Hablamos con 5 mujeres que impulsan la cultura cannábica en México

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Foto. Sharon McCutcheon

*Este texto es con fines informativos y no condona ni pretende incentivar el uso de ninguna sustancia psicoactiva. Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las entrevistadas*

La marihuana está por doquier en estos días. Bueno, siempre lo estuvo, pero no solía ser “cosa de mujeres”, porque hasta hace no tanto casi nada lo era, mucho menos la cultura cannábica.

Pese a que el consumo femenino de drogas ha crecido en México y la presencia de mujeres en los círculos cannábicos, clubes y eventos ha aumentado, el machismo y el sexismo están presentes, arraigados en los porros y entre las verdes matas.

Conversamos con 5 mujeres que se han abierto paso e impulsan la cultura cannábica en México.

1. Den – emprendedora, creadora de Cannivore

Den lleva lo entrepeneur en las venas. Cuando no está haciendo entregas está organizando eventos, haciendo llamadas, checando insumos, promoviendo sus productos y lo que se acumule.

Asegura que inició Cannivore como un acto de amor, pues al estar casada con una persona con problemas de autismo y asma que no puede fumar, empezó a cocinar con marihuana para que su pareja pudiera ingerirla y aliviar sus síntomas.

Su línea de comestibles ofrece galletas, chocolates, brownies, muffins y pastel de cumpleaños con marihuana, además de CBD. Todo es de origen orgánico y nacional.

Su intención es desestigmatizar a la planta y a quienes la consumen mediante experiencias gourmet y promoviendo el consumo responsable.

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Foto. Justin Aikin

2. Brenda, fundadora de Chicks Vs Stigma

Aunque Brenda ya había consumido marihuana, su interés por ahondar más en la cultura cannábica surgió después de ver los beneficios terapéuticos en la salud de su madre, quien alivió dolores e inflamación gracias a la planta.

Brenda asegura, sin titubear, que “todos vamos a necesitar del cannabis en algún momento, sin importar sexo, edad o nivel social”, por eso fundó Chicks Vs Stigma.

“Mi labor es educar, romper mitos y estigmas. El consumo es parte de un estilo de vida y una forma de ser”.

Brenda comercializa productos importados, como una increíble línea de bongs con forma de florero, pipas de cuarzo y aceites.

Su lucha no la ha librado de estigmas, pues la gente desaprueba que sea madre y consuma marihuana. “Tengo un hijo de tres años. Es súper necesario relajarme, así que me echo un porrito y al otro día amanezco tranquila, me ayuda a mantener el equilibrio en mi vida, pero [las personas] creen que descuidas a tu hijo”.

Por ello su proyecto responde todas las dudas que tengan las mujeres respecto a la marihuana, sin ser juzgadas, y ofrece un espacio seguro para informarse.

3. Edith, creadora de la marca de comestibles Veneno de ardilla

Edith es creadora de Veneno de ardilla, una línea de productos comestibles enfocada en el uso terapéutico. Su marca se especializa en tisanas, frutos secos infusionados, galletas y dulces, todos con CBD y THC, además de tinturas.

Edith explica que su experiencia como mujer en la industria cannábica ha sido dura: “Intentan venderte flores de mala calidad a precio elevado. Te hacen insinuaciones de que puedes pagar con tu cuerpo o te acosan”, añade.

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Foto. Thought Catalog

Su principal preocupación es ofrecer productos terapéuticos de calidad que sepan rico y abrir camino para otras mujeres: “Llevar mi propia marca me enorgullece, vamos ganando terreno, pero aún hay mucho por qué luchar”.

4. Monserrat, creadora de la marca cosmética Jardín Suculento

Monserrat desarrolla la línea cosmética Jardín suculento hecha con macerados naturales de plantas y aceite de Hemp. Produce jabón, crema facial y corporal, shampoo seco, aceites para masaje, lubricantes además de pomada para combatir el dolor. Asegura que desde que conoció la marihuana sintió que generó un vínculo con ella.

“Escogí la cosmética natural porque me interesaba que las personas que no consumen cannabis pudieran tener un acercamiento a través del cuidado personal y así generar una visión diferente de la planta, sin estereotipos ni prejuicios”.

Monserrat cuenta que dentro de la industria ha recibido el apoyo de maestras, colaboradoras, amigas y clientas de las cuales aprende todo el tiempo.

5. María Ompame, activista cannábica

María organiza eventos cannábicos como bazares, talleres y pláticas. Para la activista, la única forma de generar aceptación es tener un acercamiento sin prejuicios, por lo que hace un llamado a las personas que consumen —y a las que no— para que se acerquen a la cultura cannábica.

“Les sugiero investigar y después formarse un criterio, asistan a los eventos para saber sobre la planta”.

Foto. Sharon McCutcheon

Además de las actitudes de sus contrapartes masculinas, refiere que ha sido ignorada al momento de tomar decisiones —a pesar de ser organizadora—, “no me incluyen, aunque yo les sirva de contacto, también me han discriminado otras mujeres”, comenta.

Asimismo explica que muchas pachecas tienen miedo de admitir su consumo porque las críticas son más severas cuando se trata de mujeres: “Nos juzgan por todo: por consumir, por cómo luces, si estás soltera, casada, flaca, gorda”, pero insiste en que eso no debe ser un impedimento para que las mujeres sean valientes y hagan lo que quieran.