Frases y dichos que usamos sin saber qué significan en realidad

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Foto. Ian Dooley

¡Me dio el soponcio! ¡Ya nos cayó el chahuistle!, son algunas de las frases y dichos que usamos porque las hemos escuchado de nuestros padres o abuelxs e incluso hasta crecemos diciéndolas con una intención legítima. Pero (a veces) llega un momento de ocio en la vida en que nos preguntamos ¿y qué demonios es un “soponcio”? ¿Ese “chahuistle” nos aplasta a todxs? Preguntas muy válidas, si lo piensas bien.

Crecemos escuchando estas frases y a veces soltamos algunas. “¡Vete al carajo!”, para mostrar enojo con alguien pero, en realidad, no sé ni qué carajos es un “carajo”.

Para que no nos agarren en curva cuando algún extranjero nos pregunte qué significa, en Malvestida nos dimos a la tarea de investigar el significado de algunas frases que solemos repetir sin saber bien a bien qué significan.

 Frases muy mexicanas:

¡Ya nos cayó el chahuistle!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “–¡Mi amor, va a venir a mi amigo a cenar con nosotros! –Ya nos cayó el chahuistle“.

¿Ustedes saben a qué se refiere esta frase o qué es el bendito chahuistle? El chahuistle, es un hongo microscópico que ataca las hojas y los tallos del maíz o el trigo y se caracteriza por dejar manchas en la planta. Cuando nos cae el chahuistle queremos decir que las cosas se van a poner complicadas o difíciles, en pocas palabras que ya valió.

¡Sepa la bola!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “–¿Con quién te acostaste anoche? –Sepa la bola“.

Esta frase que muy probablemente hayas dicho nace de los tiempos de la Revolución –muy vieja, ¿no?–. La bola, eran las personas que se levantaron en armas contra el gobierno de Porfirio Díaz; un movimiento sin organización y sin líder a las que se hicieron responsables de los actos bélicos que llevaban a acabo. Cuando no se sabía a quién culpar, culpaban a “La bola”. Así que ya sabes, cuando quieras librarte de culpas o desconozcas quién fue el responsable puedes aplicar la frase: ¡Sepa la bola!

Te pusieron a parir chayotes

Tal vez la hayas usado en momentos como: “–Amigx, vamos a una fiesta, ¡yo invito los drinks! –Imposible, tengo un trabajo que me tiene pariendo chayotes“.

¿Parir un chayote? ¿En serio? No podemos ni imaginar lo doloroso que sería –sin duda, un parto traumático–. Si te preguntas por qué, un chayote es un fruto de aproximadamente diez centímetros de longitud, de color verde y con una superficie llena de espinas; ¿Ahora te imaginas parirlo? Es por eso que este dicho hace referencia a algo que es sumamente difícil o doloroso, que requiere mucho esfuerzo o trabajo. Esperamos que nunca te pongan a parir chayotes, no queremos que sufras y menos los viernes de drinks.

Se le hace agua la canoa

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Dijeron que a Fulanito se le hace agua la canoa, pero yo lo veo muy sequecito”.

Esta expresión es una metáfora para decir que fulanito es homosexual –muy oldies, ellxs– , ya que cuando se inunda la canoa –bote pequeño que se mueve con fuerza humana– se puede voltear y la persona que va arriba, caerá. ¿Acaso que alguien diga que es gay o lesbiana es caer? Es sumamente discriminatoria, así que sugerimos memorizar su significado y no usarla nunca más.

¡Te están dando atole con el dedo!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Aunque lo prometió, creo este vato no va a hacer el trabajo. Solo me dio atole con el dedo”.

Siempre me da un poco de hambre cuando escucho esta frase, ya que el atole, es una bebida caliente elaborada con harina o masa diluida con agua o leche, pero ¿qué tiene que ver? Imaginemos que nos dan una probadita de atole solo con lo que se pega al sumergir el dedo en la bebida; nunca nos llenaríamos –engañaríamos a nuestro estómago–. Es por eso que cuando te digan “te están dando atole con el dedo”, corre lejos de ahí y cuéntaselo a quién más confianza le tengas porque te están engañando.

