Este es el destino de la ropa que no se vende ni en las rebajas

Foto. Daniel von Appen

Si alguna vez has ido a las rebabas de invierno o verano (sí, rebabas, o sea, lo que sobra de las rebajas) en las tiendas fast fashion, seguramente has visto que no son pocas las prendas que parece que nadie quiere llevarse ni para trapo de cocina. Y si nadie la quiere y probablemente esta ropa no vaya a gente que la necesita… ¿qué pasa con toneladas y toneladas de prendas?

De acuerdo con un texto publicado en Fashion Revolution, alrededor de 100 mil millones de prendas se fabrican anualmente, pero de esa cantidad grosera, un 10% (10 millones, otra cantidad tampoco muy alentadora) se convierten en “material sin procesar”.

Para salir de dudas, y no precisamente para salir corriendo a buscar dónde echan la ropa desperdiciada, miembros de este movimiento mundial se dieron a la tarea de preguntar a las marcas ¿cuál es el destino final de tanto producto malmirado?

“Sorprendentemente, el 75% de las compras de ropa ahora se hacen a precios reducidos. Esto es el inicio de un camino donde los precios cada vez más bajos atraen a los consumidores que procuran precios bajos”, explica.

Vía atyourservice.seattle.gov

Vender por medio de “socios”

Uno de los secretos que encontró Fashion Revolution es que esa ropa no vendida se suele distribuir por otros canales. Socios comerciales que reetiquetan los productos y los llevan a mercados menos competitivos.

“Por ejemplo, las marcas europeas miran a Australia para vender este tipo de ‘material muerto’. El mercado secundario para la ropa y los textiles es orquestado por ‘jobbers’ (mayoristas)”. Si se quiere pensar cómo es este mercado, solo habría que pensar en cómo es el de los autos usados, pero en su lugar, habría que poner artículos textiles.

Un reportaje publicado en el diario español El Mundo, informa que uno de los destinos de la ropa de Zara son las tiendas outlet que la firma gestiona en España (Zara Reduced). Ahí “se venden restos de serie, prototipos, artículos de temporadas anteriores y prendas con taras (defectos)”. En esos expendios, el precio de partida “suele ser el de la prenda en rebajas (un 30% menos que el original), aunque en tiempos de destockaje —que coincide con las épocas de rebajas—, el descuento llega al 80%”.

En el caso de Inditex, la ropa que no se vende ni en los outlets, va a dar a un programa de familias y amigos de los trabajadores o a tiendas mayoristas en Marruecos. Sin embargo, la que ya está muy deteriorada por tanto trajín, acaba desechándose.

Claro, esto no sucede con todas las tiendas y cadenas. Hay otras donde no se llega a regalar o donar a la caridad. Explica el Fashion Revolution que sucede por el famoso dumping (donar y vender). “Es tal la cantidad de ropa que en países de bajos ingresos podría tener consecuencias negativas en sus economías y comunidades locales”.

Entonces, el destino de las rebabas va a ooootro lado.

Vía Deerfield Thrift Shop

¡Destrucción!

La doctora, Christina Dean, autora del artículo ‘What happens to clothing that goes unsold?’ advierte que a las marcas le cuesta mucho trabajo decir que la ropa no vendida es destruida. Sobre todo, entre las firmas de lujo, las prendas relegadas se trituran y se reciclan para construir otros textiles o, ya en un escenario bien dramático, se incineran. Sí, es como para tirarse a un pozo ver cómo queman una pijama Gucci tipo la de Pati Chapoy.

Y claro, hay marcas que jamás revelan qué sucede con esos saldos indeseados, pues no es nada lindo saber que queman o trituran prendas causando contaminación innecesaria… pero salvando el prestigio de su monograma. Esto porque ninguna marca reconocida gustaría de aceptar que su colección no se vendió (ni en rebajas). También que piezas de lujo podrían conseguirse a precios ínfimos cuando se paga, a veces, fortunas enteras por ellas.

Vía Al Peso

¿Qué hacer?

Si ya te deprimió saber todo esto o sientes tu cara como emoji anaranjado con &%$# en la boca, pues entonces hay que ponerle solución. A menos que seas Amancio Ortega, es difícil hacer que la industria fast fashion haga algo por evitar tanto desperdicio. Sin embargo, las pequeñas acciones también cuentan y qué tal si…