El C40, ¿por qué se relaciona a las mujeres con el cambio climático?

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Foto. Richard Jaimes

El Museo de Economía ubicado en la Ciudad México fue sede de la reunión del C40 #Women4Climate. Ahí, alcaldesas y líderes de 16 ciudades del mundo hablaron sobre los retos que el cambio climático ha impuesto a las urbes así como lo que se necesita modificar en materia de hábitos ciudadanos para frenar su avance. Hasta ahí todo bien, pero ¿qué tiene que ver la relación que se hace de las mujeres con el cambio climático?

Si usamos la lógica de la cultura pop, es posible llegar a una rápida conclusión. Esta puede sonar un poco cursi por aquello de la concepción de la “madre naturaleza” (para quien vio la película ‘Madre’, la analogía puede quedar más clara… o no). Sin embargo, hay razones un poco menos simplistas que enlazan el papel de las mujeres con el freno necesario al cambio climático. Y no, no tiene que ver solo con el machismo de Mr. Trump.

La idea de reunir a mujeres activistas y políticas para discutir el impacto del cambio climático en las ciudades nació en 2016 dentro de la cumbre del C40, la cual agrupa a las capitales más habitadas del mundo. En esa reunión, Anne Hidalgo, alcaldesa de París, sugirió que se hiciera una reunión de mujeres y un programa de mentoría para líderes con proyectos ambientales.

Curiosamente, la respuesta de las mujeres líderes y activistas fue muy alentadora.

Una conexión importante

¿Recuerdan el Acuerdo de París? Ese al que se considera el mayor logro diplomático de los tiempos modernos. Fue un pacto firmado por más de 190 países y ratificado en menos de un año por más de 80 partes (o que representa más del 60% de las emisiones globales) en un compromiso por tomar acciones que aminoren los efectos del cambio climático.

Ahí, aunque nombres masculinos como Ban-Ki Moon, Michael Bloomberg y Laurent Fabius fueron clave, ahora ese avance global ha sido concretamente entregado a manos femeninas. A lo largo de 2014 y 2015, un grupo de mujeres encabezadas por Christiana Figueres, la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la Ministra de Medio Ambiente francesa Ségolène Royal y la Embajadora de Francia para las Negociaciones de Cambio Climático Laurence Tubiana, fungieron como arquitectas del Acuerdo de París.

“Esto merece ser ampliamente conocido, porque las mujeres de todo el mundo están a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático y están impulsando y acelerando la transición a un futuro con bajas emisiones de carbono”, explica el sitio Women4Climate.

A este grupo de lideresas se añade que cada vez hay más alcaldesas que dirigen ciudades importantes en el mundo. Y que se han sumado a esta causa.

El lado de la desgracia

Esa es la parte diplomática, hay otra razón que asocia al cambio climático con las mujeres (y la desigualdad de género).

De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, las mujeres son más vulnerables que los hombres al cambio climático, especialmente si viven en países de bajos y medianos ingresos. “Las mujeres, por ejemplo, son mucho más propensas que los hombres a morir en desastres naturales relacionados con el clima, como inundaciones u olas de calor”, asegura Women4Climate.

De ahí, explica la organización, que sean las mujeres quienes deben tomar la batuta en la lucha para prevenir y adaptarse al cambio climático. La idea del C40 Cities Women4Climate, es invitar a mujeres líderes mundiales a apoyar a otras mujeres que trabajan en proyectos climáticos locales. Este programa, dirigido tanto a mujeres de los gobiernos municipales como a las organizaciones de la sociedad civil, quiere desarrollar las capacidades de las futuras líderes femeninas en sus ciudades.

“Ayudar a las nuevas generaciones de mujeres a levantarse en la lucha contra el cambio climático hará que nuestras ciudades sean más fuertes, más resilientes y más iguales”, Women4Climate.

Otra asociación

En un sentido más poético, pero no por eso menos real, Rosa Llobregat, asesora en el Parlamento Europeo, explica esta relación desde el llamado ecofeminismo. Este vincula a dos corrientes, a dos luchas en una misma causa.

Esta corriente, apunta Llobregat, reivindica que “solo habrá victoria climática si se desmonta al patriarcado y solo habrá una transición igualitaria si se desmonta al productivismo. Por eso es tan importante actuar de forma transversal sobre dos pilares a la vez: incorporar en la lucha contra el cambio climático a las mujeres (¡que son la mitad de la población!) e incorporar en la lucha de género la perspectiva ecológica en general y climática en particular”.

Puesto en palabras más sencillas, vincular la desigualdad de género con el cambio climático impulsa a las mujeres como poderosas agentes del cambio y no únicamente como víctimas del cambio climático.

Volvamos a la pregunta inicial “¿qué tiene que ver la relación que se hace de las mujeres con el cambio climático?”, en realidad todo y nada. Reducir los efectos que provoca el cambio climático es una tarea de todos y cada uno de los habitantes del planeta, pero alguien tenía que tomar el liderato de este compromiso… y esas han sido mujeres.