Lo que tienes que saber (¡pero ya!) sobre el aborto en México

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“Ciertamente la posibilidad de interrumpir una gestación sin necesidad de permisos ni explicaciones de ningún tipo se vincula, por encima de todo, a algo nodal: la libertad”.

– Marta Lamas

 

Al tema del aborto se le dedican largos debates desde lo filosófico y las posturas personales, pero más allá de eso ¿conoces los detalles acerca de la situación legal del aborto en México?

La historia al respecto es larga. A nuestro país le ha tomado al menos sesenta años, desde que en 1936 se hicieron las primeras propuestas por parte de grupos feministas hasta que en 1997 se logra su despenalización (en 21 de los 32 estados de la república) en tres casos muy específicos:

– Cuando es producto de una violación.
– Cuando la madre corre peligro de muerte a causa del embarazo.
– Cuando el embarazo constituye un grave daño a la salud de la mujer.

El aborto por violación está permitido en todos los estados de la república y para establecer a detalle cómo debe darse el procedimiento recientemente se modificó la NoM-046 (sobre los criterios para la prevención y atención de la violencia familiar, sexual y contra las mujeres) que señala que ante estos casos las instituciones de salud deberán brindar información oportuna y proporcionar los servicios de interrupción del embarazo

Hay que tomar en cuenta que el que sea legal no significa que las instituciones públicas cuenten con personal que facilite las cosas para que se lleve a cabo el aborto o que esté dispuesto a dar información clara y objetiva. Acá un ejemplo: La última vez que acudí a mi Clínica Familiar del IMSS a solicitar un método anticonceptivo, la trabajadora social trató de convencerme de que un método a largo plazo podía ser una mala idea puesto que yo ya tenía treinta años y seguro que pronto iba a querer tener hijos. Mi respuesta fue frontal, le dije que no estaba interesada en embarazarme. Aun así, me invitó a “pensarlo”.

Ciudad de México, un caso aparte

En abril de 2007, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal de Ciudad de México aprobó la despenalización de la práctica del aborto inducido a petición de la mujer hasta las doce semanas de embarazo.

Esto significa que si radicas en la Cuidad de México [ahí y sólo ahí es legal] tienes la posibilidad de asistir a tu clínica de salud pública y solicitar información para la interrupción de un embarazo. Tras una revisión médica que verifica el tiempo de gestación y el estado de salud (coagulación y no infecciones vaginales) ellos deben de canalizarte a la clínica en la que se te realizará el procedimiento de forma gratuita.

Así mismo, en la Ciudad de México existen otras clínicas particulares que, por estar ubicadas en dicha ciudad, pueden ejercer desde la legalidad y que cumplen con los requisitos de salud, información e higiene necesarios para el procedimiento.

¿Qué pasa en los otros estados de la República?

La situación es muy distinta si vives en otros estados de la república. Por eso el acceso a la interrupción del embarazo nos dice bastante acerca la desigualdad de condiciones que existe en nuestro país, pues al no estar homologadas las causales (en la Cuidad de México es legal, pero en el resto de los Estados no) sólo puede acceder a él, de modo seguro, quien cuenta con los recursos económicos y la información para hacer un viaje de este tipo.

Esto no significa que en el resto de los estados de la república no se practiquen abortos, sino que, al no haber una legislación que los despenalice, estos se realizan desde la ilegalidad y por lo mismo es difícil asegurarse de que los espacios y el personal que participen en ellos estén del todo calificados. Esto último vulnera a quienes se ven en la necesidad de utilizar dichos servicios: las mujeres.

El aborto, o la posibilidad de acceder libremente a él, es una cuestión de salud pública y por lo mismo, los mecanismos legales tendrían que estar enfocados a que se lleve a cabo en condiciones informadas y seguras.

Es importante estar al día de cómo se encuentra la situación del aborto en nuestro país, porque solo desde el conocimiento, cada una podrá tomar las decisiones respecto al ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.