La guía de antiregalos para el Día de las madres… porque las licuadoras jamás han sido cool

Día de las madres

Ilustración. ProSmile

Se acerca el 10 de mayo y ese previo donde nos jalamos los cabellos pensando qué demonios elegir para obsequiar a ese ser que nos-dio-la-VIDA. Dentro de ese universo de cosas comunes que son los regalos para el Día de las madres, quisimos buscar cosas poco vistas, que tal vez jamás habrías pensado que podrían suceder, pero, ¡bitch!, estamos en 2018.

Así, creamos esta lista que no es de regalos, sino antiregalos para el Día de las madres. No todas estas ideas son para todas las madres, pero sí todas las madres merecen ideas fuera de lo común. ¡¿Qué?! Bueno, aquí la lista.

Un tatuaje madre e hijx

A favor está que es un regalo que sí le va a durar, que es significativo y que lxs va a unir de por vida. Bueno, más. No importa que su piel sea arrugadita arrugadita, pues hasta personas de más de 80 años se van a al estudio de tattoo. Así que elige un diseño lindo, que sea igual o que se complemente y ¡a tatuarse!

En contra está que tal vez sugerirlo te borre del testamento y no te lleves ese trinchador vintage que tienen en su casa.

Sesión de flotario

Existe una terapia que puede poner a ambxs en estado de relajación total. Regálale a mamá una sesión de flotario a la Lisa y Homero Simpson. Después de pasar un rato en el agua salada, sin celular y escuchando solo tus pensamientos, verás que la relación con tu mamá se irá a un lado más libre.

Esto solo es una buena idea si tú o tu mamá no son epilépticos, si no están bajo la influencia del alcohol o drogas, si no tienen infecciones, tendencias suicidas o presión arterial baja. Esto es en serio.

Table dance

¡Fuera vergüenza! Regálale a tu mamá una noche de table dance. Esto no significa que tengas que ir forzosamente con ella, puede ser que le preguntes a tus tías o a sus amigas si se unen al plan y ¡pum! Noche de señoras dejando salir risas y feromonas.

Nota. Solo asegúrate de que sea un lugar limpio y seguro, se trata de que la pasen bien, no de que acaben asustadas.

Pintarse el pelo

Si tu mamá ya está pensando en dejar que las canas sean libres de tintes, apóyala y regálale un tratamiento que la dote de un pelo blanco platinado. Vayan juntxs a la estética y mientras a ella le extraen el color y luego le aplican uno que la deje cual Miranda Priestly, tú tendrás el mismito color que ella.

Claro, no hay por qué limitarse. Pueden salir con un pelo color rosa algodón de azúcar o verde monstruo de la laguna.

Hacerse una limpia

Váyanse al mercado de Sonora o con el curandero o chamana de confianza y pidan una limpia. Es probable que tu mamá te diga que mejor le ayudes a limpiar su casa, pero dile que es más importante primero purificar el espíritu para después poder depurar un espacio.

Las limpias, si bien a algunas personas les cambia la vida, a otras simplemente les pareció una experiencia linda. O sea, que si bien no te lleva al Nirvana, tampoco hace daño. (Aquí puedes leer cómo es ir a una sesión de este estilo).

Cata de mezcal

Ya existen restaurantes que ofrecen catas de mezcal. Si todo va bien, pues compran una botella, piden una botanita, netean y acaban hablando de esas cosas que hacía ella cuando era joven y que te harán sentir que tu mamá es, en verdad, más chida de lo que pensabas.

Temazcal

Para volver a las raíces y probar la resistencia del cuerpo y la mente, un temazcal es la onda. Agenda una sesión para ti y para ella o con todo y familia. Será como volver a esos road trips en manada y verse todos sudados dentro del coche, pero versión extrema y con rito ancestral.

Echarse un churro en familia

Pues ya, el éxtasis del éxtasis. Si tu mamá acepta, échense un porrito así en confianza, tranqui en casa. Prepárale una comida o un algo para la hora del té y disfruten de los efectos de la yerba mágica. Nunca se sabe qué tipo de historias van a surgir con la marihuana, pero seguro algunas entrañables que harán recordar ese 10 de mayo para siempre.

Si haces esto último, por favor escríbenos contando tu experiencia.