¿Fingir un orgasmo? 14 mujeres confiesan si lo han hecho y por qué

fingir un orgasmo
Foto. JD Mason

En una sociedad machista que nos dice cómo debemos ser y comportarnos en todos los ámbitos de nuestra vida, fingir un orgasmo es otro reflejo de la presión que existe –principalmente entre las mujeres– por cumplir expectativas irreales sobre el cuerpo y la sexualidad.

Decidimos preguntarle a chicas de nuestra comunidad en Instagram si alguna vez habían fingido un orgasmo y por qué lo hicieron. Aquí sus respuestas.

“No podía tener un orgasmo tan fácil como las chicas en las pelis porno”

Cuando yo (mujer cis) empecé mi vida sexual y me di cuenta que no podía tener un orgasmo tan fácil como las chicas en las pelis porno (que eran mi única referencia) fingir fue lo más natural.

Seguramente a aquel novio juvenil sí le interesaba mi bienestar, pero jamás nos pudimos comunicar efectivamente. Pasaron al menos cinco años (y dos parejas más) entre fingir y sentirme culpable, hasta que encontré a una pareja sexual que le interesaba que yo tuviera un orgasmo y se preocupaba porque la experiencia fuera más placentera para mí.

Desde entonces no he vuelto a fingir. Ser honesta sobre lo que necesito y estar dispuesta a demostrarle a mi pareja cómo dármelo ha mejorado mis relaciones sexoafectivas y conmigo misma.

Creo que tuve suerte de encontrar un compañero que se preocupara por mí, pero me hubiera gustado tener las herramientas para llegar a ese punto con cualquier pareja sexual por mi misma.

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“No solo le pasa a las mujeres hetero”

Fingir un orgasmo no es algo que solo le pasa a las mujeres heterosexuales. Soy gay y he fingido muchos y es frustrante, porque el sexo entre mujeres tiene fama de ser “mejor o más satisfactorio” y pues para mí no.

Pareciera que los orgasmos son una forma de tomar en cuenta y recibir las muestras de afecto. Yo siento la presión de fingirlos porque no me gusta que mis parejas sientan que no las aprecio o que no veo su esfuerzo, más cuando es una relación estable.

Hablando sobre sexo entre mujeres, los mitos sobre que es algo multiorgásmico y que puede durar mucho tiempo también causan presión.

“Mis orgasmos no dependen del otro”

Nunca he fingido un orgasmo porque me enseñaron que no debo vivir para otros y esto incluye mis emociones. ¿Por qué fingir algo solo para que el otro esté contento? Sobre todo en una experiencia que es tan deliciosa como el sexo.

He aprendido que mis orgasmos no dependen de nadie, sino que son mi responsabilidad. Soy yo quien debo tomar cartas en el asunto, buscar la posición que me dé placer, tocarme en el momento que considero adecuado y guiar a mi pareja. Esperar a que el otro adivine lo que a uno le gusta o por dónde le gusta es ridículo, irreal.

Aunque he aprendido mucho sobre mi cuerpo y cada día disfruto con más libertad el sexo, sí he tenido que lidiar con la culpa de no tener un orgasmo.

He peleado con mi cuerpo y sentido frustración, pero cuando lo escuchamos nos damos cuenta que él tiene sus tiempos y por más que lo queramos o lo busquemos, si él lo quiere tener un orgasmo pues no lo tendrá, así que ya trato de tener mas paciencia.

Trato de no sentirme mal por no tener un orgasmo y disfruto de todo lo demás.

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“Lo he hecho para quitármelos de encima”

Casi el 80% de las veces que tenía relaciones sexuales con dos vatos fingí mis orgasmos. Lo hacía porque ellos creían que si duraban más harían que llegara al orgasmo y, la verdad, es complicado, incluso terminaba adolorida e inflamada.

He fingido orgasmos como una forma de quitármelos de encima. El orgasmo no es tan fácil para ellos como para nosotras.

“Hay que aprender a conocer lo que nos gusta, cómo nos gusta y con quién”

Una vez estaba teniendo relaciones sexuales con un chico con el que salía y no me vine, entonces él me preguntó qué por qué no sentía, que era la primera vez que le pasaba eso con alguien y que yo debería ir con una sexóloga.

La verdad es que quedé traumada de pensar que la del problema a la hora de tener relaciones sexuales era yo, así que en mis siguientes relaciones fingía tener un orgasmo para no sentir que era “mala”, hasta que me di cuenta que no tenía por qué fingir.

