¿Cambias tus sábanas lo suficiente? Te decimos cada cuánto hay que lavar la ropa de cama

lavar la ropa de cama

Foto. Kinga Cichewicz

Amigues, ha llegado el momento de afrontar una triste –y poco higiénica– realidad. Nuestras camas son un asco. Sí, a simple vista nuestro duvet color rosa millennial puede verse impecable y nuestros 10 cojines como la viva imagen de un lecho de Pinterest, pero si ponemos todo bajo un microscopio es muy probable que revele que estamos durmiendo en un santuario de bacterias. ¡Yay!

Piénsalo. Tu cama es el lugar en el que haces toooodo tipo de cosas. Duermes, ves series, tienes sexo, comes, juegas con tu perro, te tomas selfies, esperas a que seque la mascarilla y donde asientas tu cuerpo cansado después de un día ajetreado en la calle. Así que está llena de residuos que no son lo más higiénico.

Según explica el microbiólogo Philip Tierno, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, al sitio Business Insider, en las camas “Tienes esporas de hongos, bacterias, caspa de animales, polen, tierra, pelusa, productos de lo que estén hechas las sábanas, material colorante, todo tipo de excrementos del cuerpo, incluyendo sudor, esputo, excreciones vaginales y anales, restos de orina, células de la piel… Además, hay cosméticos que la gente usa: se ponen aceites y cremas en el cuerpo, todo eso está en ese medio”.

Pensarlo así no solo hace que nos den escalofríos, sino que todos esos componentes pueden albergar bacterias, irritar nuestra piel y ser fuente para diversas alergias. Por eso importante lavar la ropa de cama. Pero ¿cada cuánto?

Foto. Volha Flaxeco

Datos curiosos

– Los seres humanos dormimos en promedio una tercera parte de nuestras vidas.

– Se calcula que los humanos dejamos casi 100 litros de sudor entre nuestras sábanas cada año.

– Nuestras almohadas pueden llegar a albergar hasta 16 especies de hongos diferentes.

– Un tercio del peso de una almohada con dos años está compuesto por piel muerta y heces de ácaros del polvo. Ewwww.

Foto. Volha Flaxeco

Santo remedio

La mejor forma de prevenir que nuestra cama se convierta en una fiesta bacteriana es con una buena higiene. Y sí, probablemente más seguido de lo que acostumbras…

Sábanas

Hay hábitos y factores que ayudan a guardar una mejor higiene. Por ejemplo, si sueles bañarte antes de meterte a la cama, no duermes con una mascota, nunca comes en la cama, etc. pero para no errar, lo ideal es cambiar y lavar las sábanas cada 7 días, máximo 10.

Un consejo es que cuando te levantes no hagas inmediatamente la cama. Abre la ventana y deja las sábanas destendidas durante unos minutos, quizá en lo que te bañas, lavas los dientes y desayunas. Esto para que la humedad que se resguarda entre las sábanas pueda liberarse y no guarde malos olores.

Almohadas

¿Alguna vez has lavado tus almohadas? No estamos hablando de la funda, sino de la almohada en sí. Lo recomendable es lavarla cada 6 meses. Además. siempre usar un protector entre la almohada y la funda, para evitar que los aceites naturales del cabello y productos que ponemos en nuestra piel se traspasen a la almohada.

Foto. Volha Flaxeco

Edredón

Lo mínimo recomendable es que laves tu edredón dos veces al año. Aunque si puedes hacerlo cada 3 o 4 meses, pues mucho mejor. Además, se recomienda cambiar de edredón cada 5 años… que no cae nada mal para darle un cambio de look al cuarto.

Protector de colchón

Aunque suele quedarse rezagado cada vez que lavamos las sábanas, también es importante asear el protector del colchón de manera cotidiana. Lo ideal es limpiarlo al menos una vez al mes.

Colchón

El santuario de nuestros descansos y noches de pasión. Aunque es súper recomendable pasarle la aspiradora cada dos semanas, para liberarlo de polvo y ácaros, también se recomienda darle una limpieza profunda al menos una o dos veces al año.

En internet hay varios consejos para que puedas hacerlo tú mismx, pero si lo prefieres también puedes contratar un servicio profesional.

Foto. Toa Heftiba

Después de haber recibido toda esta información, si nos permites tenemos que irnos directito a la lavandería.

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