Por qué admiramos a Obtilia Eugenio Manuel, Premio Nacional de Derechos Humanos 2019

Obtilia Eugenio pidió en su discurso que se acabe la violencia hacia las mujeres en todos los espacios. Te contamos cómo ella ha defendido a las personas Me’ phaa desde niña.

obtilia Eugenio

“Ya no queremos un violador más en nuestro camino”, dijo Obtilia Eugenio Manuel al recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos.

Con solo esa frase unió el grito latinoamericano (y global) que ha estado estas semanas en la garganta de tantas mujeres, con las luchas específicas de su comunidad, el pueblo Ayutla de los Libres, en Guerrero.

La activista dirige la organización Organización del Pueblo Indígena Me’ phaa (OPIM), que fundó en 2002 con el objetivo de defender los derechos de las personas Me’ phaa (también llamadas tlapanecas, aunque como Obtilia dijo en su discurso, esta palabra es ofensiva).

El activismo de Obtilia Eugenio

El premio, que se entrega cada año en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, se lo entregó el presidente Andrés Manuel López Obrador y le fue otorgado por la decisión de un Consejo de Premiación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

En una entrevista con la CNDH, Obtilia contó que la primera vez que fue testigo de la violencia contra las mujeres fue cuando tenía menos de diez años y vio a un hombre golpear a su esposa embarazada.

Unos años después, su papá la envió a aprender español y estudiar la secundaria en casa de una familia que no la trató bien. Él le dijo que tenía que regresar a su pueblo a ayudar y a formar parte del liderazgo comunitario, en el que había pocas mujeres.

Desde entonces, Obtilia ha participado en la búsqueda por justicia y acceso a derechos básicos para personas Me’ phaa. En especial, ha denunciado abusos por parte del ejército.

Por ejemplo, en 2002, soldados detuvieron (por separado) a Inés Fernández Ortega y a Valentina Rosendo Cantú. Ambas fueron víctimas de tortura sexual y otras violaciones a sus derechos humanos.

En parte gracias al trabajo de la OPIM, los casos llegaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), que emitió dos sentencias contra el Estado Mexicano, exigiendo que se juzgara a los culpables.

Obtilia también ha defendido a personas víctimas de esterilización forzada, detención arbitraria y negligencia médica. Es intérprete la CorteIDH y trabaja en contra de la militarización de su comunidad.

Ha recibido amenazas a su vida y actualmente está bajo la protección del gobierno mexicano a periodistas y luchadores por los derechos humanos, después de que fue secuestrada en febrero de 2019.

Imagen. CNDH

Algunas frases de su discurso de aceptación

“Tlapaneca es un insulto, quiere decir ‘cara sucia’, ‘cara meca’”.

“Aprendí español a la fuerza en una casa que consiguió mi padre para que yo estudiara la secundaria”.

“Como ciudadana pido que se acabe la violencia contra las mujeres en los pueblos, montañas, sierras, ciudades, calles, transporte, fábricas.”

“Pido que la violencia contra las mujeres se acabe de una vez por todas: ya no queremos ningún violador más en el camino”.

“Este reconocimiento vale mucho para mí, pero es una gran responsabilidad de que por ser mujer e indígena mi conciencia dice que debo seguir luchando, por los derechos humanos no puedo callar, cuando hay muchas mujeres violadas y asesinadas, violencia que no entiendo, menos en centros de estudios donde se supone está la gente más civilizada”.