No es que no disfrute, es qué hay que aprender a conocer lo que nos gusta, cómo nos gusta y con quién.

A veces siento que estamos tan inmersas en que el hombre lo disfrute que nos olvidamos de nosotras mismas.

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“He fingido la mayor parte del tiempo”

Yo siento que a la mujer la hacen sentir que tiene la obligación de cumplir con todos los fetiches de los hombres, aunque nosotras no estemos pasando un momento placentero.

Yo he fingido la mayor parte del tiempo que llevo con mi pareja y es horrible no poder sentir y quedarte con las ganas y ver cómo él finaliza.

“La clave es ser sincera”

Nunca he fingido un orgasmo. Siempre he sido muy abierta en decirle al otro lo que me gusta y lo que no me gusta.

La clave es ser sincera, hacer y saber lo que necesitas.

“Debería ser real y mutuo”

Lo hice por un tiempo, para que mi pareja no se sintiera mal. Él siempre terminaba antes que yo, así que fingía para que pensara que yo también llegaba al orgasmo,

Después me di cuenta que eso era perjudicial para nuestra relación, porque debería ser real y mutuo, así que hablé con él al respecto y la verdad mejoró mucho.

“Fingir un orgasmo es mi salida fácil”

La mayoría de las veces que he fingido un orgasmo es para que ya se termine el acto, porque sé que no podré acabar y estoy cansada.

Las otras veces solo para que el vato con el que estoy no se sienta mal. Yo sé que está súper mal hacerlo, pero a veces fingir un orgasmo es mi salida fácil.

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“Lo sentía como una ‘obligación'”

Al principio de mi relación lo hacía casi siempre. Eran mis primeras veces y entre que no sabía bien qué me gustaba y le agarraba la onda, yo sentía que era mi “obligación” para demostrarle a él que lo había hecho bien.

No quería que él pensara que yo “no sabía cómo”, y mi forma de demostrarle que sí era fingiendo una filarmónica de sonidos falsos cuando yo sabía (gracias a la masturbación) lo que realmente se siente un orgasmo.

Años después dejé de hacerlo.

“Sabemos lo que le gusta al otro”

Con mis anteriores parejas sí lo había hecho, y es que llegaba un momento en que quería que ya terminara. Creo que algunas veces no me sentía tan conectada o no sabía decir lo que quería, por pena.

En la actualidad, mi pareja y yo tenemos muchísima comunicación y me considero muy afortunada de jamás tener que fingir.

Al principio lo hablábamos mucho y ahora sabemos lo que le gusta al otro. Aún así, siempre nuestra conversación después del sexo es sobre qué fue lo que más disfrutamos y nos preguntamos si hay algo que no nos gustó tanto.

Sentimos la confianza de decirnos y retroalimentarnos con mucho cariño y respeto.

“¿Por qué no gritas?”

Nunca he fingido un orgasmo, pero sí me pasa mucho que me dicen “¿por qué no gritas?” o “¿por qué no gimes?”.

Son incómodas para mí esas preguntas, porque no es no me guste, sino que a veces de verdad no saben llegar hasta mi punto débil por más que los trato de acercar. Es terrible eso.

“Prefería dejarlo por la paz sin hacer sentir mal a la otra persona”

No he fingido un orgasmo, sin embargo sí he llegado a decir que ya estaba satisfecha cuando me preguntaban, incluso aunque no lo estuviera. Más que nada porque ya no la estaba pasando bien y prefería dejarlo por la paz sin hacer sentir mal a la otra persona.

Hoy en día creo que ni eso haría, si no somos sinceros y comunicativos en nuestras relaciones sexuales no lograremos saber hasta dónde ponemos llegar y disfrutar al máximo.

“El orgasmo es de quien lo trabaja”

Fingir un orgasmo es, principalmente, un problema de comunicación y autoconocimiento. Si el coito es con una persona que quieres y te importa, por supuesto te preocupas porque ambos lleguen al orgasmo. Si solo es sexo de una noche, puede suceder que solo busques tu orgasmo sin importar que la otra persona lo consiga.

Hay sexólogos que consideran que el orgasmo es de quien lo trabaja y eso podría considerarse como empoderamiento sobre nuestro cuerpo. Hay que pedir a la pareja lo que nos gusta… Solamente así dejaremos de fingir orgasmos y podremos empezar a buscarlos.