Secretos de una fisicoculturista: cómo moldear el cuerpo y la mente

Foto. Yael maya

Hasta hace unos años, la abogada Araceli Gómez trabajaba en una Universidad, pasaba el día frente a un escritorio y se movía lo necesario. Al entrarle la pasión por el fisicoculturismo y el mundo del fitness, ahora, no solo dejó su profesión, sino que se dedica a ir a competencias y a entrenar personas que desean cambiar su cuerpo y su mente.

“Inicié haciendo ejercicio como mucha gente. Con esa inquietud de probar algo nuevo, de ser más saludable. Yo no tenía conocimiento de nada. No sabía qué era una mancuerna, qué era hacer cardio. Nada. Yo llegué, pagué mi mensualidad y dije ‘a ver qué pasa’. Yo no sabía que esa actividad se convertiría en parte de mi vida”, explica Ara, quien vive con su hija en Puerto Escondido, Oaxaca.

Hay mucha gente que va al gimnasio para desestresarse, como parte de un plan para bajar de peso, como terapia, pero también hay otras personas que lo toman como un verdadero estilo de vida.

Muchas de estas últimas llevan el ejercicio hasta las competencias, sí, esas donde mujeres y hombres voluptuosos y aceitados con trajes de baño diminutos muestran cuerpos perfectamente moldeados. Para saber un poco cómo es el mundo de una chica entrada de lleno en ser fisicoculturista, hablamos con Ara, quien nos contó varios secretos.

¿Cómo te iniciaste en el fisicoculturismo?

Llevo tres años ya con este estilo de vida y hace un año decidí comenzar a competir. Me surgió de pronto y de aquí no me voy. Retomé una manera más limpia de alimentarme. Por un año me apliqué y adopté esa disciplina que incluye, además del ejercicio, una mejor alimentación y un mejor descanso.

Cuando solo haces ejercicio, comes balanceadamente y haces tu rutina de ejercicios, pues eso es todo. Pero cuando ya te enfocas a un objetivo fijo de competencia, debes hacer más esfuerzo: dejar salidas, desvelos, ciertos vicios, actividades que se interponen con lo que quieres lograr. El mundo del fitness no es fácil, pero apasiona.

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Foto. Yael maya

En las competencias, ¿qué categorías hay en el caso de las mujeres?

Las más conocidas son tres.

Bikini fitness. Se caracteriza por un cuerpo fino, como si estuvieras viendo una Barbie: cinturita afinada, vientre plano, brazos finos, piernas largas y afinadas (sin muchas marcas musculares).

Wellness. Aquí no se requiere mucho marcaje en la parte superior del cuerpo. Tiene que haber hombros afinados y brazos marcados, pero no extremos, buena cintura y abdomen marcado. La parte inferior sí tiene que tener mucha densidad: pierna ancha, glúteo protuberante, caderas anchas, pantorrillas bien simétricas y saltadas.

Figura. Aquí es una musculación total: espalda bien ejercitada, brazos, pecho y abdomen súper marcados.

¿Cómo cambia tu dieta para una competencia?

Para empezar, necesitas tiempo. Yo me preparo con seis mese de antelación. La mitad de ese tiempo es una fase de volumen, esto incluye consumir más carbohidratos, proteínas, frutas, verduras, alimentarse sanamente, pero donde reinan más los carbohidratos. El beneficio de esta dieta es que da volumen muscular, más densidad, para que al cuerpo se le vean cambios en las protuberancias. Por ejemplo, en las mujeres, es más pierna, más pompa. Y a la parte superior solo se le da más matiz.

Es una dieta rigurosa en la que se come cada tres o cuatro horas. En total son como seis comidas diarias.

Los otros tres meses ya se recorta la cantidad de carbohidratos y se aumentan las proteínas y vegetales. El último mes, solo proteínas y verduras. Claro, todo depende de la complexión que se tenga. Si veo que tengo una complexión robusta, pues antes de esos últimos tres meses ya debo de ir quitando carbohidratos. Esto se mide al final de cada semana frente al espejo, es un examen muy estricto donde hay que ver qué partes del cuerpo ya están como quiero y a cuáles les falta moldear, trabajarlas. Enfocarse más a la cintura, al abdomen, a las pantorrillas. Tres semanas antes de la competencia ya todo debe estar en su lugar.

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Foto. Yael maya

¿Cómo es la preparación en ejercicio para una competencia?

