Qué es el feminismo descolonial, el feminismo de las ciguapas

El feminismo descolonial mira hacia atrás y también hacia el futuro. Este texto te explica sus orígenes y diferencias con el feminismo Occidental.

feminismo descolonial
Foto. Caique Silva

Por: Jennifer Rubio (Ciguapa)

Cuando pienso en todos los caminos que he podido tomar en la vida y los comparo con las decisiones que tomé, me veo haciendo una revisión del pasado. Algo así como un estudio antropológico de la memoria. 

A partir de ahí, se me hace fácil pensar todo lo que hago ahora como un repaso de lo que ya hice e hicieron las mujeres y hombres que me antecedieron:

Recito poemas para marcar mi territorio y toco la música de otros compositores para devolverme en el tiempo. Por eso mi seudónimo es Ciguapa.

El feminismo descolonial

La ciguapa es un ser mitológico del folklore dominicano, una mujer taína con pies al revés: mientras avanza en su camino, sus huellas hacen creer que van en dirección contraria. La ciguapa se conjuga en dos tiempos simultáneamente. Está en el pasado y el presente. 

Para mí el feminismo descolonial es eso: buscar el futuro del pasado que realmente nos pertenece, porque si algo tenemos en común las personas racizadas (negras e indígenas) de Abya Yala1 es el despojo.

Nos han despojado de nuestras tierras o nuestras tierras han sido despojadas de nosotres. Y, en el proceso, quieren hacerse de nuestra memoria.

El feminismo descolonial es un desandar. Como escribió Yuderkys Espinosa Miñoso, “es un hacer cuyo gesto es el giro de cabeza, una política centrada en la memoria y en la consciencia del lazo de la vida. Busca hacia atrás lo desechado por la modernidad y con esto reconstruye la posibilidad del buen vivir”. La metáfora que utiliza es la ciguapa. 

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Drawlloween 07: La Ciguapa – Dominican Republic The legend says that Las Ciguapas are beautiful women, they usually have long hair and feet upside down. They are magical, nocturnal beings, attractive to some, yet horrendous to others, beautiful yet cruel, and far from innocent. Due to the position of their feet, one can never quite tell which direction the beings are moving by looking at their footprints. Some people believe that they bring death and it is said that one should never look them in the eye, otherwise the person is at risk of being bewitched permanently. La Ciguapas lure men into the forest to make love with them, only to kill them afterward. La leyenda dice que Las Ciguapas son mujeres hermosas, suelen tienen el pelo largo y los pies al revés. Son seres mágicas y nocturnas, atractivas para algunos, pero horrendas para otros, hermosas pero crueles, y nada inocentes. Debido a la posición de sus pies, uno nunca puede saber en qué dirección se mueven al mirar sus huellas. Algunas personas creen que atraen muerte y se dice que uno nunca debe mirarlas a los ojos, o corres el riesgo de ser hechizada por vida. La Ciguapas atraen a los hombres al bosque para hacer el amor con ellos, solo para matarlos después. #debidrawlloween19 #debihasky #latinamerica #folktales #legends #leyendas #laciguapa #ciguapa #republicadominicana #inktober #sketchtober #drawlloween #illustration #illustratorsoninstagram #latinaartist #latina #leyendas #cuentos #miedo #folklore #mitos #halloween19

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Una producción colectiva

En esa misma cadencia, el feminismo descolonial es un momento. Me gusta pensarlo como una mirada hacia el pasado y el futuro, una herramienta en constante construcción y maduración. 

Como un movimiento que hereda de les ancestres, se sigue formulando y creciendo. Es una producción colectiva, del pasado y del presente, que inició con las cimarronas y continúa hoy. Hay demasiado que pensar y descubrir. 

El Manifiesto Indígena Antifuturista dice “vivimos el futuro de un pasado que no es nuestro”, así que me gusta definir al feminismo en su complicidad con la apuesta descolonial como un rescate de la memoria y la agencia que fueron arrebatadas de esas mujeres otras e inapropiables.

El feminismo descolonial también es una crítica. Cuestiona y reconstruye elementos y conceptos cruciales para el pensamiento feminista hegemónico (y hegemonizante). 

Como bien lo explicó Celia Amorós, se intuye que el feminismo clásico es un “fenómeno progresivo, que se produciría a medida que la Ilustración fuera desarrollando y explicitando sus propios presupuestos”. 

