‘Queer Eye’, la serie que es un curita para la fragilidad heterosexual del hombre

queer eye

Foto. Netflix

**Texto: Martín Vázquez**

¿Cuántas veces no hemos escuchado de hombres heterosexuales que tienen miedo de decir que otro hombre es guapo o que les da miedo usar prendas rosas?… Desde los últimos dos semestres de mi preparatoria he pasado por cuestionamientos respecto a mi orientación sexual, debido a múltiples acciones o gustos que “no van acorde a mi heterosexualidad”.

De haber roto el falso mito de que a los hombres no les gusta bailar, hasta el hecho de relacionarme relativamente mejor con las mujeres, pasando por mi gusto por Dua Lipa, o la fascinación por conocer sobre cualquier cosa que llame mi atención, ya sea lo básico sobre maquillaje, términos dentro la moda, expresiones y gags popularizados por la comunidad gay, o disfrutar shows que provocan la duda sexual.

De hecho, los dos más recientes ejemplos fueron haber publicado un tweet sobre la serie de Netflix, ‘Queer Eye’, y comentar con mis amigxs la idea que tengo de algún día “draguearme” inspirado en Bianca del Rio, Trixie Mattel y Katia Zamolódchikova.

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Foto. Netflix

Mi “supuesta” enfermedad

He podido comprobar que la fragilidad y toxicidad dentro de la masculinidad y heterosexualidad, son algunas de las causas de esta compleja “enfermedad sistemática” que buscamos erradicar.

Querer “arreglar” algo que no está roto es parte de una cloaca machista que aún está abierta. Y aunque afortunadamente fui educado fuera de esta fuerte cultura conservadora arraigada en muchas familias mexicanas, sí me di cuenta de micromachismos que realizaba de manera normal o permitía dentro de mi círculo social.

A la fecha, hay algunos momentos en que ese estereotipo de género me ha inquietado y, a la par, reafirmado que mi postura sobre la masculinidad libre es correcta.

Caso 1

Fue hace más de un año y medio que la que ahora es mi novia me presentó el colorido universo de RuPaul’s Drag Race (RPDR). Poco antes del boom cultural que significaría durante el 2017. Lo podría definir de una manera superficial como una introducción cualquiera al multiverso Marvel, pero con pelucas, glitter, tacones y duelos de baile.

Acabé las temporadas 6 y 7 en dos o tres días. Y aunque ese mundo es súper vasto, el click lo tuve con base en el humor, esos matices de sarcasmo y acidez. Lo “shady”, fue lo que terminó enganchándome y provocando mi interés por conocer los distintos “por qués”.

Me reafirmó que más que un show de entretenimiento, es una gran celebración de lo femenino tomado por el hombre, y un magnífico ejemplo de cómo apreciar a las mujeres por todo lo que son, sin limitantes, y compartiendo espacio para temas de racismo, salud mental, discriminación, desigualdad y aceptación.

Caso 2

Bien lo dijo alguna expareja, “¿estás seguro que no eres gay?”. Y un conocido afirmó, “pensaba que eras gay porque casi todos los editores lo son”… Es ahí donde los prejuicios de la heteronormatividad siguen apareciendo para el “correcto funcionamiento de una sociedad”.

De alguna u otra manera, este tipo de comentarios irrumpe en la libertad de manifestar completamente —y sin miedo a represalias lo que somos, lo que nos identifica y nos gusta.

De la pantalla a la vida real

Esto me lleva a mencionar a ‘Queer Eye’, programa televisivo de 2003, previamente conocido como ‘Queer Eye for the Straight Guy’. En este, cinco hombres gay, especializados en moda, cultura, gastronomía, diseño y grooming, le ayudaban a un heterosexual a cambiar su estilo de vida. El show fue reconocido como la representación más fuerte de personas LGBT+, porque aporta un impacto positivo en la vida de heterosexuales.

Por ello, Netflix decidió retomarlo, adaptarlo a tiempos actuales con un nuevo crew, y presentarlo a un mundo cuyos habitantes necesitamos reconectarnos con nosotros mismos, con los demás, reírnos un poco y empezar a usar protector solar y crema hidratante.

Como bien lo dice Tan France, el experto en moda de este nuevo equipo, durante los créditos: “La primera edición tenía como objetivo buscar la tolerancia, ahora necesitamos buscar la aceptación”.

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Foto. Netflix

Y ahí es donde reside la magia de todo el programa. Por un lado, conforme se conoce a los nuevos integrantes y a los personajes en los que se centra cada episodio, se rompen casi de manera espontánea muchos estereotipos y roles de género de verdad, bastantes.

También se derroca esta percepción limitada que algunas veces tenemos tanto de los hombres homosexuales como heterosexuales. Incluso respecto a ideologías políticas, laborales y culturales.

Basta mencionar el episodio del hombre originario de la India que se sentía incómodo con el contacto humano, el del policía blanco partidario de Trump, incluso el del afroamericano con madrastra mexicana que está en la búsqueda de aceptar y compartir su sexualidad.

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Foto. Netflix

Enseñanza sutil

Uno de los elementos más gratificantes que aporta la serie es la búsqueda por la aceptación personal, por reconocer lo que somos y lo que tenemos. Crear conversación sobre lo que pensamos, sobre lo que queremos, lo que amamos, sobre nuestro cuerpo y cómo nos sentimos con nosotros mismos. No importa si en el camino mostramos cierta vulnerabilidad, tiramos paredes y con base en ello descubrimos qué es lo que más se parece a nosotros dentro de lo diferente, encontrando un punto en el que se pueda crecer juntos.

Huir de la masculinidad tóxica es saber dónde estás y amarte a ti mismo. El programa es un intento global por educar al mundo sobre lo multicultural, multirracial y multifacético. Lo mejor es que se pretende expandir a mostrarnos historias no sólo de hombres hetero, sino también de mujeres y transgénero, llevando y mostrando representación de todas las comunidades.

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Foto. Netflix

No pretendo dar una clase moral ni humanista, simplemente comparto de lo que muchos hombres heterosexuales decidimos privarnos. Está bien si te gusta el rosa, si quieres probar faldas o un día ponerte corrector para las ojeras. Se vale si acompañas a tu novia a un show de drags y quieres imitar esos movimientos, para luego terminar en una noche carnal con ella…

Se trata de aceptar y compartir lo que nos gusta sin ningún miedo, y de la misma manera aceptar lo que les gusta a los demás, evitando caer en desentendimiento o frustración que a la larga puede perjudicarnos tanto a nosotros mismos como a nuestro entorno.