Algunas razones por las que creemos que las mujeres son menos sexuales que los hombres

las mujeres son menos sexuales que los hombres

Foto. Alex Holyoake

Hemos hablado ya de la inequidad de género donde los hombres suelen tener ventajas sobre las mujeres. Esto se da en los derechos, los salarios, las oportunidades laborales, pero ¿y qué hay de la sexualidad?

Existen diversos estudios, encuestas o simples costumbres culturales que nos llevan a afirmar que en las relaciones sexuales, y la vida sexual en sí, suele haber menos placer para las mujeres en comparación con los hombres.

30% menos orgasmos

Recientemente, la Academia de Investigación Sexual de Estados Unidos publicó un estudio sobre los orgasmos en distintas relaciones sexuales: mujer-mujer, mujer-hombre, hombre-hombre y bisexuales con homosexuales o heterosexuales. Los resultados comprueban que las mujeres suelen tener menos orgasmos que los hombres.

Los hombres heterosexuales eran más propensos a decir que usualmente siempre tenían orgasmos cuando eran sexualmente íntimos (95%), seguidos por hombres homosexuales (89%), hombres bisexuales (88%), mujeres lesbianas (86%), mujeres bisexuales (66%), y mujeres heterosexuales (65%). Si no hubo una gran cantidad de hombres hetero que mintieron o alardearon, entonces esta brecha es importante para preguntarnos ¿por qué hay menos orgasmos femeninos?

Entre las respuestas que encontraron está que las mujeres que dijeron tener orgasmos lo lograron gracias al sexo oral, a una relación sexual de mayor duración, por recrear fantasías, por decir lo que les gusta y lo que no, por estimulación anal, entre otras prácticas menos exploradas por las menos orgásmicas más allá de una penetración.

La ciencia no ayuda

Un dato bochornoso es saber lo poco que se ha estudiado la sexualidad femenina en comparación con la masculina. Para demostrar cuán profunda es esta desigualdad sexual, el sitio Bustle explica que fue hasta la década de 1990 que los investigadores realizaron el primer estudio de resonancia magnética interna para examinar el clítoris (un órgano dedicado exclusivamente al placer sexual). Y hasta 2009 se utilizó una ecografía para mostrar cómo responde el clítoris durante las actividades sexuales. Mientras que los estudios del pene se han hecho mucho antes.

¿Y el viagra femenino?

Fue en marzo de 1998 cuando el mundo conoció la famosa pastillita azul. Entonces, la FDA aprobó el Viagra para ayudar a los hombres con la disfunción eréctil. Pero no fue hasta el año 2015  que apareció Addyi, un medicamento equivalente al Viagra, solo que este no actúa con el tejido eréctil de la mujer, sino que se centra en aumentar el deseo sexual.

Antes de llegar a la menopausia, muchas mujeres sufren un trastorno del deseo sexual hipoactivo y reportan estrés emocional debido a esta falta de líbido. Bien, pues esta pastilla actúa como antidepresivo y les sube el deseo sexual. Tenían que pasar 16 años para que se atendiera a esta necesidad femenina.

Menor oferta porno

En una encuesta hecha por el sitio Pornhub se asegura que un cuarto de sus usuarixs son mujeres. Contra esto, la cineasta Erika Lust explica que en su canal de porno feminista la cifra asciende hasta el 40% o más. Es decir, que las mujeres sí quieren ver pornografía, solo que la oferta que no está dirigida casi exclusivamente al público heterosexual masculino es muy pobre y de mala calidad.

Si quieres saber dónde ver buen porno feminista hecho de manera ética, aquí tenemos esta nota. 

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Falsos mitos sobre las diferencias en la sexualidad

Por muchos años nos han hecho creer que los hombres son seres más sexuales que las mujeres. Y que por ello merecen más placer. Por solo mencionar algunos datos dados en un estudio de sexualidad hecho por la New York University…

En cambio, para las mujeres:

La realidad es que mujeres y hombres comparten deseos sexuales y experiencias sexuales. Y si nos han hecho creer lo contrario es parte del problema de que estos mitos se sigan perpetuando. Así las pruebas:

En resumen, las mujeres y los hombres experimentan el deseo sexual y la excitación en gran parte de la misma manera y en el mismo grado, a pesar de la sexualidad distintiva atribuida a ellos. Aún así, la sexualidad de mujeres y hombres difiere en aspectos importantes relacionados a la desigualdad.