¿Qué pasa con el Amazonas y cómo nos afecta su constante destrucción?

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Ilustración. Rawpixel

No dudamos que tus redes, como las nuestras, están inundadas de fotos y videos aterradores que muestran los incendios en el Amazonas. Este ecocidio lleva ya buena parte de agosto, pero apenas está empezando a captar la atención internacional

La verdad es que el pánico no es para menos. En comparación al 2018, los incendios han aumentado en un 83% en el Amazonas, según datos actualizados del Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe).

Y la cosa se pone más complicada porque se cree que la razón principal de este aumento es la quema provocada. Desde enero de 2018, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, prometió desarrollar la región amazónica para la agricultura y la minería y los incendios son parte de esto.

Las acciones del presidente definitivamente no ayudan, pero son parte de una tendencia muy preocupante: desde hace 50 años, el Amazonas ha perdido un 20% de su extensión total. Claro que eso no es nada buena noticia, sobre todo si tomamos en cuenta que ahí se genera el 20% del oxígeno que consumimos.

Cómo nos afecta la destrucción del Amazonas

Los números son muy impactantes: la Amazonia ocupa el 40% de América del Sur y resguarda casi la mitad de la biodiversidad del planeta, además del 15% del agua dulce del mundo.

A consecuencia del fuego, muchas especies están migrando hacia el oeste y se han perdido microorganismos importantes que ayudan a mantener el ecosistema en equilibrio.

Aunque vivamos lejos, esto nos afecta: los incendios generan anhídrido carbónico (un gas que atrapa energía) que inmediatamente pasa a la atmósfera y contribuye al calentamiento global. Esto se traduce en menos lluvias y más calor para el planeta.

Por desgracia, no hay una solución rápida. Se necesitarán mínimo 20 años para recuperar una zona en deforestación, que es aproximadamente el tiempo que tarda en crecer un árbol adulto.

Por si fuera poco, el fuego no es el único enemigo del Amazonas. Sus ríos también están contaminados por mercurio y eso perjudica directamente en la alimentación de las más de 400 etnias que viven allí, lo que podría generar hambruna a mediano plazo.

Un problema de todos

La mayoría de los posts se centran en Brasil, pero vale la pena recordar que la región se extiende a lo largo de 7.4 millones de kilómetros cuadrados que alcanzan a Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Guyana y Surinam.

Por eso, organizaciones de pueblos indígenas propusieron a distintos organismos internacionales instaurar el Corredor Andes, Amazonas y Atlántico para proteger la selva y restaurar los ecosistemas perdidos, mientras conservan sus tradiciones y territorios sagrados.

La Amazonia es irremplazable, no sólo se encarga de regular el clima en el mundo, sino que sus ecosistemas nos proveen de agua, alimentos y energía.

Es responsabilidad de todas las personas exigir cambios económicos y políticos que preserven la naturaleza, pero también generar conciencia propia, consumir de manera responsable, comer menos carne (la ganadería es la principal causa de deforestación del Amazonas) y modificar nuestros hábitos para ayudar al medio ambiente. 

Si quieres ayudar, puedes donar a organizaciones como WWF,  Greenpeace, Amazon Watch, y Rainforest Action Network, quienes apoyan activamente a las comunidades y cuidan la selva.