Poder abortar significó no arruinar mi vida ni la de alguien más

Poder abortar
*Este texto fue redactado después del testimonio real relatado a Malvestida. Por lo delicado del tema, omitimos el nombre de la protagonista.

“Hace alrededor de un año tuve un aborto provocado. La verdad es que estoy consciente de que fue una situación que pude haber evitado si hubiera sido más responsable. Sin embargo ahora, después de este tiempo y una vez que ya pasó todo, puedo decir con certeza que fue la decisión correcta.

Mis razones

Absolutamente todas las condiciones de ese embarazo estaban mal y la decisión no fue difícil: aunque tengo un trabajo, no es un trabajo estable. Mucho menos tengo un salario que pueda sostener a dos personas (menos a un bebé).

El padre del hijo es un chavo que conocí en una fiesta y después de unos tragos tuvimos relaciones sexuales sin pensar en las consecuencias. Soy lesbiana, así que ni siquiera lo disfruté realmente (ni mucho menos estaba enamorada), solo era el calor del momento y tal vez algo de curiosidad. Además, yo tenía novia entonces.

Un par de semanas y una prueba de embarazo más tarde, el chavo en cuestión desapareció casualmente de la faz de la tierra después de enterarse. Tuve que decirle a mi novia y a mi mamá ultraconservadora lo que sucedía. Sobra decir que no se lo tomaron naaada bien.

Por un lado, mi novia: no solo la engañé, ¡me embaracé de alguien más! No la culpo por querer dejarme y no desear volverme a ver, aunque los comentarios hirientes estaban de sobra.

Por el otro lado, mi mamá… Me dio todos los sermones habidos y por haber, me habló acerca de la vida de mi bebé (que con dos semanas de gestación no era mucho más que un óvulo fecundado) tratando de convencerme de no abortar.

El duro proceso

Honestamente no fue tan fácil aceptarlo y tomar la decisión al instante. Al principio pasan mil cosas por la cabeza, todas las posibilidades. Consideré diferentes opciones y mientras más meditaba continuar con el embarazo, más parecía como una locura y una decisión terrible. “¿Qué clase de vida le esperaba a un bebé conmigo?”, pensé viéndome como una veinteañera que aún está tratando de descifrar qué hacer con su propia vida, ¡ni siquiera me gustan los niños! Ser mamá jamás estuvo dentro de mis planes.

Después de considerarlo un rato y darle vueltas, volví al mismo punto: simplemente no podía y no quería tenerlx. Mi mamá y todxs lxs que estuvieran en contra iban a tener que aceptarlo porque ya había tomado mi decisión. Cometí un error y me sentía terrible por eso, pero no podía darme el lujo de cometer otro. Sentía que aún podía dar vuelta atrás de alguna forma, antes de arruinar mi vida y la de alguien más.

Compré las pastillas y comenzó el largo y doloroso proceso. Perdí mucho peso y me sentía débil. Luego de unas semanas, logré volver a la normalidad. También me tomó un tiempo recuperar la relación con mi mamá y que mi novia me perdonara.

Como era de esperarse, no todo era igual, mi familia se encargó de señalarme y juzgarme, pero ya estaba hecho. Aunque no era la clase de apoyo incondicional que me hubiera gustado recibir de mi mamá y mi novia, estuvieron conmigo todo el proceso.

Al final, mi novia de entonces y yo terminamos. No obstante, aún aprecio mucho el apoyo que recibí. Son de esas cosas que jamás se olvidan.

Seguir con mi vida

Decidí no aferrarme a esa mala experiencia ni seguir culpándome por algo que ya pasó. En lugar de eso, preferí tomarlo como una lección que me hizo asumir mucha más responsabilidad sobre mi cuerpo y mi sexualidad.

Finalmente, me siento agradecida de que a pesar de haber cometido un error, pude remediarlo. No imagino mi vida sin la posibilidad de elegir. ¿Cómo habría sido si me hubieran forzado a tener ese bebé?

Por ese momento estuve en el lugar de muchísimas mujeres que han transitado por lo mismo. Muchas de ellas no pudieron elegir y, tristemente, alguien más lo hizo por ellas.

Ahora lo recuerdo y no me persigue como una carga, simplemente lo veo como un accidente que no pasó a más. De vez en cuando es inevitable pensar en qué habría sucedido si decido continuar con el embarazo y tener al bebé. Cuando pienso en eso, estoy más segura que nunca de mi decisión. Si voy a tener hijos quiero que sea en mejores condiciones que las que tenía en ese momento. Una verdadera vida lo vale”.

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Si te has visto en una situación similar, recuerda que en la Ciudad de México es legal la interrupción del embarazo hasta las 12 semanas de gestación. Aquí puedes abundar más en el tema.

Además de las clínicas del Gobierno de la Ciudad de México, existen organizaciones no gubernamentales que dan apoyo e información gratuita y segura. Una de ellas es la Fundación Marie Stopes, que cuenta con gente especializada en el tema.