O sea que es un producto cultural, revolucionario y político de la modernidad, que para Occidente supuso (y supone) el marco del desarrollo global y el progreso. 

Sin embargo, para los pueblos racizados, la modernidad deja en el camino huella de muerte, tanto de manera concreta como en el pensamiento.

La modernidad no solo trajo consigo la devastación a los pueblos originarios de América y la esclavización de las personas negras, sino también el epistemicidio: el borrado de la memoria, filosofía, formas de pensamiento y producción de conocimiento de esos pueblos.

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¿Por qué es importante el feminismo decolonial y descolonizar los discursos de género?⁣ ⁣ Usualmente, cuando hablamos de feminismo caemos en la trampa de asumir que se trata de esa mirada etnocentrista, eurocéntrica, capitalista, blanca y laica, o como lo llama Angela Davis, “el feminismo de techo de cristal”, que solo busca derribar las barreras de aquellas a las que solo les falta un peldaño para llegar a la cima y lo hacen a costa de aquellas que les lavan los pies y limpian las escaleras.⁣ ⁣ Dudo mucho que Beauvoir escribiera El segundo sexo y sus famosas líneas “No se nace mujer, se llega a serlo” pensando en las mujeres del Sur, o Virginia Woolf se imaginara las condiciones las mujeres de la clase más precarizada cuando escribió que “una mujer, para escribir una novela, necesita dinero y cuarto propio”. En el imaginario occidental, no existe la mujer racizada más allá de su jerarquía racional donde hay conocimientos más aceptables que otros y, por lo tanto, vidas que son valiosas y otras que son mercancía.⁣ ⁣ Audre Lorde lo expresó de una manera nítida en “La hermana, la extranjera”: “Los padres blancos dijeron: ‘Pienso, luego existo’. La madre negra que todas llevamos dentro, la poeta, nos susurra que en nuestros sueños: ‘Siento, luego puedo ser libre’”. Para la racionalidad eurocentrista, los sentimientos y las ansias de libertad de una mujer taina como Anacaona fueron suficientes como para condenarla a la soga; hay mujeres que valen y mujeres que no.⁣ ⁣ Recordemos que, en pleno Renacimiento, mientras los hombres blancos celebraban haberle ganado a la superstición y la religión con filosofía y ciencia, se quemaban “brujas” y se compraban “esclavos”. Por eso necesitamos descolonizar los discursos entorno al género y articular feminismo de las negras, las indígenas, las pobres, las trabajadoras del sexo, las trabajadoras del hogar, las que trabajan en el terreno ajeno y las del mal llamado tercer mundo. Un feminismo que atienda a esta diversidad de experiencias y se construya a través del conocimiento vivo y ancestral.

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El feminismo y la colonialidad

No se puede separar al feminismo de la modernidad de la colonialidad, primero porque es algo que distribuyen activamente (negar una matriz de opresiones múltiples y la universalización de una única opresión: el género), y segundo porque es un fruto directo de esos procesos de borrado y subordinación. 

Se sabe, por ejemplo, que las sufragistas británicas se negaron rotundamente a trabajar con las mujeres negras, o que durante el movimiento abolicionista en Norteamérica muchas de ellas, las mujeres blancas, se aliaron con sus maridos contra el pueblo negro en su lucha en contra de la esclavitud.

Por eso a muchas ya no nos basta (o no nos interesa) encontrar un lugar en el feminismo con marca de agua, porque partimos de una mirada radicalmente opuesta. Como dice la maestra María Lugones, entendemos al género y la heterosexualidad como una imposición moderna y colonial. 

Desde el feminismo descolonial, “no solo nos oponemos a la pretensión salvacionista del feminismo en su forma clásica, sino que podemos demostrar cómo esta herencia colonial es perversa,” como manifestó Yuderkys Espinosa Miñoso.

De esas intenciones nace el feminismo descolonial, que se nutre del feminismo negro, el feminismo de color, el feminismo autónomo, el feminismo postcolonial, el feminismo materialista francés y el feminismo postestructuralista.

¿El género también es colonial?

El feminismo descolonial es una propuesta que revisa, cuestiona y rearticula la teoría feminista clásica y su sesgo racista y clasista. El nombre fue propuesto por la maestra Lugones, feminista migrante de origen argentino. 

Lugones recoge y formula un diálogo con el pensamiento anticolonial de mujeres afrodescendientes e indígenas, feministas o no, de Abya Yala.

