La asexualidad puede ser un camino de discriminación y abusos

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Foto. Dan 7kidz

Cuando leemos las iniciales de la comunidad LGBT+, podríamos pensar que se engloba a parte de la población mundial que se determina como homosexual, bisexual, transgénero, transexual… pero pocos piensan en esa célula que parece más bien nula, a la llamada asexualidad. Es uno de los sectores de la población que puede llegar a ser aún más invisibilizado y discriminado que los más apegados al concepto LGBT.

Bitty Navarro es asexual. Se dio cuenta de que lo era cuanto tenía 11 o 12 años. Cuando sus amigas le preguntaban “¿y a ti quién te gusta?”. Sentía más atracción por los discursos de Nelson Mandela que por el abdomen de Brad Pitt. Y como le ocurre a las personas asexuales, no fantasea con estar con ellos en un plano sexual.

Era la preparatoria y Bitty no había tenido pareja. Decirle “lesbiana” era lo menos. Tuvo que soportar abusos, como que la obligaran sujetándola para que alguien la besara. “Como asexual, lo que provocas es que la sociedad te quiera corregir, y eso puede llevar a situaciones terribles de abuso”, explica Bitty.

Esta vida de incomprensión y abusos la llevaron a ser activista y formar su propia red de apoyo. La llamó Asexualidad México y con ella ha creado un espacio seguro y de libre expresión para quienes simplemente nacieron con una falta de atracción sexual hacia otros seres humanos.

De acuerdo con Bitty, se calcula que el 1% de la población es asexual. “Pero no me fio mucho de esas encuestas, ya que no hay apoyo para los asexuales. En Estados Unidos, el activismo para los asexuales lleva unos 10 años y en México la mitad. Es poco tiempo para recabar recursos y hacer una encuesta viable”.

Bitty Navarro, fundadora de Asexualidad México

Para comprender un poco más acerca de cómo es la vida de una persona asexual, Bitty nos dio esta entrevista.

¿Qué significa ser asexual?

Mucha gente piensa que los asexuales somos gente asexuada y no es así. Somos personas que, así como hay gente que se siente atraída por un género u otro, nosotros sencillamente no sentimos atracción sexual, pero nuestros cuerpos funcionan bien, podemos excitarnos. Hay quien piensa que es una enfermedad, pero está demostrado que no lo es. Antes nos medicaban y nos daban diagnósticos absurdos como “fatal de libido”.

¿Cómo asumiste tu asexualidad?

Esta se puede expresar de muchas formas que no son la atracción sexual. Para mí, el salir públicamente ha significado un cambio radial para bien. El entender que soy asexual me quitó una enorme confusión de encima. Como nadie sabe de la asexualidad y la sociedad está centrada en todo lo que tiene que ver con sexo, sí hay problemas fuertes. El abuso sexual correctivo es algo de lo que nos pasa.

Más allá del bullynig, con el grupo de amigos es difícil. Pasa un chico muy guapo y las amigas gritan “whoooo” y yo, por más que quería fingir que lo entendía, no lo entendía. Para mí, salir fue súper liberador en el sentido de que obtuve la fuerza para ya no dejarme y no decir que sí en algunas situaciones solo por evitar el bullying. Fue algo positivo al nivel de entenderme.

Me ayudó a quitarme de encima a la gente que está ahí necia. Cuando digo que soy asexual, menos gente intenta “corregirme”. Mi situación genera mucha mofa con quien no me conoce.

¿Cómo es ese apoyo que dan en Asexualiad México?

A la asociación llega gente de todas las edades. He ido formando una estructura que permite apoyo a jóvenes que se están cuestionando o que están bajo la presión de alguien que les dice “te tiene que gustar el sexo de alguien hetero u homo sexual, ¡pero alguien!”.

En México somos pocos los que nos reconocemos así, pero es una especie de subversión contra la sexonormatividad. Ser asexual significa muchísimo trabajo porque soy activista. Lo hago por que me gusta, no se gana dinero del activismo, pero lo que se gana es mayor.

¿Es comparable salir del clóset cuando se es gay que cuando se es asexual?

Lo llegan a hacer, pero para mí no hay punto de comparación. Para empezar, los asexuales normalmente no salen del clóset. El ser gay, en alguna época fue sumamente tabú, ahora cada vez menos. Al salir del clóset como asexual se tienen otro tipo de implicaciones. A la asexualidad le conocen como la “la orientación invisible”. Los grupos LGBT llevan años discutiendo si merecemos ser parte o si nuestro sufrimiento vale, porque a nosotros no nos matan. Es una visión muy reducida de la sexualidad. Los asexuales también sufren abuso sexual correctivo. A ellos los tildan de “poco hombre” y a ellas las quieren “hacer mujer”.

Si alguien dice “soy gay”, se expone a ciertas cosas y más o menos ya se conocen las consecuencias (unas muy violentas). Al salir y decir “soy asexual”, las cosas a las que ya se estaba expuesto no cambian, y se suman otras, muchas de ellas hacia la incomprensión, más presión social e invisibilidad. Por eso muchos jamás salen.

