Angela Davis, una vida entre la academia y la lucha política

La biografia de Angela Davis nos ayuda a comprender sus intereses activista: desde la abolición de las prisiones hasta el feminismo Negro. Con motivo de su cumpleaños, te contamos más sobre ella.

Foto. Oregon State University

Supe de la existencia de Angela Davis a través de una de mis tías. Hace varios años, encontré entre sus libros una fotografía de ella al lado de otra mujer negra con un gran afro. Le pregunté a mi tía que quién era y en ese momento me habló de las Panteras Negras y de Angela Davis.

Algunos años después, en mi clase de marxismo y antropología en la universidad, revisé uno de sus textos, Mujeres, raza y clase, también leí algunos datos biográficos sobre su vida. Me cautivó su historia, la potencia de su afro y sus posiciones políticas.

Vivió el racismo desde niña

Angela Davis nació el 26 de enero de 1944 en Birmingham, Alabama, Estados Unidos. Alabama es el nombre de mi gata y de la canción que John Coltrane compuso en 1963 después de que el Ku Klux Klan bombardeara una iglesia bautista de Birmingham y murieran cuatro mujeres.

Carole, Cynthia, Addie y Denisse eran conocidas de Angela, quien describe ese ataque en su biografía como “un producto normal de la opresión racista que pretendía aterrorizar a la población de Birmingham que había empezado a organizarse políticamente por su liberación”.

Angela creció allí, en el barrio Dynamite Hill, siendo testigo desde pequeña de la brutalidad policial, el supremacismo blanco, la segregación racial y las casas de cientos de familias negras destrozadas por bombas ocultas que dejaba el KKK.

A los 15 años, viajó a Nueva York para estudiar en Elisabeth Irwin, una escuela progresista en Greenwich Village. Es ahí donde un nuevo mundo se abre ante sus ojos: Angela conoce el socialismo, lee el Manifiesto comunista y se fascina por la idea de una revolución comunista en Estados Unidos.

Comienza a comprender que el racismo y la opresion de los pueblos negros se enmarca en un contexto capitalista mundial y que las expresiones de racismo que había presenciado en Dynamite Hill “eran resultado de un sistema despiadado que se mantenía en pie mediante el fomento del rencor, la competitividad y la opresión social de un grupo social por otro”.

Comunista y antirracista

Mientras vivía en Birmingham, Angela ya había empezado a involucrarse en el movimiento por los derechos civiles; sin embargo, en Nueva York su actividad política se intensifica. Una de sus amigas, la invita a Avance, una organización juvenil marxista-leninista que estaba vinculada al Partido Comunista.

Luego, conoce a Herbert Marcuse en la Universidad de Brandeis (Massachusetts), quien no solo fue su profesor sino también su amigo. Por sus intereses en Kant, Hegel y Marx, Angela decide estudiar filosofía.

Solicita una beca para la Universidad de Frankfurt, Alemania, en donde vive dos años. Angela fue alumna de Adorno y Habermas. Conoció la Alemania Oriental, así como a varios estudiantes involucrados con el socialismo que se oponían a la ocupación estadounidense de Vietnam.

Las noticias que recibía sobre el álgido clima político de Estados Unidos y la gestación de un nuevo movimiento de liberación negra hacen que decida regresar a Estados Unidos para terminar su doctorado en la Universidad de California.

Angela sabía que para continuar con el trabajo académico era indispensable estar comprometida en una actividad política. Durante los próximos años se dedicaría intensamente al activismo en el SNCC (Comité Coordinador Estudiantil No Violento) y a su doctorado en filosofía, cuya tesis dirige Marcuse.

Poco tiempo después se enlistó al Club Che-Lumumba, una célula negra del Partido Comunista que se encargaba específicamente de los asuntos de las personas negras en Los Ángeles.

Perseguida por sus ideas

Angela Davis apareció en la lista de los 10 criminales más buscados por el FBI. La acusaban de secuestro, asesinato y conspiración. En su autobiografía, Angela narra detalladamente cómo esperaba con angustia su detención, los cambios de apariencia, las pelucas, los vestidos, las noches en vela, los viajes clandestinos para no levantar sospechas.

Angela nunca escondió su pertinencia al Partido Comunista. Su estrecha relación con las Panteras Negras y su cercanía con presos políticos negros hicieron que Ronald Reagan, gobernador de California en ese entonces, ordenara que fuera despedida de la Universidad de California, donde era profesora.

Fue arrestada el 13 de octubre de 1970, después de haber pasado varios meses escondiéndose de la policía y del FBI en un hotel. A pesar de que al comienzo fue llevada al pabellón para enfermas mentales de la Cárcel de Mujeres de Nueva York, de que fue aislada y vigilada, su tenacidad y firmeza no desaparecieron.

Al comienzo, los dirigentes de la cárcel argumentaron que el aislamiento era necesario para salvaguardar su integridad física. Sin embargo, Angela cuenta que más bien se trataba de evitar que las otras mujeres privadas de su libertad conocieran el comunismo e ideas de izquierda. También servía como estrategia para doblegar su espíritu. 

Cuando entró en huelga de hambre, mujeres en otros pisos y pabellones se unieron a ella en solidaridad. Después de ser extraditada a California y gracias a un movimiento mundial que pidió su liberación, salió de prisión tras 16 meses encerrada. 

Durante ese tiempo, se da cuenta que la supervivencia de las personas privadas de la libertad se debía a que entre ellas se tejía una gran red de solidaridad y familiaridad, en las cuales también participaban algunas custodias.

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Teoría e historia personal

La producción teórica de Angela Davis sobre la historia, funcionamiento y estructura de las prisiones, en definitiva, tiene mucho que ver con su experiencia. 

Dentro de la cárcel presenció la indignidad e ineficacia del sistema carcelario. Por eso prometió dedicar su vida a la lucha por la libertad de todas las personas encarceladas.

Su historia es una lección importante sobre política, resistencia y revolución. Fue (y sigue siendo) testigo de acontecimientos supremamente importantes para la historia del movimiento Negro en Estados Unidos. Por ejemplo, el asesinato de Martin Luther King y la candidatura presidencial de Charlene Mitchell, la primera mujer negra en lanzarse a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Comunista.

Su búsqueda constante por el equilibrio entre lo académico y la lucha política es fascinante. Me conmueve su inteligencia y sensibilidad, pero también la fuerza de su espíritu.

Mi admiración por su trabajo es infinita y leerla me llena de ilusión. De ganas de seguir trabajando y de construir soluciones para el racismo que trasciendan las acciones individuales.

Angela Davis nos dice todo el tiempo que las causas de las clases trabajadoras, las mujeres y los pueblos racializados, migrantes y empobrecidos del sur global deben unirse para construir un mundo nuevo realmente libre. ¡Feliz cumpleaños, Angela!

Libros de Angela Davis

Si te quedaste con ganas de leer más sobre ella en sus propias palabras, estos son algunos de sus libros, ya traducidos al español: