Menos comparación y más compasión: la clave para reconciliarnos con nuestros cuerpos

reconciliarnos con nuestros cuerpos

Foto. Hian Oliveira

El otro día mientras revisaba fotos de la secundaria encontré una en la que salía en un bikini azul (sí, a la Luismi) y, tengo que decirlo, tenía lo que se podría considerar un “cuerpazo”. Sin embargo, no recuerdo que en ese punto de mi vida me sintiera 100% cómoda con mi cuerpo. Había una constante –pero a la vez sutil– presión entre mi grupo de amigas por mantener cierta silueta y para lograrlo las dietas y fajas formaban parte de nuestro día a día.

Ese sentimiento de “no estar al 100” es algo que me ha perseguido en los años posteriores a esa foto. Siempre siento que podría verme mejor, que podría bajar de peso y sentirme más cómoda en mi piel… pero si no lo logré en ese entonces (cuando tenía un cuerpo súper torneado) y no lo he logrado ahora (algunos kilos después), ¿será que mi cuerpo realmente es el problema?

¿Será que algún día podamos reconciliarnos con nuestros cuerpos?

 

Menos comparación

Según un estudio reciente de la universidad de Waterloo (en Canadá) mucha de la insatisfacción que sentimos con nuestros cuerpos está relacionada con la comparación que hacemos de nosotrxs en relación a otras personas, pero a medida que nos volvemos más compasivas podemos sanar ese sentimiento negativo.

“Hacer comparaciones entre nosotros es algo natural, y en la sociedad moderna, eso es especialmente común cuando se trata de mujeres y sus cuerpos”, dijo Kiruthiha Vimalakanthan, candidata a doctorado, quien fue coautora del estudio con Allison Kelly, profesora de psicología en Waterloo.

“Las mujeres que con frecuencia se comparan con otras personas pueden desarrollar una imagen corporal más saludable y tener menos desórdenes alimenticios si cambian su forma de pensar para dejar de ver a otras mujeres como competencia”, se explica en un reporte de la universidad. “Este estudio es el primero en demostrar que tratar de cultivar la compasión por los demás, al desear que sean felices y libres de sufrimiento, puede, a su vez, beneficiar la propia imagen corporal y las actitudes de alimentación”.

Algo así como buen karma que se regresa.

Más compasión

El estudio –realizado con 120 mujeres alrededor de los 20 años– encontró que cuando mujeres que suelen compararse con otras sienten compasión por las personas con las que se comparan, experimentan menos insatisfacción corporal, una menor motivación por hacer dieta y reducen su tendencia a comparar su apariencia.

Esto es algo que personalmente he experimentado, pues a medida que me conozco mejor a mí misma –y que he cambiado de círculos sociales en los que ya no siento esa constante competencia– he aprendido a aceptarme y quererme tal y como soy.

“En un mundo donde cada vez es más fácil enfocarse en competir y compararse con los demás, especialmente con las redes sociales y otros avances tecnológicos, esta investigación es una contribución importante para generar más espacio para que practiquemos la compasión en nuestra vida cotidiana”, explicó Vimalakanthan.

Por otro lado, creo que también ayuda muchísimo el tener modelos de representación diversos en las redes sociales. Ver a mujeres con todo tipo de cuerpos sentirse cómodas en su piel y que eso nos ayude a romper con esta falsa idea de que la belleza solo se da bajo ciertos estándares.

“En un mundo donde cada vez es más fácil enfocarse en competir y compararse con los demás, especialmente con las redes sociales y otros avances tecnológicos, esta investigación es una contribución importante para generar más espacio para que practiquemos la compasión en nuestra vida cotidiana”, explicó Vimalakanthan. Y se vale comenzar por una misma.