Mexican Fake Blogger no quiere destruir a los bloggers, sino crear una industria más honesta

mexican fake blogger

Foto. Bruce Mars

Si hace algunos años alguien le hubiese dicho a su mamá o papá que quería dedicarse a subir fotos de sí mismx a una red social y recibir objetos, viajes y dinero por ello, seguramente se hubieran echado a reír (¿o llorar?). Hoy, parece una opción cada vez más viable para muchas personas que sueñan con la –aparentemente– fabulosa y fácil vida de ser influencer.

El mundo de lxs influencers (llámese blogueros, instagramers, youtubers…) se encuentra en pleno apogeo, con jóvenes menores de 21 años que ganan cientos de miles de pesos por mencionar un producto o aparecer en algún evento. En Estados Unidos y alrededor del mundo hay muchísimos casos de éxito y se ha demostrado el impacto que la recomendación de una persona puede tener sobre una audiencia, pero también ha puesto sobre la mesa las prácticas deshonestas que a veces se llevan a cabo en la búsqueda de la fama instantánea.

Mexican Fake Blogger

En México, uno de los proyectos que ha decidido alzar la voz para denunciar acciones que, aunque no son ilegales, sí pueden ser éticamente cuestionables, es Mexican Fake Blogger, una cuenta anónima de Instagram que en enero de 2018 comenzó a publicar gráficas de las cuentas de Instagram de algunas de las (y los) bloggers más reconocidxs de México, principalmente en la industria de moda, belleza y estilo de vida, cuya actividad presentaba ciertas inconsistencias.

La herramienta que utilizaron para medirlo se llama Social Blade (que mide el incremento o pérdida de seguidores a lo largo del tiempo) y lo que descubrieron fue que muchas de esas cuentas ganaban miles de seguidores de forma repentina, pero comenzaban a perderlos días después, presentando picos irregulares en sus gráficas que podían significar, entre otras cosas, una posible compra de seguidores.

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Ejemplo de una gráfica de Social Blade

Como era de esperarse, la denuncia de Mexican Fake Blogger –hecha en un tono directo y desfachatado– no tardó en generar polémica. Hay quienes los acusan de “ardidos” o de emprender una “cacería de brujas” contra bloggers. Sin embargo, ellos son claros en relación a su objetivo:

“No tenemos ningún problema de tipo personal con los influencers y tampoco dudamos de la efectividad de una estrategia de influencer marketing cuando se hace como debe ser. La transparencia en estas prácticas es necesaria para que la industria en México pueda salir adelante, las marcas no gasten presupuestos en vano y el playground sea justo y equitativo para todos”, explican en su blog en Medium.

Cantidad vs calidad

Algunas de las acciones que Mexican Fake Blogger denuncia y considera deshonestas son la compra de followers (en Malvestida ya hemos hablado sobre lo fácil que es hacerlo); los pods, que son grupos de Whatsapp entre influencers donde avisan cuando suben un nuevo contenido a fin de incrementar sus likes y visibilidad, y los giveaways masivos y en cadena, organizados entre varias cuentas, donde el propósito es conseguir la mayor cantidad de seguidores en el menor tiempo posible.

El problema con esas prácticas no es que lxs influencers regalen cosas a sus seguidores, se echen la mano entre ellxs o busquen aumentar su audiencia, sino que la forma sistemática en la que se llevan a cabo favorece un método en el que se genera cantidad, pero no calidad; en donde hay incremento de followers, pero no necesariamente una comunidad cautiva, que es lo que –en teoría– a las marcas les interesa al momento de invertir en un influencer.

Un cambio de paradigma

Mexican Fake Blogger pone sobre la mesa un problema no solo de forma, sino de fondo, que ha existido durante muchos años en una industria que privilegia los números apantallantes antes que la originalidad (obviamente, lo ideal es tener ambos) y que apenas está comenzando a integrar sistemas más tangibles de rendición de cuentas o retorno de inversión.

“Las marcas y agencias tienen que hacer bien su trabajo. Las métricas en digital no son lo más certero del mundo, pero hay casos en los que escarbando poquito o de plano por sentido común se puede ver que el influencer es falso”, nos explican los creadores de Mexican Fake Blogger en una entrevista vía correo electrónico.

“Por su lado, los influencers también tienen la responsabilidad de ser más transparentes con sus prácticas y con la información que comparten a las marcas. Falta mucha educación para ambos lados. Por último, no estaría nada mal empezar a tomar medidas para estandarizar y regular este tipo de colaboraciones. La creación de leyes claras (por ejemplo como las que aplican en EUA, en donde es necesario ser claros cuando se está promocionando algo en redes sociales) también sería algo benéfico a largo plazo para todos los involucrados en la industria y también para los usuarios/consumidores”.

Momento de cambios

Las denuncias por medio de Mexican Fake Blogger han comenzado a generar más que simple escozor o chisme de vecindad. Como ellos mismos señalan: “Ya estamos en un punto en el que simplemente es imposible arrojar el tema debajo de la alfombra y pretender que nada pasa. Hemos recibido múltiples mensajes de gente de relaciones públicas, marcas y agencias que ya tuvieron oportunidad de conversar sobre lo que se expone en @mexicanfakeblogger y hacer cambios tangibles e inmediatos en sus estrategias de influencer marketing, y eso nos da muchísimo gusto”.

Al preguntarles sobre a dónde les gustaría llevar su proyecto, las mentes detrás de Mexican Fake Blogger nos contaron que planean “seguir empujando para conseguir resultados tangibles. Tampoco queremos que el focus sea por siempre el de denunciar malas prácticas, sino también apoyar al talento genuino y seguir ayudando a los que están en la industria a educarse y tomar mejores decisiones”.

¿Cuándo estará completa la labor de Mexican Fake Blogger?, les preguntamos: “No sabemos qué le depara al movimiento, pero si lo que buscamos es la mejora continua de la industria de la moda en México, la labor nunca estará completa. Siempre hay algo que mejorar y, como en todo, hay que evolucionar, innovar o morir”.

Lo importante de este ejercicio de denuncia no es desacreditar el trabajo de las y los bloggers, pues ellxs también han sido víctimas de un sistema en donde la presión por tener números exorbitantes de la noche a la mañana –y a cualquier costo– está a la orden del día. Sin embargo, en un mundo digital en el que todxs tienen acceso y derecho a sus 15 minutos de fama, es urgente que quienes tienen una voz consolidada la utilicen para trascender y conectar con otras personas… mucho más allá de un like.