Mexicanas por convicción: Ikram Antaki y la búsqueda de las verdades universales

Ikram Antaki
Ilustración. Michelle Dersdepanian para Malvestida

Los vientos de cambio soplaron por ella, y a los 27 años, Ikram Antaki sacó una enciclopedia para calcular el punto más alejado de Damascus, Siria, su ciudad natal, y las coordenadas le indicaron México.

Decidida a irse lo más lejos que pudiera llegar, la filósofa y escritora se instaló en la Ciudad de México a finales de 1975. Jamás regresó a su país, sino que elaboró toda una vida en México y adoptó a ese país como propio al pedir la nacionalidad.

Hambre de conocimiento

Ikram tuvo una niñez privilegiada, en el sentido de que sus padres le enseñaron a sembrar un amor profundo por la búsqueda del conocimiento.

Creció entre montones de libros, en bibliotecas repletas de obras clásicas occidentales y orientales. Su pasión por las letras y la filosofía la llevó a estudiar ni menos de tres carreras en París, antes de su viaje transformador a México.

Cuando llegó a México, Ikram Antaki continuó persiguiendo su camino hacia las verdades universales y la exploración del humanismo.

Fotografía. Rogelio Cuéllar

La obra de Ikram Antaki

Ikram Antaki escribió más de 20 libros durante su tiempo en México y dirigió varios programas de radio, incluyendo El banquete de Platón, el cual trataba temas diversos de la filosofía universal, como la naturaleza humana, el origen de las lenguas, el azar y el caos, las paradojas, entre otros.

Su pensamiento crítico y decisivo atrajo un público amplio que quería escuchar y hablar de la realidad de nuestro mundo.

La búsqueda de una mejor sociedad

A pesar de ver las contradicciones y la violencia, Ikram Antaki escribió con esperanza sobre una posible futura realidad en su libro El manual del ciudadano contemporáneo:

“Un día nos volvimos por fin un país ideal; instalamos la razón en lugar del delirio y el derecho en lugar del abuso. Entendimos el papel unificador, dignificador, del Estado; protegimos la República, que es la madre, para poder amar la democracia, que es la hija; domamos las pasiones políticas y definimos y vivimos los valores comunes…”

“Dimos lugar y respeto al trabajo y entendimos que el conformismo puede disfrazarse de revolución. Despreciamos el recurso de la violencia. Los medios de comunicación prefirieron ser antipoder, a ser un nuevo poder abusivo. Un día nos pusimos a construir una civilización original y tolerante, y dejamos de utilizar como bandera desecha, aquella que otros, en el pasado, hicieron”.

El legado de Ikram Antaki

Ikram Antaki murió en 2000, dejando un legado inmenso de producción intelectual, toda una vida de exploración filosófica. México siempre figuró en sus libros sobre el pensamiento y democracia.

Ojalá Ikram estuviera con nosotrxs hoy en día, porque sus sueños para una sociedad más racional, más humana fueron el impulso de muchos de sus escritos. Ahora necesitamos aún más las voces de las mujeres filósofas y sus visiones para una sociedad más humana.

Esta nota forma parte de nuestra serie “Mexicanas por convicción”, la cual explora la vida de célebres mujeres extranjeras nacionalizadas mexicanas. Si te gusto este texto, conoce también a Kati Horna y la enseñanza del insólito cotidiano.