¡Ve a ver si ya puso la marrana!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Mi mamá estaba hablando con mis tías y de repente me dijo que fuera a ver si ya puso la marrana, pero no tenemos cerditos”.

Una marrana, es un mamífero de color rosa –hace “oink”–. Un frase utilizada por las madres mexicanas y por algunxs de nosotrxs para decirle a alguien que se retire del lugar porque van a decir o hacer algo que no nos incumbe. Que lance la primera piedra quién no la haya dicho.

¡Se lo puso como camote!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Me pusieron como camote porque no llegué a dormir”.

¿Por qué como camote? ¿Morado? El camote es una tubérculo comestible, de forma alargada y de color marrón –a veces morados– por fuera y amarillento o blanco por dentro –¿será que por eso la usamos?–. Es una expresión 100% mexicana que utilizamos para decir que nos han regañado (golpeado). ¿Cuántas veces te han puesto así?

¡Vamos a echar pata!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Me gustó, lo besé y nos fuimos a echar pata“.

Una forma de decir vamos a tener relaciones sexuales, pero al estilo mexicano, ya que en México hay muchas formas de decir lo mismo pero de diferente manera pues esta es una de ellas.  La expresión echar pata, hace referencia a dos cosas: echar las piernas en los hombros –Kamasutra– y también al –rico– empierne.

¡Me dio el soponcio!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “–Agárrenme que me va a dar el soponcio (yo cada vez que voy al cajero)”.

¿Alguna vez te has preguntado qué es el soponcio? Bueno, el soponcio es un desmayo que pasa cuando estamos angustiadxs o nos llevamos sustos muy grandes –tómate el tecito para que no pase–. Así que cada vez que escuches decir eso a alguien córrele, que se nos puede desmayar.

¡Ponte trucha!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Hay 2×1 en cervezas, ¡ponte trucha!“. 

Sí, lo sé, cuándo escuchas la palabra trucha piensas en el –rico– pescado, pero no.  La trucha es una cuchilla curva  que se usó entre los zapateros para cortar suelas y siempre estaba bien afilada. Por eso se usó para decir que siempre había que estar listx o te picabas/cortabas.

 ¡Te chilla la ardilla!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “–Con este calor, me va a chillar la ardilla“.

En inglés, your squirrel is crying, pero eso no pasa, las ardillas no lloran. Dicen que porque la ardilla se parece al vello de una axila y por eso se asocia, pero ¿qué culpa tienen las ardillitas? ¿Cuándo nos chilla huele mal? Hacemos ejercicio, hace calor o saliste rápido de casa y no te echaste desodorante –puedes usar limón–, pero siempre hay solución. Cuándo te topes con alguien en la calle y le vaya chillando la ardilla, aguanta la respiración profundo y aléjate.

¡Vete al carajo!

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Me tienes hartx, sabes qué, ¡vete al carajo!”.

El carajo es nada más y nada menos que un sinónimo de “pene”. Esta expresión salió de los marineros que llaman carajo a los mástiles del barco. El mástil más alto, el que tiene una cabina arriba para vigilar los movimientos del barco y lo que viene en el mar era uno de los peores lugares para estar. Ahí no solo se sentía más movimiento de las olas, sino que hacía frío y viento helado (o más calor, depende el clima), por eso no era lindo estar hasta la punta del carajo. El “vete al carajo” era en realidad un castigo y ahora usamos esa frase para decirle a alguien que se vaya lejos, a un lugar horrible.

Ya enseñó/sacó el cobre

Tal vez la hayas usado en momentos como: “Claro, sabía que no era tan honrradx, apenas dos días y ya sacó el cobre”.

Significa mostrar las verdaderas intenciones o pensamientos cuando alguien intenta ocultarlos. Esta expresión se remonta a cuando se empezaron a hacer monedas de oro, pero había gente que las hacía de cobre (metal mucho más barato) y las bañaba en oro para hacerlas pasar por oro puro. Con esto se conseguía engañar a los demás. Claro, hasta que un día, por el uso de las monedas y porque lucían diferentes, alguien rascó una de esas monedas y vió que empezaba a verse el cobre, o sea, sacando el cobre. De ahí que ya se verificara las monedas para ver que sí fueran de oro y no “sacaran el cobre”.