Cómo aprendí a vivir en paz y sin culpa tras el suicidio de mi amigo

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Foto. Svetlana Manic

Siempre vi el suicidio como algo muy lejano a mi realidad. Era un tema sobre el que escuchaba y sabía que existía, pero no cerca de mí. Todo eso cambió a partir de que uno de mis amigos cercanos decidió suicidarse, fue ahí cuando traté de comenzar a entender qué cosas lo llevaron a tomar esa decisión y, sobre todo, lo que implicó para él vivir con un trastorno mental que no le permitía ser y hacer lo que realmente quería.

Una culpa que te acompaña

Al principio intenté darle sentido a lo que sucedió, encontrar las respuestas o una explicación. Me recuerdo pensando, junto con amigas y amigos, en todos los hubieras posibles para entender su decisión.

También hay culpa. Piensas mucho en lo que sí hubieras podido hacer. ¿Y si hubiéramos estado mucho más cerca, si hubiéramos estado ahí ese día? Incluso llega un momento en el que te reclamas por no haber hecho algo diferente.

La importancia de ir a terapia

Ir a terapia me ayudo muchísimo a trabajar con esa culpa y ese dolor que sigo sintiendo. Me sirvió poder platicar con otras personas sobre todo lo que sucedió y poder incluso nombrar mis sentimientos, darme cuenta que en realidad todxs pudimos hacer más o menos cosas, pero la decisión venía desde él. Nadie más podía borrar el dolor que él sentía.

Ahora nos cuidamos más

Como grupo de amigxs, el suicidio nos acercó, porque nos encontramos en el dolor del otrx. Hay algunas personas con las que hablo mucho sobre eso y otras que prefieren no tocar el tema, pero todxs entendimos que compartimos eso y nos acompañamos, nos cuidamos. 

También implicó el cambiar mi relación con los demás, es decir, ahora ver a mi alrededor actitudes que me recuerdan a mi amigo me preocupan mucho. Cada vez que alguien cerca de mí tiene actitudes depresivas o que tienden a relacionarse con un trastorno mental, me da miedo e intento estar más cerca. Siento una responsabilidad mucho más grande.

La vida después del suicidio

A partir del suicido de mi amigo, mi percepción sobre ese tema cambió. Antes era un tabú y algo que nunca se tocaba, ahora, no es que entienda por qué alguien decide hacerlo, pero me queda claro que es algo que él decidió a partir de lo que él sintió que era lo mejor y que era quien vivía su vida.

Es bien difícil poder reconocer que sientes un dolor súper profundo al que nunca vas a darle sentido y que quizás nunca dejes de sentir, simplemente aprendes a vivir con ello. Pero es un dolor que poco a poco va sanando y se convierte en los mejores recuerdos que te quedan de esa persona. Después de un tiempo he dejado de darle vueltas a todo y simplemente recordarlo a él.  

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