‘Y vivieron felices… unos años’. ¿Pueden los matrimonios temporales reducir los divorcios?

matrimonios temporales

Foto. Beth Solano

Es un hecho que los matrimonios hoy en día ya no son como eran antes, cuando los padres de familia eran los únicos que decidían cuándo y con quién debía casarse su hija (la mujer no tenía voz en el asunto) y el fin principal de la unión era crear alianzas políticas, sociales o económicas entre familias. Y aunque tristemente esto sigue sucediendo en algunas partes del mundo, podemos decir que hoy en día la mayoría de las personas tiene la libertad de decidir con quién casarse… o si no quiere hacerlo en absoluto.

En México, de acuerdo al censo realizado por el INEGI en 2016, la tasa de divorcios subió un 136%, siendo la principal causa la separación por mutuo acuerdo. Por supuesto nuestro país no es el único con este fenómeno, y por ello ha crecido una tendencia que para algunxs puede sonar un tanto absurda, pero podría no ser tan descabellada: los matrimonios temporales.

La idea de estar casadx con alguien por un tiempo determinado pretende que las parejas establezcan vínculos más honestos y abiertos acerca de lo que desean en sus relaciones, sin la obligación de estar atadxs de por vida.

Hoy en día el “y vivieron felices para siempre” o el “hasta que la muerte los separe” se ha quedado como rara avis y cada vez más parejas optan por vivir en unión libre, en ocasiones porque desean obtener una mejor estabilidad personal, profesional y económica antes de establecer un contrato “permanente”.

Un compromiso a corto o mediano plazo

¿Ha llegado la hora de replantear un contrato que ha existido por varios siglos? El matrimonio temporal busca que los involucrados tengan los mismos derechos que una pareja casada –ventajas tributarias, seguridad social y los beneficios fiscales– pero que el periodo del contrato pueda tener una fecha de caducidad.

La terapeuta Susan Pease Gadoua y Vicki Larson, autores del libro ‘The new I do’ exploran varias alternativas al matrimonio tradicional, incluyendo el enlace temporal. En su libro narran cómo encontraron que muchas personas valoran la idea de construir una vida en pareja, pero los detalles de lo que quieren cambian con el tiempo.

Retomando una tradición pasada

La idea de los matrimonios temporales no es del todo nueva. Religiones como la musulmana cuentan con tradiciones similares como la mut’a, la cual según explica el sitio Al-Islam “es un contrato entre un hombre y una mujer, muy similar a un matrimonio a largo plazo/permanente/convencional. La principal diferencia es que el matrimonio temporal dura solo un periodo de tiempo específico, y el hombre y la mujer se convertirán en extraños el uno para el otro después de la fecha de expiración, sin necesidad de divorcio”.

Otro ejemplo es la ceremonia del handfasting, popular en la cultura celta en la edad media. La unión consistía en atar las manos de la pareja y hacer un compromiso que no necesariamente era para siempre. Para algunxs era una práctica usual antes del matrimonio, una especie de promesa que les permitía vivir como una pareja casada y no ser mal vistos en la sociedad, pero sin necesidad de celebrar una boda religiosa.

Más cerca de nuestro territorio, en 2011 la Asamblea Legislativa del D.F en México planteó la idea de los matrimonios temporales con una duración mínima de dos años, pero no prosperó. También en España, por allá de 1992, el psicólogo gallego Jesús María Reiriz y la abogada Mercedes de La Puente Formoso registraron un proyecto similar para combatir la crisis del matrimonio, pero los españoles tampoco estaban preparados para esto.

Adaptándose a las nuevas formas de vida

Por supuesto que la gente se sigue casando en nuestro país. De hecho, la mayoría lo hace.

De acuerdo al censo del INEGI de 2016, el 58.1% de la población esta casada, el 31.4% soltera y el 10.5% es separada, viuda o divorciada. Sin embargo llama la atención el drástico cambio entre las estadísticas de matrimonios y divorcios entre el año 2000 al 2015, lo cual indica que hay un cambio en la percepción que la gente tiene sobre la institución del matrimonio.

En comparación con generaciones anteriores, los millennials son quienes más han dicho que no a casarse, esto debido a que primero buscan satisfacer sus necesidades personales y económicas, según reveló un estudio reciente de la organización Urban Institute.

¿Los matrimonios temporales serán la solución?

Cada relación es un mundo y no hay una única forma de vivir el amor en pareja. Habrá quienes se casen y permanezcan juntxs por siempre; también habrá quienes opten por la soltería o quienes encontrarán el amor múltiples veces y en distintas personas, y es precisamente para ellas para quienes un matrimonio temporal podría suponer grandes ventajas, entre ellas:

Un divorcio no sale nada barato, y el conocer con transparencia a la pareja puede ahorrar ese drama que las parejas casadas continuamente expresan con “es que él/ella no era así antes de casarnos”. Además, con un matrimonio temporal el divorcio no existe, solo el término del contrato, y si todo sigue bien después del tiempo estipulado el contrato puede renovarse.

Conocer a la pareja en un compromiso temporal ayuda a que cada cierto tiempo ambos puedan replantearse qué es lo que buscan de la relación y hacia dónde quieren llevarla. O bien, decidir si prefieren seguir caminos separados.

Al menos durante la duración del contrato…

 

¿Que tal te suena esta idea? Cuéntanos en los comentarios.

 

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