Yo hago 50 minutos de cardio diario en ayunas. Posteriormente desayuno y 20 minutos después practico mi rutina de pesas. Y así casi toda la semana (de lunes a sábados), el domingo descanso las pesas, pero sí hago ejercicio cardiovascular.

¿Qué secretos hay para mejorar el cuerpo a días de la competencia?

Hay una fase que se le llama depletación. Coloquialmente le llamamos “secado” y es una deshidratación. En mi caso, un mes antes, le quito sales a mis comidas y prácticamente las carnes o cereales (arroz) ya no las condimento, todo va al vapor. Yo tiendo a la retención de líquidos, es algo genético, así que debo cuidar mucho eso.

Al no comer sal, en una semana se ven los resultados. Como ya no tienes ese porcentaje de grasa y solo retención de líquidos, secarse hace que la piel se pegue al músculo que ya se ganó en esos seis meses. El cuerpo se ve más chupado.

Este proceso se hace más o menos extremo de acuerdo a la categoría en la que se vaya a participar.

Otra cosa que tal vez no sepan es que ensayamos mucho las poses. Pues es algo importante de cada categoría.

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Foto. Yael maya

¿Y ha llegado a ser peligrosa esa etapa de depletación?

No para mí. Claro, todo depende de quién te entrene. Es muy importante estar asesoradas, tener a alguien profesional que cuide de tu salud, sepa tus capacidades y tus límites. No es solo ejercitarse, comer suplementos y hacer dieta. Esto requiere de un chequeo médico, de monitorear la presión, el peso. No todos los cuerpos son tan fuertes y saludables. En competencias se han dado caso de personas a las que se les baja la presión, sufren algún desmayo, pero todo depende de la preparación. A mí, afortunadamente, nunca me ha pasado.

¿Qué se gana en una de estas competencias?

Depende mucho cada una. En eventos locales solo son trofeos y reconocimientos. En los que son a nivel nacional hay premios en especie (kits de suplementos) y dinero.

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Foto. Yael maya

Y cuando ya pasó la competencia, ¿qué haces?

Lo que una quiere cuando ya termina todo esto es comer. Es lo único que anhelo. Antes de una competencia no se puede comer mucho chocolate, hamburguesas, eso es lo que más deseo. Una semana después del evento se suele subir de peso. En el caso de las mujeres se sube un promedio de tres kilos. En los hombres hasta 10 en una semana. El cuerpo vuelve a la normalidad, se rehidrata, otra vez a retener grasa y líquidos, pero esa ya es la normalidad. Es válido y el cuerpo lo necesita. Eso sirve para descansar y retomar fuerzas para volver al ejercicio con más ganas.

¿Y cómo llevas esto a tu vida personal?

Soy mamá de una niña de 10 años. El deporte es algo que yo le he inculcado. Lo que ella quiera, pero que se ejercite. Si es el fitness, yo encantada, pero si es otra cosa, está perfecto. Hacer ejercicio tiene muchas beneficios, no solo verse bien. Previene enfermedades, ayuda a comer mejor. Hace vernos bien por dentro y por fuera. Y eso se nota a simple vista.

¿Cómo te cambió la vida ejercicio?

Hice nuevas amistades en el gimnasio. Cambié de trabajo. Pasé de estar todo el día en un escritorio a estar con gente que quería modificar su vida, dejar problemas de salud, que llegó con problemas emocionales y ahora están mejor. Para mí es una gran satisfacción se parte de ese cambio. Mi trabajo actual de instructora me da muchas satisfacciones.

Este estilo de vida y mi nuevo trabajo me han hecho pensar que a futuro puedo tener mi propio negocio fitness y dedicarme solo a apoyar personas que quieran cambiar su aspecto físico y su forma de vida.

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Foto. Yael maya

¿Qué te han dado las competencias a nivel personal?

Es querer una mejor versión de ti. Aprender de los errores y pulir detalles. En el cuerpo, si en una competencia me faltó afinar las piernas, en la siguiente voy a llegar con unas piernas perfectas. Si me faltó abdomen, ya sé qué y cómo tengo que trabajar. Hay quien piensa que esta disciplina es solo física o que es un pasatiempo, pero no. A mí me gusta verme bien y que la gente sepa que cualquiera puede lograr cambiar su cuerpo. Todxs tenemos esa capacidad y empezamos desde abajo. La idea es tener una mentalidad enfocada en objetivos, motivarse para no tirar la toalla, quitarse la mediocridad y lograrlo. Una vez que adquieres disciplina, nadie te va a quitar de ahí.