Conoce la alargascencia y cómo nos ayudará a reducir nuestra huella ecológica

Alargascencia

Foto. Kris Atomic

¿Recuerdas a tu mamá quejándose de por qué “ya no hacen las lavadoras como antes” o cuando tu celular se descompuso y preferiste comprar uno nuevo porque te salía más cara la reparación? ¿A poco no has reutilizado tu ropa vieja convirtiéndola en trapos? Todo esto tiene que ver con la llamada obsolescencia programada. Probablemente el nombre no te suene, pero te aseguro que te ha afectado en más de una ocasión y la alargascencia está aquí para enfrentarla.

Obsolescencia programada o “es que ya no los hacen como antes”

Vivimos en medio de las toneladas de basura que producimos todos los días, el aire contaminado que respiramos a diario en un planeta cada vez más deteriorado. Encima, las enormes marcas de electrodomésticos, aparatos electrónicos y otros bienes, diseñan sus productos a fin de que duren poco. Tiene mucho sentido si consideramos que un periodo corto de utilidad nos obliga a adquirir productos nuevos constantemente. Esto se traduce no solo en un mayor gasto a largo plazo, sino también en el incremento de desechos producidos.

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Por ejemplo, los productos de Apple tienen un periodo de vida estimada de dos años. La reparación de iPhones y iPads serían muy sencillas si no fuera imposible abrir la carcaza con destornilladores comunes. Ni siquiera hablemos de las actualizaciones que para las versiones anteriores dejan de ser compatibles después de un tiempo.

Los electrodomésticos que idealmente podrían durar unos buenos años como batidoras, lavadoras y refrigeradores, se descomponen en poco tiempo debido a la baja calidad de los materiales con que son fabricados.

A esto, súmale los altos costos de las reparaciones o el “no vale la pena repararlo” que te llevan a comprar uno nuevo. Sucede lo mismo con la ropa, que fabrican con tela más y más delgada que se desgasta en menos tiempo y también obliga a comprar más prendas, más seguido. Adivinaste, más desperdicio gracias a que las cosas ya las hacen con fecha de caducidad más reducida para generar más compras. Esto es a lo que se denomina “obsolescencia programada” y aunque tal vez suene como algo relacionado a aparatos electrónicos, no lo es exclusivamente.

¿Qué haremos al respecto?

No es nada nuevo, pero a los jóvenes (y no tan jóvenes) de nuestra generación ha comenzado a preocuparnos. Han surgido nuevas propuestas para tratar de hacerle frente a esta cultura en la que vivimos  donde se usa y desecha cada vez más aceleradamente.

La alargascencia propone darle a las cosas una segunda o tercera oportunidad reutilizándolas, reparándolas o rediseñándolas. Unirse a esta tendencia es moderar el consumo de nuevos productos, evitar que se agoten los recursos naturales y se genere más basura.

En algunos países de Europa existen talleres de bricolaje asistido (trabajos de carpintería, electricidad, etc., para aprender a arreglar, amueblar o decorar la casa). Ahí se ofrece asistencia y herramientas a las personas que quieren arreglar cosas, pero les faltan conocimientos y equipo.

Aquí en México existen este tipo de talleres, muchos de ellos los dan de forma gratuita o a bajo costo en lugares como las Fábricas de Artes y Oficios (aquí puedes ver algunos) donde se puede aprendr de carpintería, electricidad y hojalatería. La Fundación del Centro Histórico y la Fundación Carlos Slim tiene uno de rediseño de muebles.

Y claro, también hay personas a las que podemos acudir que se dedican a estos oficios muy DIY o de reparación. También existen canales de YouTube como alternativa que pueden ayudarte como Black & Decker projects, Bosch DIY, ManoMano, Bricocrack, etc. En Pinterest hay mil ideas para convertir tus cosas en algo nuevo y darles un nuevo uso.

¡Hazlo en tus posibilidades!

Tu abuelita, sin saberlo, nos ha dado pie a esta tendencia. Al convertir las toallas de baño viejas en jergas, las ollas de peltre despostilladas en macetas, los frascos en recipientes para la cocina o las latas de galletas en una cajitas para los hilos y agujas.

¡Puedes sumarte tú también! Comprando cosas de segunda mano, reparando lo que sea posible, prestando y pidiendo prestados artículos que solo se usarán un par de veces, haciendo un esfuerzo por comprar artículos de mejor calidad que duren más tiempo… Hay muchas formas de sumarse a esta iniciativa que nos beneficia a todxs.

¿Qué otras ideas se te ocurren? Compártenoslas en los comentarios.