Las bolas chinas, nuevas mejores amigas de tu suelo pélvico

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Pocas veces pensamos en la importancia de consentir a nuestro suelo pélvico, pero las bolas chinas (o esferas vaginales) tienen muchísimos beneficios. Te los contamos.

Por: Luviana Re

¿Alguna vez han oído hablar sobre las bolas chinas? Yo a menudo las veía de reojo en las sex shops y pensaba que eran un coqueto juguete sexual con bonitos colores. Imaginaba, un poco sonrojada, sus muchos posibles usos. Pero ni se emocionen, porque nada que ver.

Les cuento. Mi introducción al misterioso mundo de las bolas chinas, también conocidas como bolas Kegel o esferas vaginales, ocurrió por un suceso inesperado. Todo comenzó hace un par de años cuando mi madre tuvo que someterse a una cirugía por cistocele, un trastorno de la vejiga caída en las mujeres o personas con vagina. 

Antes que nada: te presento al suelo pélvico

Cuando el suelo pélvico, ese conjunto de músculos que se extiende desde la pelvis hasta el coxis, se debilita, la vejiga puede “caerse” o, mejor dicho, hundirse en la vagina. 

¿¿Khé?? Pues sí, el suelo pélvico se encarga de sostener la vejiga, el útero y el recto. Además, se encarga de la contención de los esfínteres. Ya saben, cosas importantísimas todas. 

Cuando el suelo pélvico no es lo suficientemente fuerte, la vejiga puede hundirse en la vagina hasta alcanzar su abertura, y, en los casos más severos, incluso puede sobresalir por la abertura de la vagina. 

¡Ya sé, horror absoluto! Este último fue el caso de mi madre. Así que tuvo que someterse a una operación para que el cirujano levantara su vejiga y la sostuviera en su lugar mediante suturas.

Como se imaginarán, es un proceso bastante incómodo y doloroso. Me pareció terrorífico. Casi como un muy probable destino anunciado. Y, obviamente, me obsesioné buscando un remedio. Porque algo debía de haber para prevenir o mejorar esto, ¿no?

Cómo fortalecer tu suelo pélvico

Aunque las causas de la cistocele pueden ser varias (sobrepeso, edad avanzada, parto, estreñimiento severo, entre otras), en todas las fuentes que consulté la prevención y el remedio siempre eran el mismo: los famosísimos ejercicios Kegel.

Estos ejercicios no solo ayudan a fortalecer el suelo pélvico y a mantener todo en su posición, sino que previenen la incontinencia urinaria y disminuyen los síntomas de la menopausia. 

Por si eso no fuera suficiente, además –y esto es beio beio–, aumentan la lubricación natural de tu vagina e incrementan tu deseo sexual.

Genial, ¿no? Para empezar a notar estos beneficios debes realizar los ejercicios Kegel todos los días durante 6 u 8 semanas, repitiéndolos cada día entre 3 o 4 veces alrededor de cinco minutos por sesión. Y, claro, también tienen la pequeña complicación de reconocer los músculos que debes contraer y saber que, en efecto, lo estás haciendo bien.

Usos y virtudes de las bolas chinas

Aunque al principio intenté con los ejercicios de Kegel, debo reconocer que no fui muy disciplinada con la práctica. Y ahí es donde aparecieron las sorprendentes bolas chinas

Ese par de bolas unidas por un cordón elástico es magia pura. Dentro tienen un sistema de esferas metálicas más pequeñas que giran con tus movimientos y chocan contra las paredes de las bolas, creando una especie de vibración.

Esta vibración provoca que los músculos de tu vagina se muevan de manera involuntaria y se contraigan, ayudando a tonificarlos. 

La gran maravilla: iniciar con 5 o 10 minutos al día te ahorra las 3 o 4 sesiones tradicionales. O sea, ¡las bolas chinas son los ejercicios Kegel en versión siglo XXI!… más bien, en versión milenaria, porque la difusa historia de estas bolas sitúa su origen en el antiguo Japón en el año 500 d. C.

Actualmente la mayoría están hechas de silicona grado médico, lo cual las hace bastante duraderas e hipoalergénicas. Incluso, hay kits con bolas chinas de diferente tamaño y peso para que puedas ir fortaleciendo y tonificando poco a poco tu suelo pélvico.

Cómo usar las bolas para el suelo pélvico

Otra de sus ventajas es que introducirlas en tu vagina es súper fácil, casi como colocar un tampón. Yo suelo usar un lubricante con base de agua para hacerlo aún más sencillo. Y para sacarlas, sólo debes tirar del cordón de extracción. ¿Ves? como un tampón. 

Su limpieza también es sencillísima: antes y después de su uso sólo un poco de agua y jabón neutro.

Si algo debo agradecer de la operación de mi madre es haber conocido esta opción, que ahora ella también usa. Es importante cuidarnos y ¿qué mejor que hacer unos minutos de ejercicio al día acompañadas de muchísimos beneficios? 

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