Confesiones de hombres cis: ¿has cometido un acto considerado acoso sexual?

acoso sexual

Antes de que una ola de atrocidades ligadas a la violencia sexual nos inundara, era difícil saber que cuando un extraño en la calle nos enseñaba el pene estaba cometiendo un delito. Este acto podía pasar por un simple exhibicionismo… y ya. Ahora, podemos decir qué es y que es tan ilegal que alguien puede ir a prisión por cometerlo.

En México, la nueva era feminista no ha llegado por moda, sino tras un hartazgo social que a su vez ha obligado a informarnos más. Nos ha llevado a exigir más derechos, entre ellos la libertad a vivir sin miedo: a caminar solas por la calle sin que nos piropeen o agredan; a rechazar que si nos dieron una nalgada es nuestra culpa, por llevar minifalda; que si nos violan es porque nos emborrachamos y nos pusimos “de a pechito”, o inserta aquí cualquier otro caso de violencia sexual que hayas pasado.

Tan normalizadas tenemos los casos de acoso sexual que ahora en Hollywood están saliendo cada semana famosos que lo han cometido, tal vez algunos —no queremos abogar por ellos— sin saber que lo que hacían estaba mal (otros, simplemente no tienen perdón). Tan normalizado tenemos el acoso sexual que incluso nosotras antes no sabíamos qué era y qué entraba o no en esta clasificación de delito. Tan normalizado tenemos el acoso sexual que, incluso, nuestras parejas, amigos, familiares y hombres que nos rodean pudieron haberlo cometido.

Por todos los Harvey Weinstein que hay allá en Estados Unidos y en todo el mundo (con escalas mayores y menores, hay que aclarar), en Malvestida pensamos: ¿cuántos de los hombres que tenemos alrededor pudieron haber cometido actos que se consideran acoso sexual? Y estas fueron las confesiones que reunimos.

¿Crees que alguna vez has cometido un acto que pueda ser considerado acoso sexual? Si sí, ¿qué fue?

a. No. Bueno, posiblemente el típico de estar de pesado en la disco, ya con unas copas encima estando detrás de alguien, pero nunca pasándome de la raya.

b. Sí, insistirle físicamente a una mujer que ya dijo “no”.

c. La verdad, no.

d.  Suena payaso, pero creo que no. Ni siquiera sé coquetear que creo que podría considerarse la forma de acoso más light que existe.

¿En ese momento lo consideraste inapropiado o no le diste mayor importancia?

a. Siendo ese el caso, no le di importancia.

b. No.

c. (Como no ha cometido ninguno, no respondió).

d. (Como no ha cometido ninguno, no respondió).

¿Has visto que alguien cometa alguna forma de acoso sexual –quizá en la oficina, escuela o alguna fiesta– y no hiciste nada al respecto? ¿Por qué?

a. Sí, no recuerdo un caso en específico, pero siempre he tratado de hacer algo, aunque sea sutil: acompañar a la chica, hablar con ella o, si el pesado es algún amigo, detenerlo. Con amigos nunca me ha tocado ver algo descarado, pero sí el caso de alguno, borracho, que se puso impertinente y hubo que pararlo.

b. Sí, (no actué) para no meterme en problemas.

c. Como hombre he sido partícipe de pláticas en las que definitivamente se habla de mujeres del trabajo de forma muy despectiva, pero no he presenciado algo que yo entienda como acoso sexual. En fiestas, en la escuela, sí he presenciado más acoso. La mayoría, de hombres hacia mujeres, pero también al contrario. Una vez viví una situación muy de cerca, pero la verdad no hice nada para detenerlo: un conocido con algunos tragos encima llevando a una mujer muy borracha para un cuarto para tocarla. Honestamente, como ninguno de los dos era cercano a mí, no hice nada para detenerlo.

d. Como crecí con una madre feminista al estilo de los 70 (creo que el feminismo es tan diferente ahora que hasta Simone de Beauvoir sería señalada de no feminista) y con un padre macho, esas actitudes me han molestado siempre. Uno de mis problemas más recientes en mi trabajo es que uno de mis compañeros, a quien consideraba de mis mejores amigos, acosó a tal grado a una compañera que la hizo renunciar. Primero fue un acoso sexual y cuando ella le puso el alto, pasó a uno laboral. Él escaló posiciones en el escalafón y, ya con más poder en el trabajo, hizo eso.

Cuando me enteré, primero quise justificarlo diciendo “debe ser un malentendido”. Él decía que esta mujer le daba alas, y etc. Pero cuando hablé con ella me destruyó su argumento. Muchas veces le pedí a mi amigo hablar del asunto y siempre me eludió. Nunca habló conmigo y hasta me empezó a poner el pie laboralmente.

¿Ha cambiado tu forma de ver el acoso sexual a raíz de las recientes denuncias a famosos?

a. No solo con eso, sino con el tiempo. Uno se va volviendo más intolerante y crítico, lo que permite juzgar más las acciones propias y las de los demás. En mi caso también influye el vivir ahora en Europa, donde la igualdad es más marcada y el machismo es menos tolerado.

b. No.

c. No, mi forma de pensar continúa igual (de repudio total). Solamente ahora pienso que aun no siendo gente “cercana”, si ocurriera algo de ese tipo cerca de mí, yo ayudaría a pararlo.

d. No creo que haya cambiado mi postura después de los recientes escándalos, es algo que siempre me ha molestado. Más bien me parece que se ha banalizado el asunto.

¿Qué opinas de que se hable de forma cada vez más abierta sobre el acoso sexual?

a. Es indispensable. Necesitamos estar más atentos y tener más confianza en detener cualquier caso de acoso que se presencie, saberlos identificar y frenarlos a tiempo. Darle la confianza a las mujeres que lo sufran, que sepan que no están solas. Y que a su vez cualquiera que los cometa sepa que no tendrá ninguna tolerancia sin importar la situación o si tiene una posición de poder.

b. Me parece bien, pero también creo que debe hacerse con sumo cuidado y responsabilidad. Tratándose de una situación que puede llegar a tener un alto componente de subjetividad, podría caerse en acusaciones, juicios y problemas serios que nada tuvieran que ver con la realidad del acto ocurrido.

c. Opino que está bien, es necesario no quedarse callado. El problema puede radicar en que las personas aprovechen para tachar de acoso sexual cualquier acción como una mirada, roce o comentario y exagerar situaciones. La línea entre acoso e interacción entre hombres y mujeres es delgada, e inclusive varía en diferentes países y culturas.

d. Me parece bien que se hable cada vez más. Me preocupa que se banalicen las cosas y, sobre todo, que esta avalancha que hay sobre el tema nos haga insensibles al respecto, como ha pasado con la violencia, que de tanto que se reportan matanzas a los mexicanos ya nos resulta natural y nos volvemos indolentes hacia ella, a menos que afecte a un cercano. Ya hasta hay memes al respecto. Ayer vi uno sobre Kevin Spacey y este es un primer paso a la trivialización.

De acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres:

Acoso sexual es una forma de violencia con connotación lasciva donde hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos.

El acoso sexual incluye conductas de tono sexual tal como contactos físicos e insinuaciones, observaciones de tipo sexual, exhibición de pornografía y exigencias sexuales, ya sean verbales o de hecho.

Ese tipo de conducta puede ser humillante y puede constituir un problema de salud y de seguridad. Es discriminatoria cuando la mujer tiene motivos suficientes para creer que su negativa le podría causar problemas en relación con su trabajo, incluso con la contratación o el ascenso, o cuando crea un medio de trabajo hostil.

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