Breve historia de la píldora anticonceptiva… con todo y su lado oscuro

Foto. Pixabay

Tiene tanta fama que con solo decir “la píldora” —aunque haya miles de ellas— sabemos que se refieren a la píldora anticonceptiva oral combinada; esa que es utilizada por 100 millones de mujeres en el mundo y carga con la fama de ser el fármaco que permitió a las mujeres controlar de forma más eficaz los embarazos.

Entre sus ventajas se pueden contar que, a partir de su popularización, las mujeres pudieron planear mejor su vida, invertir más tiempo en educación y otras formas de desarrollo profesional; lograron controlar la fertilidad sin sacrificar su vida sexual activa y hacer planes a largo plazo… incluso le dio un significado de amor y placer al coito, pues ya no era con fines meramente reproductivos.

No obstante, la historia que hay detrás de ella cuestiona un poco estas creencias modernas que tal vez, por no haber vivido en aquella época de los años 60 —cuando comenzó utilizarse por primera vez— o porque ahora tenemos una mirada distinta, no habíamos reparado. Aquí te las presentamos:

El mito de la mujer olvidadiza

Como popularmente se sabe, el paquete de pastillas anticonceptivas tiene justo 28 píldoras, una para cada día del periodo que abarca el ciclo menstrual ovulatorio normal. Las primeras 21 contienen las hormonas que inhiben la fecundación y las otras siete son simplemente placebos (algunas tienen una dosis de hierro necesaria para las mujeres por la pérdida sangre) que se colocan ahí para no perder el hábito de tomarla diario a la misma hora.

Un artículo publicado en el sitio Broadly explica que el espectro del “olvido” de la mujer se aferraba obstinadamente al discurso sobre el control de la natalidad.

Es decir, no había necesidad de poner pastillas placebo para los últimos días, pero como los creadores y los consumidores pensaban que ellas no podían controlarlo por algún olvido, prefirieron ponerlo de ese modo.

Para algunas es una gloria que haya pastillas placebo y no perder el hábito, pero para otras no.

Una publicidad poco amable

En aquella época, los anuncios dirigidos a los médicos que recomendaban la píldora “alentaban a un enfoque paternalista, que representaba a las mujeres como ‘dispersas de cerebro, incompetentes, y necesitadas de orientación’”, escribió Patricia Gossel, historiadora científica acerca de la píldora.

Un anuncio de 1964 para el anticonceptivo oral Ortho-Novum, cita Broadly, llevaba el slogan “El paquete que le recuerda a ella”. Otra, de la misma marca, rezaba: “Fácil, para que usted le explique… para ella que la use”. Otro anuncio de 1969 de la marca Lyndiol instaba a los médicos a “proteger a la paciente de su propio olvido”.

Sangrar cuando se te indique

Es verdad que a cada mujer le provoca diferente reacción la píldora anticonceptiva, pero una generalizada es que por medio de la toma calendarizada de esta, el sangrado es controlado (algo que muchas a las que les toma por sorpresa agradecen mucho) pero en otras ocasiones hasta es eliminado.

A mediados de los años 60, las compañías farmacéuticas habían comenzado a vender la píldora en paquetes en forma de disco con radios (tipo rayos de una rueda de bicicleta) con una pastillita en cada compartimento. Estos traían indicaciones claras que ilustraban cuándo las mujeres debían comenzar a sangrar mensualmente.

Por otro lado, en 2003, la compañía farmacéutica Barr lanzó Seasonal, el primer anticonceptivo oral que dio a las mujeres la opción de renunciar a la hemorragia menstrual. Este contenía 84 pastillas hormonales y siete pastillas de placebo. Las que usan este método experimentan sangrados solo cuatro veces al año, es decir, cada que cambia la estación, como alude el nombre del medicamento.

Cuatro años más tarde, la FDA aprobó Lybrel, el primer anticonceptivo oral que ofrece píldoras activas, continuas, sin interrupciones, para nunca más sangrar.

Obviamente esto ha desatado un debate amplio sobre qué tan antinatural es esto y, del otro lado, qué chingón ya no tener que sufrir los sangrados.

“La menstruación es mala”

Otra de las caras oscuras de la píldora es que el marketing y parte de la creencia popular han hecho ver a la menstruación como algo poco estético, desagradable. El mismo texto de Broadly cita a Chris Bobel, profesor y autor de estudios de mujeres, que apunta que la publicidad actual ha enviado un mensaje equivocado a las niñas, porque les dice que hay algo mal con la menstruación y que es preferible y más cómodo inhibirla.

Píldoras esclavizantes

Las pastillas anticonceptivas orales combinadas deben ser tomadas a la misma hora todos los días. Si una o más tabletas se olvidan por más de 12 horas, la protección anticonceptiva se reducirá. Esta situación deja en manos de la mujer la responsabilidad —a veces absoluta—para no embarazarse. Esto puede verse de dos maneras, una como “¡wuju, somos las amas del destino!” o como “¡por tu culpa nos embarazamos!”.

¿Con cuál te quedas? Si hay algo en verdad positivo de la píldora es que es un medicamento que ha dado opciones a las mujeres y eso, es una gran ventaja. Cada mujer decidirá qué hacer con su periodo.

Desde Malvestida solo te recomendamos que antes de comenzar a tomar la píldora u otro método anticonceptivo, lo hagas siempre asesoradx por un médicx que te lleve por el mejor camino, que esté al tanto por si hay efectos secundarios y que te cuide en caso de cualquier alteración.

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