‘Nací con un útero de corazón’ y no es tan malo como parece

útero de corazón

Es extraño sentirse dentro de un porcentaje pequeño en el mundo. Hacía solo un mes, mi roommate me dijo que tenía un útero de corazón, científicamente llamado útero bicorne, septo, tabicado o dividido, el cual complica tener un embarazo. Curiosamente, ella siempre dijo que no quería tener hijos, “pero no es lo mismo que no quieras a que te digan que no puedes”, me confesó un poco triste.

Pocos días después, en una revisión ginecológica ordinaria, el médico me dijo que el espéculo se iba de lado y a lo mejor tenía un tumor en la matriz. Me mandó unos análisis y la sorpresa fue ver en el ultrasonido un útero con forma de corazón. Este consiste en una matriz separada por una barrera que, dependiendo del largo de esta, puede formar desde un pequeño arco en la parte superior o, incluso, un útero doble.

“No es malo, mucho menos mortal, pero es bueno que lo sepas si deseas embarazarte”, me dijo mi ginecólogo para tranquilizarme. Porque yo ya me veía estéril y buscando en internet miles de historias y hasta qué tan difícil era adoptar (aunque aún ni pensaba en tener hijxs).

Ya investigando un poco más sobre el útero bicorne, supe que las mujeres que lo tienen son aproximadamente el 0.4 por ciento, solo cuatro de cada mil. Y aunque no es causa de infertilidad, sí puede representar una dificultad para el embarazo. Esto porque hay menos espacio para que se desarrolle un humanito. El feto crece de un lado o de otro del útero, pero posee solo la mitad, más o menos, de un útero normal que tiene forma de pera donde el feto crece a sus anchas.

¡Hasta existen mujeres con dos vaginas!                                                            Foto. babygest.es

La realidad sobre el útero de corazón

Mientras miraba y miraba mi ultrasonido, pensaba que cómo es la vida, que de ese pequeño porcentaje de mujeres que lo tienen, dos vivíamos en la misma casa.

La curiosidad por saber qué tan peligroso puede representar tener un útero así me llevó a foros de mujeres igual de preocuponas que yo. Los casos que más se repetían eran las que jamás se enteraron que lo tenían hasta que sufrieron uno o más abortos; otras sabían de él hasta que había nacido su bebé, de forma prematura o hasta los normales 9 meses.

Los tres grandes problemas que existen son: los abortos de repetición, el parto prematuro, embarazos de alto riesgo y la posición “de nalgas” del bebé que casi casi obliga a una cesárea. O sea, complicaciones, pero no imposiciones.

Útero normal (pera)                                                                          Útero septado

Uno de los casos más asombroso que encontré fue el de una chica que tuvo un embarazo no deseado y fue a una clínica de abortos. Al salir, se sentía muy arrepentida de su decisión y contó que lloró con desconsuelo muchos días. Para su sorpresa, unos meses después acudió al ginecólogo por sentirse mal y, para su sorpresa, le dijo que estaba embarazada.

Lo que sucedió fue que el embrión se alojó en uno de sus úteros y el que abortó era el vacío. En su comentario dijo que para ella el útero de corazón había sido el culpable de poder abrazar diario a su hija, a la que adoraba.

Y entonces dejé de quejarme

Puesta ya en mi realidad, vi que no era tan malo tener ese útero. Tampoco era el fin si quería ser madre, ya que serlo no implica parir. Hay métodos como el vientre subrogado (que es caréeesemo, pero pues ahí está) y siempre está la posibilidad de adoptar, o querer mucho mucho a los sobrinxs.

Tener un útero de corazón es algo que va con una, muy escondido y que nadie nota a simple vista, incluso podemos morir sin saber que ahí está. No duele, no se siente ni se observa a simple vista. Saber esa condición es simplemente una ventaja para evitar un posible sufrimiento (porque no todas las que lo tienen padecen complicaciones). Quien lo tiene está preparada para lo que pueda venir.

El ginecólogo me dijo que existe una operación llamada histeroscopia para limar ese tabique que lo divide por la parte de arriba. Antes solía no ser buena idea, pues a veces quedaba el “techo” muy sensible y, entonces sí, habría riesgo de infertilidad. Ahora la medicina ha avanzado más y no suele ser riesgosa.

El útero bicorne no se hereda ni se contagia, es algo único de quien lo gurda en su cuerpo. La forma de saber si se tiene o no es mediante un ultrasonido o ecografía. Conocer el cuerpo completo, con sus normalidades y anormalidades es además de importante, interesante. Es amarse una misma, más si tienes un útero de corazón.