«Las problemáticas que abordamos desde el feminismo siguen siendo las mismas»: Mónica Mayer y 40 años de arte

Platicamos con la artista Mónica Mayer sobre lo que ha cambiado y lo que no en su trayectoria de 40 años como artista feminista, así como sobre su campaña de Kickstarter para fondear su libro Intimidades…o no

Monica Mayer

La primera vez que vi el Tendedero, quizá la obra más conocida de Mónica Mayer, fue en 2016, en el MUAC. Leerlo me sacó lágrimas, me hizo sentir acompañada y comprendida.

La pieza consiste en eso, un tendedero como el que usamos para la ropa, pero que sirve para airear los “trapitos sucios” del patriarcado, porque las espectadoras pueden participar respondiendo preguntas respecto a su experiencia con el acoso.

Fue presentada por primera vez en 1978 y es, me dice ahora Mónica, como “un MeToo prehistórico” que se mantiene vigente.

Es algo común al hablar de la obra de Mónica Mayer en particular y del arte feminista en general: la sensación de que tantas cosas han cambiado, pero tantas otras permanecen igual.

Este es el hilo conductor del libro Intimidades… o no, que se publicará en 2020. Es una selección de sus archivos personales compilada por Julia Antivilo y Katnira Bello, artistas también.

Para financiarlo, lanzó una campaña de Kickstarter, que ya llegó a su primera meta. Ahora, con la segunda, espera poder donar más libros a bibliotecas, museos y universidades en toda América Latina.

¿Qué se siente releer tu diario?

Como alguien que ha sentido vergüenza mil al leer mis blogs de hace 10 años, me interesaba saber cómo fue para Mónica revisitar cuatro décadas de diarios, ensayos, artículos y arte:

“Hay momentos desde que me doy ternura a mí misma. Como con mis primeras definiciones de performance, que pienso ‘ay, qué cosas pensaba yo…’ Y también veo el ímpetu con el que empecé como artista feminista, que eso sigue igualito. Hay ideas con las que no estoy de acuerdo, momentos en los que yo misma me quería censurar. Pero así lo dije, así pensaba».

Mónica Mayer también recalca que uno de los cambios más grandes es cómo ahora hay más interlocutoras para el arte feminista y hay temas que por fin pueden hablarse. Volviendo al Tendedero como antecedente del MeToo, me dice:

“No había nadie hablando de eso. Ni siquiera en el feminismo lo hablábamos porque éramos 30 y estábamos muy ocupadas empezando a trabajar cuestiones de violación, la lucha por el aborto, la lucha contra las esterilizaciones forzosas. El contexto ha cambiado muchísimo”.

Por eso, ahora que el feminismo en México es un movimiento mucho más fuerte, siente que “ya tenemos con quién jugar”.

Todavía hay un lugar para el arte feminista

Hay muchas opiniones acerca de si puede o debe existir el arte que se enuncia como político, como feminista. Para Mónica, no solo tiene un lugar en el panorama, sino que puede llegar a ser inevitable, aunque nunca una obligación.

“En México hay una tradición de arte político y es difícil no hacerlo cuando vives en un país en el que el 42% de la población vive en pobreza. No creo que sea un mandato, pero viendo la realidad, los feminicidios, a muchos artistas, hombres y mujeres, son temas que nos interesan. Es algo que se tiene que hablar, cuando menos para que no digan que no hablamos, que no lo dijimos”.

También para dejar constancia que las cosas se dijeron es que existe Intimidades… o no. Es un proyecto que revisita una vida de trabajo, pero también da un contexto más amplio del arte feminista en México y lo que significa ser artista en este país.

“Es importante contar nuestra historia. Si nadie lo está haciendo, hacerlo nosotras mismas. Creo que [el libro] será interesante para muchas personas, porque está contado desde una perspectiva personal. Desde cuando yo quería tirar la toalla, hasta cuando sí salían las cosas. En el arte no hablamos mucho, por ejemplo, de ser mamá y además sacar el trabajo artístico”.

Al arte feminista (y hecho por feministas) todavía le quedan muchas décadas más, gracias, en parte, al trabajo de Mónica.