¿Por qué siempre siento cansancio? Hay una buena respuesta… y solución

siempre siento cansancio

Foto. Pixabay

Tal vez te hayas visto aquí: Tu madre que tiene más de 60 años se levanta a las 5 de la mañana, hace ejercicio (el que puede), hace el desayuno, trabaja (en casa o fuera de ella), prepara la comida (para ella o varias personas), limpia la casa, ve sus programas de tv, cose o borda “para relajarse”, a veces sale con sus amigas y se acuesta a dormir como a las 11 de la noche. ¡Y siempre tiene energía!

Si alguna vez te has puesto a pensar “¿por qué siempre siento cansancio?”, si apenas llevas una vida en la soltería, trabajas (mucho, eso sí), a veces haces ejercicio y llegas medio cadáver a ver series en Netflix mientras te quedas dormidx… No es que tus padres te hayan hecho defectuosx, pero sí tiene que ver con pertenecer a los millennials.

De acuerdo con diversos estudios hechos por Asociación Estadounidense de Psicología, esta generación que no vive sin smartphone está más agotada que nunca, y puede tener algo que ver con el reciente aumento en una condición que los investigadores llaman brain fog o “niebla mental”. Un concepto muy utilizado para describir a mentes cansadas por el multitasking o saturación de información/actividades ejecutadas al mismo tiempo.

El mal del millennial

El hecho de que no es normal que gente joven se sientan tan agotada como alguien que padece fibromialgia, Alzheimer o que ya está en la tercera edad (y hay adultos mayores que ni eso) ha llevado a varios investigadores a encontrar la razón. Dentro de lo que se ha observado son comportamientos de adolescentes y veinteañeros que reportaban sentir mucha confusión mental y lentitud en su vida cotidiana.

Existen una serie de factores desencadenantes que apuntan a un aumento de las presiones específicas de esta generación. Entre ellas encontraron algunas con las que tal vez te identifiques:

Una enfermedad llamada internet 2.0

Si bien las primeras tres características de la generación millennial son causas ajenas, la última es una “enfermedad” que nosotrxs mismxs podemos frenar. Nos lo tuvo que decir ese estudio, pero es fácil analizarlo personalmente.

Las redes sociales han llevado a un sentimiento de perfeccionismo extremo del que muchas veces no somos conscientes. Seguir cuentas o usuarixs de Instagram, Twitter o Facebook donde su vida parece perfecta (ya sea de celebridades, influencers o amigxs) puede crear una presión por alcanzar esos estándares. Esto recalibra los objetivos, es decir, nos ponemos la vara muy alta, sino es que inalcanzable.

Mike Dow, sicoterapeuta autor del libro ‘Heal Your Drained Brain’, explicó este fenómeno generacional al sitio Teen Vogue: “Al centrarse en una tarea importante, nuestro cerebro no puede filtrar los estímulos extraños”.

Es decir, que tanto bombardeo provocado por el Smartphone inhibe la concentración. La similitud es fácil de entender: Así como tu iPhone tiende a desacelerarse si tiene demasiadas aplicaciones abiertas, nuestros cerebros no pueden enfocarse completamente si hay demasiadas cosas que requieren nuestra atención a la vez.

Tener varios trabajos a la par de consumir en exceso bebidas con cafeína (para, según estar más al 100% o rendir más horas en el día), comida rápida (alta en grasas trans y sal) no ayuda a mejorar el panorama. Al contrario. Dicho intento de hiperproductividad termina siendo un fracaso y termina por mantenernos en un agotamiento permanente.

Según explica el doctor Dow, “esto interfiere con el ciclo de sueño natural y puede provocar un jet lag mental, como volar de Nueva York a Londres todos los días”. Ante esto, solo queda tomar medidas de sanación mental.

¿Qué hacer para no sentir ese cansancio millennial?

Como es difícil dejar de lado el panorama político, la falta de empleo y que somos una generación que le tocó un mundo más caótico, lo que queda es tomar medidas en nuestro pequeño universo: el cuerpo y la mente.

Los consejos que da el especialista son mantener la ansiedad bajo control. Esto solo lo vamos a lograr con un desapego del smartphone y las redes sociales. No tiene que ser total, sino que puede ser una hora determinada al día y una antes de ir a dormir.

“Cuando estamos estresados, nuestros cerebros experimentan un aumento en el cortisol (la “hormona del estrés”) y un agotamiento de productos químicos para sentirse bien, como la serotonina y la dopamina, dejándonos desmotivados para descifrar los pensamientos vertiginosos”, explica el experto.

Cambiar también otra hora que dedicamos a las redes sociales por hacer ejercicio o meditación (estando plenamente en ello), también ayudará a ya no sentir que nos queremos matar al empezar el día.

Algunos otros consejos que da el especialista son:

En resumen… No abusar: dar a cada actividad su tiempo adecuado para vivir felices con cada cosa que hacemos en el día.