ADN de un ícono: analizamos el fabuloso estilo de Sade Adu

Sade

Foto. David Montgomery (1980)

Para algunas personas es Lady Di, para otras Madonna y para mí es Sade Adu: el icono de estilo ochentero por excelencia. Una celebridad cuyos looks puedo repasar una y otra vez para traerlos al presente con toda naturalidad.

Su esencia minimalista, elegante y a la vez nada pretenciosa sigue vigente y cada cierto tiempo es venerada por editoriales de moda, celebridades y personas que reconocen en Sade (pronunciado Shadé) ese look de mujer indomable que tanto resuena hoy en día.

La compositora británico-nigeriana, cuyo nombre real es Helen Folasade Adu, fue una de las cantantes icónicas de los 80 y continúa presente en la industria, pues recientemente lanzó el tema Flower of the Universe, que forma parte del soundtrack de la película a A Wrinkle in Time.

Su inconfundible voz aterciopelada y esencia fashionista la han inmortalizado como un icono atemporal con muchas lecciones que enseñarnos. Aquí deconstruímos el ADN de su estilo personal, elemento por elemento…

La ropa

Nadie le hace honor a esa idea de que “menos es más” como Sade. Sus atuendos tenían como protagonistas prendas minimalistas que bailaban casi siempre entre el color blanco y el negro. Camisas amplias de botones y blusas de cuello de tortuga contrastadas con pantalones y faldas ajustadas a su diminuta cintura.

Acorde a la estética ochentera, sus sacos y chamarras solían incluir hombreras bien estructuradas.

Sade

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El maquillaje

El maquillaje que Sade utilizaba en la década de los 80 era de lo más natural. Una piel bien hidratada y con pecas que se dejaba adornar con apenas unos toques de blush y delineador negro.

Todo el drama estaba reservado para las cejas perfectamente delineadas y unos labios maquillados –generalmente en rojo– imposibles de pasar inadvertidos.

Sade

El peinado

Recogido hacia atrás, siempre.

La frente despejada y el cabello peinado en una coleta o trenza larga siguen siendo emblema del estilo de Sade.

Los accesorios

Lo suyo eran las arracadas grandes, como las que tanto se usan ahora. Ese era –y continúa siendo– uno de los pilares de la iconografía Sade.

Otro elemento clave para complementar sus looks eran los guantes de cuero, los cuales solía utilizar en sus presentaciones en vivo para agregarle un toque sensual y misterioso a su look.