“Perdí un seno, pero gané una vida”: testimonios de sobrevivientes del cáncer de mama

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Foto. Camiseta hecha por fundación Fecma

**Texto publicado el 19 de octubre de 2017**

¿Has pensado alguna vez que al mirarte en el espejo no veas tu pecho sino una cicatriz? ¿Imaginas cómo es dormir boca abajo cuando a tu seno grande y redondo le falta su par? ¿Cómo cambia la vida de una mujer que ya sobrevivió al cáncer de mama?

Reunimos los testimonios de unas verdaderas luchadoras, mujeres valientes que no tienen empacho al hablar del cáncer y decir cómo se sienten ellas una vez que lograron seguir viviendo.

“Perdí un seno, pero gané una vida”. Elena Ríos Mariloli

Después del cáncer vives a veces con coraje, otras veces con llanto, vives con fe, con esperanza, con frustración, con ganas de mandar todo y a todos a la fregada, pero sobre todo vives con mucho miedo. Dependiendo de las personas que están a tu alrededor vives con luz, esa que necesitas en tu camino tan difícil que debes recorrer para poder vencer al cáncer de mama y seguir viviendo.

Yo tuve una mastectomía. En un principio se siente una enorme frustración y una gran tristeza ver tu cuerpo. Te da vergüenza que los demás se den cuenta que te falta un seno, es una molestia tener que cargar con una prótesis todos los días, más aún, cuando se llega a caer es tan vergonzoso…

Con el tiempo te das cuenta que vas ganando la lucha y que debes sentirte orgullosa: perdiste un seno, pero ganaste tu vida y eso es lo máximo.

Lo que le diría a las que lidian contra el cáncer de mama en este momento es que no se den por vencidas. Sí se puede salir de ese dolor y ese miedo. En mi casa fuimos tres hermanas con este cáncer, una de ellas desgraciadamente murió, pero la otra ya cumplió 22 años sin recaer y aún después de todo tuvo una hija. Yo ya cumplí 17 años sin recaer.

No dejen de revisarse, hay quien por el miedo al dolor de una mastografía no se la hacen, pero el dolor de perder un seno, el recibir quimioterapia y radiaciones no es comparado con nada.

Foto. Pixabay

Los días blancos, los días negros. Miriam Acosta

La vida después del cáncer de mama no es fácil. A mí se me fue la ilusión de que todo estaría bien. Llevo 28 quimios, 35 radiaciones, dos cirugías oncológicas y una con el cirujano plástico.

En mi caso ha sido muy difícil la reconstrucción de seno, me programaron a tres cirugías, pero solo pude hacerme la primera porque me brotó una metástasis en el hombro derecho y aparecieron varios tumores en el tórax. Esto causa mucho llanto, tristeza y desesperación. Sobre todo, porque cuando la reconstrucción parecía ir bien, tuve que volver a quimios y radiaciones, estas últimas destruyeron todo lo que había hecho el cirujano. Ahora tengo la piel pegada al hueso.

Vivir sin un pecho al principio es solo el dolor de la cirugía, después todo cambia. Es difícil. Como también me quitaron ganglios, mi brazo derecho no lo puedo usar para levantar nada pesado… no me pueden inyectar ahí ni tomarme la presión.

La falta de un seno, molesta. No puedes dormir bien. Es muy difícil acomodarse. Es muy difícil vestirse. En mi caso, con la piel dañada por la radiación, no puedo usar ropa interior. Mucha gente te observa te critica, es muy feo. Aunque tengo mi prótesis, no puedo usarla. Ahora que llegue el invierno, esto será un poco más sencillo porque usaré chalecos y estos disimulan mi deformidad.

Así comenzó todo…

A mí me detectaron el cáncer en una revisión en el IMSS. Al checarme la presión, me dijeron que necesitaba una exploración mamaria porque ya tenía 50 años. Resultó que tenía un tumor de 1 centímetro y ahí comenzó el calvario que ha durado tres años y medio.

Yo cuento mi historia para decirle a las mujeres que se chequen no una, sino muchas veces, diario. Esto se agrava por no querer hacerlo, por ignorancia. Eviten ese camino tan duro.

Hace 15 días falleció una amiga que junto conmigo estaba luchando, pero ella estaba sola y esto fue mucho más duro. Si puedo recomendar algo es que no estén solas, no caminen solas. En mi caso, mi esposo y mis hijos siempre me acompañan, eso es muy importante.

En este tiempo fuera del cáncer, he visto que hay días negros, los que están llenos de dolor y desesperación, bueno, así les llamo yo; pero también hay días blancos, los que son felices y recuerdo que tengo motivos para seguir aquí.

Foto. Miriam Acosao con su familia en un “día blanco”

“Es terrible cuando te miras al espejo y ya no eres la misma”. Luz Berber

Yo tuve una mastectomía radical. Por un momento es difícil porque es una mutilación, es terrible cuando te miras al espejo y ya no eres la misma. Sientes tristeza, enojo, hasta pena. Después recuerdas que, gracias a ese seno que se fue, salvaste la vida, tuviste la oportunidad de permanecer viva junto a tu familia. Das gracias infinitas y vuelves a mirarte en el espejo con orgullo: eres una guerrera y la cicatriz es la huella de esa lucha. Esto te da fuerza para seguir adelante ayudando, por supuesto, a otras personas.

Para mí, la vida después del cáncer ha sido maravillosa, ha sido gozar de otra oportunidad de vivir, como tanto lo soñé… eso pasa si así tú lo quieres. Te das cuenta de que lo único que cuenta es tener vida y que la calidad la construyes tú, solo hay que saber buscarla.

A las mujeres que padecen cáncer de mama, les pido que no pierdan la fe. Todo llega a nuestra vida por un buen propósito: aprender, unir, perdonar, vivir. Las mujeres somos unas guerreras, por algo tenemos el don de la maternidad. Si el cáncer ha de ser lo último en nuestra vida, entonces enseñaremos a nuestros seres queridos a ser VALIENTES.

A las mujeres en general, a las que están sanas, no podemos decir que queremos a nuestra familia si no nos amamos a nosotras mismas. Cuidar nuestra salud es primordial, sin salud hay nada… y los dejamos solos con un pésimo mensaje “todo importa, menos tú”, cuando debería ser lo contrario, “porque me importas tú, me importo yo”.

¡Busca ayuda!

Si ya te detectaron cáncer de seno y tu seguridad social no te brinda ayuda inmediata o careces de un seguro médico, hay organizaciones que te brindan ayuda en tratamiento, operaciones y hasta apoyo sicológico.

Fucam en una de ellas, busca toda la información en su sitio fucam.org.mx.

También está Fundación Cim*ab, contáctalos aquí: cimab.org.

El Instituto Nacional de Cancerología, InCan, trata el de mama y otros tipos de cáncer. Infórmate en canceroton.org.

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