Tengo el virus del papiloma humano y así ha sido vivir con ese diagnóstico

virus del papiloma humano

Foto. Rawpixel

Es muy probable que alguna vez hayas escuchado sobre el virus del papiloma humano (VPH), pero ¿sabes qué es y cómo se contagia?

El VPH es un grupo de más de 150 virus, de los cuales aproximadamente 35 de ellos se asocian con lesiones en la vagina, estas pueden ser benignas o malignas.

El virus del papiloma humano se transmite al tener relaciones sexuales orales, vaginales o anales con una persona infectada, por lo cual es considerada una enfermedad de transmisión sexual.

El virus del papiloma humano en México

Según un diagnóstico sobre el contagio de VPH en México, se calcula que en el país hasta el 80% de la población está infectada con el virus. Aproximadamente el 90% de las mujeres mexicanas han tenido alguna vez en su vida VPH, considerado como el principal factor para desarrollar cáncer cervicouterino, siendo la segunda causa de muerte en las mujeres. 

Mariana* es una chica que contrajo el virus y, aunque al principio el diagnóstico le causó angustia y miedo, ha aprendido que el VPH no tiene por qué ser una sentencia, sino una forma de estar más al pendiente de su salud sexual.

Ella ha decidido contar su historia para que más personas estemos al tanto de la importancia de prevenir y cuidarnos durante el sexo.

*El nombre ha sido omitido a petición de la chica que dio el testimonio

Mi historia con el VPH

Supe que algo no estaba bien cuando comenzaron a salirme ronchitas muy pequeñas en toda la parte de la vulva, sobre todo en la parte de los labios vaginales, y se extendía hacia atrás.

Lo primero que hice fue ir con la dermatóloga, porque pensé que era una reacción de la depilación. Sin embargo, ella me dijo que tenía un hongo llamado molusco, el cual es súper fácil de adquirir al tocar una superficie con el hongo. Lo que resultó extraño fue que estuviese en esa zona del cuerpo, porque eso significaba que estaba relacionado con una enfermedad de transmisión sexual.

A partir de eso, la dermatóloga decidió enviarme a realizar unos estudios mucho más especializados y me recomendó acudir con una ginecóloga. Fui a la cita sola porque pensé que era algo muy casual, pero salí completamente asustada. A los dos días de hacerme los estudios, lo primero que vi en las hojas fue que tenía el virus del papiloma humano.

Lo que sabía sobre el virus del papiloma humano

A lo largo de mi vida había escuchado sobre el virus del papiloma humano. Eran constantes las veces que hablaban sobre esta enfermedad en los centros de salud y nos advertían sobre el cáncer cervicouterino, pero tener el virus es algo que jamás llegué a pensar que me pasaría.

Cuando leí esas palabras en la hoja vinieron un montón de cosas a mi mente: ¿me iba a dar cáncer, me iba a morir? Fue un sentimiento de preocupación y vacío enorme.

Cuando los estudios médicos nos son suficientes

Cuando mi ex pareja y yo decidimos utilizar anticonceptivos hormonales y dejar el condón, él se hizo una serie de pruebas incluidas en un paquete de protección sexual que ofrecen los típicos laboratorios privados. En mi caso, era la primera pareja con la que iba a tener relaciones sexuales, por ello no pensé en hacerme nada.

Tristemente, dentro de estos paquetes no suele incluirse el VPH para los hombres, porque aunque ellos también pueden desarrollar la enfermedad, en muchas ocasiones son portadores únicamente y transmiten la enfermedad sin saberlo. Por eso jamás se me ocurrió que algo así podría sucederme.

Mi primera relación me contagió el VPH

Esa primera semana sabiendo que tenía el virus del papiloma humano fue horrible, me quería morir y sentía mucha culpa. Yo tenía la confianza total en mi pareja y en que no tenía nada después de hacerse los estudios. Al principio tenía un enojo enorme, pensaba que me había esperado tanto  –dentro de esta idea del amor romántico– a que llegara “esa persona” y que en realidad todo había resultado desastroso.

Con esto no es que yo quisiera quitarme la responsabilidad, pero en ese momento enojarme era lo único que sentía que podía hacer.

Sentía muchísimo arrepentimiento y se convirtió en un conflicto enorme conmigo misma, pensaba que había sido tan tonta por no haberme dado cuenta de que estuviese la prueba de VPH en los exámenes que se había hecho mi pareja. Era un constante pensar en todos los hubieras posibles.

No todo está perdido

Después de una semana fui con una ginecóloga que me salvó la vida. Ella me explicó que hay dos tipos de VPH, el de bajo riesgo y el de alto riesgo. Me comentó que incluso hay muchísimas mujeres que tienen VPH y que viven con él durante años, que es un virus totalmente silencioso.

A mí me detectaron el de alto riesgo, pero tuve la suerte de que se manifestó con el molusco y así pudimos darnos cuenta a tiempo.

Mi vida cambió en el sentido de que ahora tengo que ir a la ginecóloga constantemente, cuido mucho mi alimentación para que no me bajen las defensas y tengo que prevenir para no tener heridas internas.

Más allá de las cuestiones físicas

Es súper fuerte darse cuenta que ahora cargo con una responsabilidad enorme de decirle a las personas lo que tengo. Al principio me daba mucho miedo, pensaba en todo lo que podría pasar cuando se los dijera. Sin embargo, con el tiempo comencé a sanar todo esto y me di cuenta que adquirí también mucho más fuerza para aceptarlo.

Al principio sólo se lo comenté a pocas amigas y poco a poco a más personas, sobre todo porque pude encontrarme en otras y así sentí que no estaba sola.

El consejo que le daría a otras mujeres

Yo no tuve la elección de decidir si quería o no tener el virus del papiloma humano, fue algo que me sucedió, por eso yo quiero decirle a todas las mujeres que por favor se vacunen, que no lo tomen como un juego, que se hagan estudios y, sobre todo, es súper importante que las mujeres que hayan tenido relaciones sexuales sin condón vayan a checarse. No se lo tomen a la ligera y siempre protéjanse. En el caso de los hombres, que también se hagan el estudio del VPH.

Al final, lo que me da tranquilidad es que lo pude detectar a tiempo y que aunque mi vida cambió para siempre, ya no tengo miedo. Entendí que vivo con VPH y que lo importante es que no nos sintamos juzgadas, que sepamos que no estamos solas.