¿Por qué las marcas siguen haciendo body shaming?

Marcas hacen body shaming
Foto. McKinsey

Te sobra esto, te falta aquello, si tan solo fueras más alta, menos baja, si tuvieras el cabello más largo, o más corto, si no se te vieran los cachetes, si tu nariz fuera de cual o tal forma, uf, uf. La policía de cuerpos nomás anda viendo que defecto te detecta para echártelo en cara.

Estos polis aparecen de muchas formas: como mamá, familia, amigues, gente en el trabajo, desconocidos en internet y no podían faltar las grandes marcas.

A pesar de críticas o cancelaciones, marcas y anunciantes parecen inmunes a la polémica y continúan cayendo en casos claros de body shaming y gordofobia. Esta semana suman dos incidentes a la larga lista.

¿Qué es el body shaming?

El término body shaming se refiere a las críticas basadas en el peso y apariencia de las personas. Estas agresiones pueden ser directas o de forma sutil.

Por ejemplo, esta semana nos enteramos de que Forever 21 envió barras dietéticas Atkins, que son bajas en carbohidratos y se comen con el objetivo de perder peso, junto con las compras de tallas extras. Tras diversas quejas y cuestionamientos en Twitter, la marca tuvo que responder y disculparse, además aseguró que las muestras se enviaron a toda clase de pedidos. Aún si fuera cierto es inaceptable regalar productos de dieta.

La cultura de las dietas es muy nociva y para muchas mujeres es un trigger de desórdenes alimenticios o problemas de autoestima, por lo que no es responsable enviar estas barras a clientas sin su consentimiento.

El segundo incidente es aún más ridículo: la marca Food Pourtions decidió vender vajillas para medir tus porciones. Hasta ahí parece una buena idea, sin embargo, sus formas de nombrar las porciones son negativas: skinny jeans si tu porción es pequeña; favorite jeans para una mediana y mom jeans para una más grande.

Además de los horribles nombres, la porción skinny es absurda para cualquier mujer adulta, incluso en peso y talla proporcionada.

Después de las quejas, Macy’s ya retiró de sus tiendas los platos, pero siguen disponibles en línea, donde incluso se han vendido más por la polémica.

Además, venden platos de pasta que tienen las leyendas foodie y food coma, que es una porción normal para disfrutar la pasta. La comida es un placer y siempre ha sido un privilegio tener alimentos en la mesa, ¿tenemos que odiarnos y avergonzarnos para ser más conscientes de nuestra dieta?

Y, sobre todo: ¿cuándo se han hecho esta clase de mercancías a gran escala para el público masculino?

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Estos productos son parte de una larga tradición de empresas que hacen sentir mal a las mujeres por sus cuerpos. En 2014, el tenedor inteligente que vibraba si la persona comía demasiado rápido también contaba el número de porciones que consumías y el tiempo: si eso no es crueldad, no sé qué sea.

También existe una pulsera que te da descargas eléctricas de hasta 350 voltios si comes “en exceso”, lo que sea que eso signifique. La pulsera promete cambiar tus hábitos y tu vida, solo queda una pregunta: ¿es necesario el body shaming y el castigo corporal para lograrlo?