Mexicanas por convicción | Gertrude Duby Blom, la suiza que refloreció en la Selva Lacandona

Gertrude Duby Blom

Ilustración. Michelle Dersdepanian para Malvestida

Activista, trabajadora social, escritora, y fotógrafa: estas son palabras que se pueden aplicar para describir la carrera de una pionera que tenía una inagotable curiosidad sobre el mundo: Gertrude Duby Blom.

Más allá de ser una intelectual suiza-mexicana importante, también es una mujer que vivió muchas vidas durante su tiempo en la tierra.

Comienzos en Suiza

Nació en Suiza en 1901, estudió la carrera de trabajo social y luego incursionó en causas socialistas y políticas en Europa poco después de graduarse. Se fue a Alemania durante los años 40 para trabajar como periodista, escribiendo sobre el crecimiento de fascismo en la política de Adolf Hitler y el partido Nazi.

Fue encarcelada por sus actividades y luego deportada a Suiza, y Trudy, como se le conocía entre amigos, decidió emigrar a la Ciudad de México junto con la gran ola de refugiados políticos europeos de la segunda guerra mundial.

Gertrude Duby Blom

Foto. Na Bolom

Llegada a México

Gertrude Duby Blom llegó en 1940, al país que luego llamaría su casa, para trabajar en un proyecto de documentación sobre mujeres trabajadoras dirigido por el gobierno de la ciudad. Con esta entrada, otro renacimiento comenzó y en México Trudy empezó su segundo florecimiento, a más de sus cuarenta años de vida.

Después de algunos años trabajando en la Ciudad de México, Trudy decidió que necesitaba aún otro cambio, y se fue con todo a unirse con un proyecto documental en la selva lacandona de Chiapas. Allí aprendió a ser fotógrafa y montar a caballo para poder navegar el terreno difícil que apasionadamente documentaba.

Gertrude Duby Blom

Foto. Na Bolom

El inicio de un dúo dinámico

En Chiapas conoció a su pareja, Frans Blom, un explorador y arqueólogo danés, y los dos construyeron su famosa casa, Na Bolom, en San Cristóbal de las Casas. En esta casa de más de 16 habitaciones, escribieron juntos varios libros sobre la cultura maya lacandona y se convirtieron en defensores incansables del pueblo lacandón y la protección de sus tierras.

Cuando murió Frans en 1963, Gertrude Duby Blom continuó los proyectos que empezaron juntos y decidió abrir las puertas de su casa a la comunidad, artistas, escritores, intelectuales, viajeros y quien quisiera ir a cenar y platicar con ella.

Gertrude Duby Blom

Foto. Na Bolom

Donna Guerra, una amiga mía que tuvo la suerte de cenar con Trudy en Na Bolom en 1985, compartió un recuerdo de la experiencia, escribiendo que “la comida fue preparada con la cosecha del huerto de la casa… fue sencilla y muy colorida. Pero Trudy fue el enfoque de la experiencia –me sentí encendida por su pasión intelectual y la fuerza de su presencia. Pero ella también estaba muy interesada en todos los que se reunieron en su mesa. Nos dijo: ‘platícame sobre ti.’ Yo respondí explicando que era estudiante de antropología y que tenía un enfoque en el festivo comunitario, y a cambio me platicó de sus pensamientos acerca de mi proyecto.”

Para Donna la convivencia con Trudy fue transformadora, tanto que Donna quería proclamar, pero nunca pudo, “¡cómo quisiera ser más como tú, Trudy!”

El legado de Gertrude Duby Blom

El espíritu de Gertrude Duby Blom se dedicó a México, la cultura maya lacandona, la protección del medio ambiente frágil de Chiapas, y cuando obtuvo la nacionalidad mexicana, fue una muestra del compromiso entre Trudy y la gente de su país adoptivo.

Tras fallecer en 1993, a los 92 años de edad, su legado dejó una obra fotográfica de miles de negativos que ya son un acervo único, el más grande que hay sobre la cultura lacandona, y que todavía da vida a la recuperación de la memoria y tradición para esta comunidad.

Sobre todo, Trudy nos enseña que podemos abrirnos y florecer a cualquier edad, y en cualquier momento de nuestras vidas. Nunca es demasiado tarde, nunca.

Gertrude Duby Blom

Foto. Na Bolom

Esta nota forma parte de nuestra serie “Mexicanas por convicción”, la cual explora la vida de célebres mujeres extranjeras nacionalizadas mexicanas. Si te gusto este texto, conoce también a Mariana Yampolsky: la artista que plasmó su amor por México en sus fotografías.