El feminismo descolonial es heredero de un recorrido que comienza con las cimarronas que luchaban contra la Conquista de América y continúa formulándose hasta el día de hoy.

La maestra Lugones complejizó la teoría crítica de Aníbal Quijano, quien articuló la raza como una categoría de clasificación producto de la colonización. 

Desde su perspectiva feminista, teoriza que el género es también una inyección de la colonia y propone el sistema moderno colonial de género, en oposición al Patriarcado universal. 

Mediante este sistema, el colonizador construye un régimen en el que se diferencia entre lo humano y lo no humano mediante las categorías de raza y género. En otras palabras, hay cuerpos que tienen poder y derecho a reclamar el género y otros a quienes se les impone como método de sumisión. 

Por lo tanto, la feminización y la racialización son procesos modernos y la categoría de género, es decir, mujer y hombre, según lo propuesto por Lugones, solo corresponde a los sujetos humanos, mientras que a los no humanos se les impone una diferenciación dimórfica: macho y hembra.

Según esta teoría, la raza y el género son fuerzas sinérgicas a favor del capital y para derrocar a uno es necesario acabar con el resto. En palabras de Valeria Angola, “si ‘se va a caer’ tendremos que tumbar todo: el patriarcado, el colonialismo, el capitalismo y el racismo”.

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Teniendo en mente el mes del Orgullo, en el que no todes se sienten bienvenides a pesar de identificarse como disidencias, @queerabiosa y yo hicimos una colaboración.⁣ ⁣ La estrategia del pensamiento colonial se basó en destruir el poder “femenino” (o lo que entendemos como tal, ya que incluso las herramientas que tenemos para analizar y nombrar son coloniales), su valor social y su poder comunitario, su subjetividad y su cuerpo a través de la introducción de valores políticos de carácter “bio-lógico”. María Lugones explicó que el sexo no es algo biológico, sino político, y que “la distinción ‘biológica’ entre macho y hembra que introdujo la modernidad a través del desarrollo de la ciencia depende de la dicotomía de género”. Para descolonizar, hay que eliminar la dicotomía hombre-mujer y macho-hembra. Existen muchísimas identidades intraducibles para la modernidad, que pretenden borrar mediante biologismos; esa es la misma manera en que se negaba y niega de humanidad a les negres e indígenas.⁣ ⁣ Es una realidad que nuestras comunidades se hallan atravesadas por el entramado colonial del género. Mediante las Leyes de Burgos, se institucionalizó el género en las colonias del Caribe, definiendo a les indígenas según lo que les colones eran capaces de definir según su percepción occidental. Así, y extendiéndose hacia todas las colonias, se definió el Patriarcado y el antagonismo entre hombres y mujeres, contribuyendo a la destrucción de otras identidades no binarias. “El proceso de destrucción de la comunidad está íntimamente ligado a la relación entre sexualidad y raza, y el sistema de género entiende al género como necesariamente humano, dicotómico, jerárquico, heterosexual, sexualmente dismórfico”. Para que el patriarcado, la colonialidad y el capitalismo dejen de existir como sistemas de opresión, es necesario eliminar los valores binarios del género.⁣ ⁣ Fuente:⁣ ⁣ “Subjetividad esclava, colonialidad de género, marginalidad y opresiones múltiples”, María Lugones⁣ ⁣ Collage por @queerabiosa ; texto por @ciguapadecolonial

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Un eterno desandar

Comprendo que en el pasado existían problemáticas y otras formas de jerarquizar, así que el desandar no se trata de idealizar, sino de recuperar y, a partir de ahí, construirnos. Pero para lograrlo es necesario complejizar sobre las dinámicas del mundo que nos rodea.

Veo en el feminismo descolonial la posibilidad de recuperar el mundo que llevamos en nuestras memorias ancestrales, de imaginar el proyecto alternativo como algo que hacemos fuera de los márgenes civilizatorios del eurocentrismo. Y nos veo a todes en él, porque no hay paredes donde se ciñan puertas cerradas. 

Quiero un proceso de construcción comunitaria, donde nuestro conocimiento no comienza con nosotros y que nuestros cuerpos son traspasables y portadores de nuestres antecesores como nos enseñó la madre yoruba. Veo la política del desandar, el feminismo de las ciguapas.

  1. el nombre que le daba el pueblo guna a nuestro continente[]