¿Cómo fue esa etapa adolescente, cuando empieza el despertar sexual para la gente que te rodea, pero para ti fue distinto? ¿Cómo la viviste?

La gente habla tanto de sexo y se relaciona tanto que puede dejar a los asexuales al margen. Por ejemplo, las amigas en la escuela hablaban mucho de hombres guapos y de fantasías con ellos. Esto no provoca nada a un asexual, lo que sucede es aislamiento, incomprensión, depresión. O sea, yo podía ver que eran guapos (no se pierde el sentido de la estética), pero no me imagino teniendo relaciones sexuales con ellos.

¿Se puede identificar a simple vista a una persona asexual?

Muchos creen que no. Bueno, físicamente, no, pero si nos fijamos bien, hay conductas muy especificas. Por ejemplo, las reacciones hacia las pláticas sobre sexo, se nota la incomodidad. Hay asexuales a quienes los rechazan mucho de trabajos porque no se integran o los invisibilizan. Salir del clóset como asexual se puede comparar a lo que era hacerlo como gay hace 50 años.

¿Cómo es la dinámica de pareja cuando uno o ambos son asexuales?

Se cree que las personas asexuales no pueden vivir en pareja. Los estudios de la sexualidad y las relaciones afectivas han avanzado y ahora podemos saber que hay un espectro, parecido al de orientación sexual. Con lo romántico, por ejemplo: Hay gente que quiere romance, que se enamora mucho, y hay gente que es totalmente arromántica.

He visto varios acuerdos. Hay asexuales que negocian y aceptan tener relaciones sexuales con su pareja, porque se pueden excitar, el cuerpo funciona, pero se sigue sin sentir atracción sexual. La dinámica de pareja con una persona asexual es lo mismo que ocurre con dos personas que se están conociendo y que quieren ver cómo avanza la cosa antes de llegar a la cópula. El problema es que, en las parejas, el sexo es una parte importantísima y el desbalance en las parejas muchas veces va por eso, por la diferencia en la importancia que se le da al sexo.

Lo que se da en una pareja donde uno de los dos es asexual es que quien no lo es debe informarse, respetar, aceptar, entender que esa falta de atracción sexual no es algo personal, sino que le sucede con quien sea.

Se puede construir como en cualquier otra relación, al mismo tiempo que se puede acabar como cualquier otra. Nosotros no tenemos que buscar a alguien de nuestra misma orientación sexual, sino a alguien que sepa respetar lo que somos.

Los asexuales suplimos esa falta de atracción con otras cosas, por ejemplo, la apreciación estética, la intelectual y así se puede crear amor. Hay quien negocia tres horas de una buena conversación con acceder a relaciones sexuales —aunque no le emocione .

Otro arreglo que he visto en parejas es que el no-asexual puede tener encuentros sexuales con otras personas, siempre y cuando lo que supla sea esa necesidad sexual, mas no emocional. Como un “one night stand”, que satisfaga el deseo y la atracción, sin crear más vínculos ni involucrarse sentimentalmente.

¿Se da distinta la asexualidad en hombres que en mujeres?

Sí. Hay diferencias en el tipo de maltrato y hay algunas comunes. Personalmente, y sin querer ofender a los hombres, ser mujer asexual implica mucho más abuso social. Esto porque las mujeres estamos inmersas en una cultura donde se meten con nuestro cuerpo y tenemos que darle al hombre lo que quiere, tenemos que ser complacientes, y si no, eres una frígida. A los hombres, el ataque es más hacia su psique que hacia su cuerpo.

¿Los asexuales quieren tener hijos?

Varía mucho. Hay asexuales que sí quieren tener hijos, o que se juntan con alguien que ya tiene. El instinto de reproducción no se ve mermado o reprimido por la falta de atracción sexual. Es otro tipo de instinto humano. Mientras el sexual va por uno, el reproductivo puede ir por otro. Estudiar la sexualidad nos puede enseñar mucho de cómo hay líneas que parecen estar juntas por naturaleza, pero en realidad van separadas.

¿Cómo es tu visión en cuanto a la cultura pop que nos lleva a sexualizar muchas cosas (publicidad, cine, series, música)?

Lo que vemos es un bombardeo constante de cosas sexuales y para nosotros ni al caso. Lo que nos provoca es saber que no pertenecemos o implica sentir que estamos mal, descompuestos, disfuncionales. De ahí que sea tan común que los asexuales sean personas muy aisladas de la sociedad.

¿Qué consejo le darías a alguien que es asexual?

Buscar apoyo. En Asexualidad México, lo que hacemos es buscar a un asexual abierto y ponerlos en contacto con quien llega solicitando ayuda, para que pueda saber que hay alguien que lo entiende perfectamente. También tenemos un grupo en donde hay muy poca gente confundida, así que cuando llega alguien no abierto, el grupo se mueve mucho para apoyar a esa persona, hacer comunidad. Si hablas con un activista, tienes el consejo más técnico, pero al hacerlo con un asexual abierto, se tiene una experiencia más personal, empatía.