5 puntos para entender por qué la Ley de Seguridad Interior debería preocuparnos… mucho

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Si la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya alertaron sobre la Ley de Seguridad Interior y piden a los legisladores no darle continuidad, es que algo grave está por aprobarse en México. Es probable que, por el ajetreo de estos días, porque normalmente no explican fácilmente estos temas o porque el mismo gobierno no le ha querido dar difusión, se haya pasado de largo saber la importancia de esta posible ley.

En pocas palabras, la Ley de Seguridad Interior establece el procedimiento con el que el presidente de México podrá ordenar la intervención del ejército en cualquier parte del país cuando se identifiquen “amenazas a la seguridad interior”.

Esto siempre y cuando las capacidades de las fuerzas federales o locales resulten insuficientes para hacer frente a “la amenaza”. Es decir, que en cualquier momento que el gobierno lo considere, las fuerzas armadas podrían estar ahí en las calles, tal como sucede con las policías locales.

Esta ley fue impulsada y votada en su mayoría por el PRI (PAN también) y ya fue aprobada por la Cámara de diputados el pasado 30 de noviembre y espera la resolución del Senado. Enrique Peña Nieto la considera de “imperiosa necesidad”, pero no todo el mundo lo piensa así. ¿Qué es lo que más preocupa de ella? Lo resumimos en cinco puntos.

1. Es una puerta a potenciales violaciones a derechos humanos

Si se aprueba esta ley, el ejército podría estar presente y hasta reprimir todas las manifestaciones sociales que no se consideren pacíficas. Esto sin que haya represalias contra él.

En esta ley se expone que “las Fuerzas Federales y las Fuerzas Armadas desarrollarán actividades de inteligencia en materia de Seguridad Interior en los ámbitos de sus respectivas competencias. Al realizar tareas de inteligencia, las autoridades facultadas podrán hacer uso de cualquier método lícito de recolección de información”.

El peligro del que alerta la Red en Defensa de los Derechos Digitales es que se abre la puerta para que el ejército lleve a cabo medidas como la intervención de comunicaciones y la recolección de información privada de cualquier individuo a través de cualquier método. Añade que no se especifican límites claros para estos mecanismos de rendición de cuentas.

2. Habla de un fracaso de la seguridad local

Si el gobierno está pensando en que, por ley, las fuerzas armadas puedan intervenir de manera cotidiana en problemas de índole local, es porque hay un grave problema de seguridad… y se está volviendo a un panorama que ya recordarán con Felipe Calderón, el de sacar el ejército a las calles para iniciar la “guerra contra el narcotráfico”.

Esta dejó al menos 34,000 muertos, informó el gobierno de Calderón, pero la cifra final (que se calcula en más de 46,000) está reservada.

Como un pensamiento nada más. ¿No sería mejor idea invertir en una policía digna que en darle más poder al ejército?

3. Hay poca o nula confianza en la rendición de cuentas

De aprobarse la ley, explica en analista y activista Eduardo López Portillo, lleva a que “se multiplicarán los eventos de uso de la fuerza por parte de la Policía Federal, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina y no habrá sobre tales eventos rendición de cuentas posible”.

López Portillo alerta que la policía en México, como regla, “no cumple con el más básico, delicado e importante estándar de control y rendición de cuentas, es decir: registrar, evaluar y asegurar las consecuencias sobre el uso de la fuerza”.

Por lo anterior, sería más riesgoso que estén a que no estén. En vez de solucionar un problema de seguridad, podría agravarse.

4. Hay poca transparencia en como se está decidiendo esta ley

El Canal del Congreso suele transmitir en vivo todas las sesiones de la cámara, pero casualmente, la de la aprobación de esta ley, no.

Aunado a ello, analistas políticos como Denise Dresser se preocupan por la opacidad y las pocas o nulas explicaciones que dará el gobierno sobre esto y que es una ley no civil. “¿Sabía usted que la Ley de Seguridad Interior no fue elaborada por los legisladores sino por la Sedena, ignorando las recomendaciones de cientos de expertos en seguridad y combate a la violencia, tanto a nivel nacional como internacional?”.

Dresser añade que de aprobar esta ley, se estaría dando al ejército una “licencia para matar”.

5. El mundo está preocupado por esta ley

Cuando un asunto interno llama la atención de organismos internacionales como la CIDH y la ONU, es un foco rojo. Este 5 de diciembre, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, pidió no aprobar la ley porque es un “proyecto muy preocupante”, como lo llamó en un comunicado.

“La aprobación de un nuevo marco legal para regular las operaciones de las fuerzas armadas en labores de seguridad ciudadana no es la respuesta adecuada. El actual proyecto legislativo podría debilitar los alicientes que tienen las autoridades civiles para asumir plenamente sus funciones como agentes encargados de hacer cumplir la ley”, concluye en su mensaje.

Para resumir este tema, te dejamos este tuit de Ernesto López Portillo sobre lo que más preocupa de la Ley de Seguridad Interna.

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