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¿Son sexistas las reglas de vestuario para las mujeres profesionistas?

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reglas de vestuario

Muchas de mis fantasías involucran mi clóset. Como buena hija del capitalismo, algo en mí me dice que todo en mi vida mejoraría si tan solo lograra tener las prendas perfectas (y ordenadas de acuerdo al color, por supuesto). Con esta meta en mente me puse a pensar e investigar (o sea, a leer blogs) acerca de «indispensables para la oficina», lista para vestirme para el trabajo que quiero.

La buena noticia es que existen muuuuuchos artículos al respecto, tanto en español como en inglés, y la mala es que no sé para quiénes están escritos.

Expectativa Vs Realidad

Primero que nada, se sugieren elementos que estarían muy fuera de lugar en mi vida como editora web. Aunque no me importa verme un poco más formal que los demás, sí destacaría muchísimo con un pantsuit estilo Hilary en la sala de redacción y con mi sueldo no me puedo comprar esos vestidos «básicos» de Diane von Fürstenberg que se ven tan chic en las revistas.

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Claro que, en el universo de este tipo de artículos, una tiene un presupuesto ilimitado o muchísimo tiempo para andar de cazaofertas. Pocas veces se incluyen tips para saber si una prenda es de calidad o para comprar de forma más inteligente en páginas web, tiendas vintage o con diseñadores locales.

Después tenemos el tema del clima. Aunque ya vivo en Ciudad de México, no puedo evitar pensar en cómo se adaptarían los consejos más comunes a ciudades como Mérida: ¿suéteres de lana? Me derrito de solo pensarlo. ¿Gabardinas en colores neutros? JA.

Vamos, que ni los blazers tienen un lugar en la mayoría de los lugares de trabajo del sureste. Si hay una forma de verse más o menos presentable (ya no digamos stylish) cuando la temperatura llega a los 40 grados y la humedad al 100%, no la he descubierto en medios especializados en moda.

¿Reglas de vestuario sexistas?

Y claro, como también soy hija del feminismo no puedo dejar de mencionar que los estereotipos de género están vivitos y coleando en los códigos de vestir laborales.

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Las revistas y blogs inevitablemente recomiendan comprar un buen par de tacones, que destrozarían mis pies en mi trayecto diario, que incluye tres medios de transporte distintos. ¿Cuándo decidimos que unos tacones negros son el equivalente femenino a unos zapatos de vestir?, ¿por qué no pueden ser unos flats? Porque sexismo, por eso.

Yo nunca he trabajado en un lugar con un código de  vestimenta explícito, pero sí he leído algunos que parecen sacados de mi peor pesadilla. Uno se me quedó grabado porque decía que es obligatorio que las mujeres tengan maquillaje, pero no pueden arreglarse en su lugar y en caso de necesitar un retoque tienen que hacerlo en sus horas de descanso y en el baño. O sea que quieren que nosotras ganemos menos  por hacer el mismo trabajo pero que además gastemos más dinero en nuestra apariencia y tengamos menos tiempo para descansar. Maravilloso.

Contra los estereotipos

En la segunda mitad del siglo veinte, durante la segunda ola del feminismo, la moda femenina se centró en la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral, con «equivalentes» al traje masculino. Por ejemplo, Margaret Tatcher, la Primera Ministra de Reino Unido, usaba el estilo de blusa «pussy bow» que de alguna forma imita las corbatas.

Ahora podríamos pensar que hay mucha más libertad, pero todavía existen anuncios en bolsas de trabajo que piden «buena presentación» (traducción: que te veas «linda») y, peor aún, instituciones gubernamentales que ofrecen a sus colaboradoras cursos de imagen personal y estilo (traducción: talleres para verte tradicionalmente femenina).

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Un camino por recorrer…

Mientras que un hombre solo tiene que asegurarse de no oler mal y de mantener en ligero control su vello facial, todavía se asocia a una mujer profesional y presentable con maquillaje. Claro que hay lugares de trabajo donde esto no es así, pero la cultura en general parece no darse por enterada.

Las profesiones, las expectativas y las exigencias laborales han cambiado, pero la mayoría de los medios todavía nos dan consejos que aplicarían para las chicas de Mad Men.

Por el momento mi búsqueda del pantalón de vestir perfecto continúa, pero más que eso he decidido enfocarme en prendas que me hagan sentir segura y que de preferencia no provengan de cadenas de moda rápida, ya no en la idea anticuada de lo que es una mujer en el mundo laboral.

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