8 confesiones que una vendedora de vestidos de novia desea que las clientas sepan

vestidos de novias

Foto. Irina Kostenich

**Texto: María Eugenia Fitzmaurice**

Hace más de un año recuerdo haber comentado con una amiga sobre un post en el que una chica se quejaba públicamente de una vendedora de vestidos de novia y su mala cara. No, perdón, tengo que citarlo: “la vendedora con cara de culo porque nadie se la coge y le hacen falta unas clasecitas de servicio al cliente”.

Escribo esto con la intención de crear conciencia entre todas las personas, pero especialmente, entre mujeres al referirse a otras mujeres. Y aunque aplica a todos los ámbitos, hablaré de mi propia experiencia como vendedora y representante de ventas en el mercado de moda nupcial en donde ya cumplo diez años.

Y es aquí en dónde quiero decir que si te vas a casar y buscar un vestido de novia, esto es para ti.

Para que cuando cruces la puerta de la boutique y en tu mente resuene un coro al son de “here comes the bride!”, tomes en cuenta esta serie de amables sugerencias y recomendaciones. La intención es hacer que este mundo de vestidos de novia (moda increíblemente dominada por la cultura patriarcal y los “debe ser”) tenga un poco de principios básicos de respeto y sororidad.

Un momento especial, mas no dictatorial

Sí, es un momento único y de gran importancia, pero es aquí cuando —en mi experiencia— muchas mujeres sienten una necesidad de ser el foco de atención. Solo te pido recordar que, como tú, hay muchas chicas igual de especiales, con las mismas y diferentes inseguridades, preocupaciones y muchos deseos por cumplir.

En México, una tienda recibe entre 6 y 20 novias a la semana (dependiendo del tamaño de la boutique), por lo que el personal hace todo un esfuerzo por mantener siempre en la mente que es un día importante para ti y, por tanto, tiene que olvidarse que quizá hay a un familiar en el hospital, que ha terminado una relación, que tiene cólicos menstruales o bien, despertó con no tan buen humor.

Ser amable con las vendedoras, tener una actitud de escucha y darles las gracias por sus atenciones es invaluable para alguien que no solo te probará y —cargará— vestidos de hasta 6 kilos, sino también se volverá adivina para ayudarte a encontrar un vestido que sea de tu agrado.

No te ofendas si te preguntan tu presupuesto

Amaríamos tener el poder adquisitivo de Prince (QEPD), pero no es así. Entonces, preguntarte cuál es tu presupuesto tiene una finalidad muy simple: hacer un filtro entre los vestidos que sí y los que no tienen caso. Te aseguro que probar 70 vestidos cuando solo diez están en tu presupuesto no es chido. Es agotador y significa mucho trabajo innecesario. Así que sé honesta con tu presupuesto, no lo preguntamos por molestar.

Respeta las citas

La puntualidad, asistencia o, en su defecto, la cortesía de avisar que no podrás llegar (a menos que sea una emergencia de salud que te lo impida), permite a las vendedoras poder ocupar el tiempo en algo que necesiten avanzar (sí, las vendedoras, en TODAS las tiendas de México, también bordan, lavan, cortan, limpian).

Avisar que no vas a llegar puede evitar que alguien esté estresada por terminar ese bordado en nido de abeja que vas a gozar en tu día.

Hablando de citas…

Si no tienes una, no exijas que te atiendan. Sobre todo si puedes observar que todxs están ocupadxs atendiendo a alguien más. Esto de los vestidos de novia se maneja por citas. Y las agresiones por parte de las y los clientes ponen en situaciones incómodas y de terror a quienes venden. Lxs empleadxs tendrán que mover cielo, mar y tierra para cumplir tus deseos con tal de cuidar su empleo.

Olvídate de la palabra “exclusiva”…

Porque aunque tu vestido fuera una prenda “exclusiva”, seguro se parecerá a otro. Por lo general, las tiendas de vestidos de novia solo mandan a pedir un ejemplar, pero vamos, hay tiendas en cada capital y puede ser bastante egocéntrico pretender que en una ciudad con millones de habitantes la clienta pida que le firmen una carta en donde nadie más usará ese diseño (caso real). Sin mencionar que al obligar a la tienda a que lo haga, esa clienta le quita la oportunidad a otra chica de usar ese modelo tan lindo.

Así conviene ir a una cita para probar vestido

Si es la primera vez que te vas a probar vestidos, te sugiero ir bien bañada y desmaquillada. El 80% de los negocios de nuestro país son tiendas multimarca, lo que quiere decir que los dueños, en la mayoría, son familias tratando de sobrevivir a la feroz globalización. Y el vestido que exhiben es el que venden. (No así las franquicias, que es dinero extranjero en México y pueden mandar a pedir vestidos muestra).

Respetar la mercancía (casi siempre blanca o en tonos claros) de un negocio y no mancharla con maquillaje, también es cool.

Ya sabemos que tal vez en las selfies del probador no saldrás tan despampanante, pero para eso será el día de tu boda.

Los ajustes

Aquí debo agradecer a Meghan Markle por preferir su comodidad sobre unas mangas ultra ajustadas (ojalá lo vuelva tendencia). Si estás en una tienda de vestidos de novia, escucha a las asesoras. La experiencia de trabajar manejando todos los tipos de telas da el conocimiento suficiente para considerar que si no te recomiendan algo, está justificado (como un corte que podría ser un problema para ti el día de la boda).

Créeme que a ninguna vendedora le gusta tener que llevar la contraria de lo que pide una novia. Si lo hace, agradece la honestidad y pregúntale alguna alternativa.

Y la última, y más importante para mí: las quejas

Si bien nadie está exento de un mal servicio al cliente, un buen servicio no es igual a rendir pleitesía. Hablar mal de una vendedora tiene repercusiones y serias. A los dueños de cualquier negocio les preocupa esto y con justa razón, por lo que tu comentario desmedido y desde el hígado puede costarle el trabajo a una persona o, en su defecto, una angustia innecesaria.

Paty fue despedida después de que se quejaran de ella públicamente en Facebook. Luego de decir que “atendió con cara de tumba”. Justo el día anterior, su padre había muerto (sí, a muchas mujeres no les dejan faltar al trabajo varios días ni por motivos de esa índole).

Así que si vas a realizar una queja, procura que sea apegada a la realidad. Procurar un poco de empatía. Si notas que alguien no tiene buena cara, tal vez una mejor solución sería preguntarle —de forma educada— si se siente mal o si podría atenderte alguien más. No es necesario publicar su nombre en las redes y hacer de esto un asador público.

Elegir un vestido de novia suele ser un momento nada fácil, pero sí muy especial, y las empleadas en estas tiendas también deseamos que así lo sea.