La verdad acerca de cómo funciona la Ouija, y de quién mueve la aguja

ouija

Escuchar hablar de la Ouija remonta a la secundaria. Cuando ese compañerx curiosx la llevaba un día de contrabando en su mochila para jugar en alguna hora muerta o en el receso. La mística alrededor de este juego siempre era digna de escalofríos, de pensar muy bien si “le ibas a entrar” o no. Al decir “está curada”, se sabía que entonces el juego se iba a poner ¿mejor?, porque entonces había ma-gia ne-gra detrás. Bueno, eso se creía.

Sin embargo, en nuestro universo actual (en caso de que ya seas adultx escéptico) suena hasta coherente cuestionar ¿qué demonios hacía moverse la puntero? O sea, cabe la posibilidad de quien alguien siga pensando que hay poderes sobrenaturales detrás, pero también que haya una respuesta más terrenal a esta duda que data del año ConejoVI.

Sin más preámbulos, aquí la grandiosa explicación.

Si nunca has usado un tablero de Ouija, explicamos cómo funciona. Este juego (del diablo) es para una o varias personas y consiste en hacer preguntar a espíritus y, mediante el tablero (donde hay un Sí y un No, un abecedario y la palabra “adiós” en la parte inferior), se pueda dar respuesta.

La dinámica es colocar las manos de forma muy ligera sobre un puntero triangular para que los espíritus con los que deseas comunicarte guíen tus manos y muevan el puntero por el tablero para dar respuestas. Llega un momento en que estos movimientos hechos por los espíritus no suceden más y entonces se sabe que ya se han ido o que ya no desean jugar.

Hasta ahí todo parece un juego inofensivo, pero hay quien cree que este tipo de conexiones dejan abiertos portales a espíritus malignos y ¿entonces? Entonces la ciencia llega a decirnos que no seamos bobxs y que hay una explicación para entender todo esto que sucede en la Ouija.

La triste decepción de cómo funciona la Ouija

Lo que mueve a ese puntero de la Ouija es un fenómeno sicológico llamado efecto ideomotor. En pocas palabras, es una manera para que tu cuerpo se hable a sí mismo.

En muchas palabras es cuando alguien realiza movimientos inconscientemente, de manera automática, que son desencadenados por un estímulo particular en cierta zona del cuerpo, es un reflejo similar a la pilo-erección (piel de gallina) cuando hace frío.

Este efecto ideomotor sucede en fenómenos supuestamente inexplicados como la Ouija, pero también la kinesiología aplicada, la psicografía o la radiestesia (estímulos eléctricos o magnetismos y radiaciones de un cuerpo pueden ser percibidos y manejados por una persona por medio de artefactos). Otra característica es que genera un autoengaño extremadamente poderoso, al punto de que muchxs no pueden ser convencidxs de que los desplazamientos se originan exclusivamente en sus mentes.

En el caso de la Ouija, el cerebro puede crear inconscientemente imágenes y recuerdos cuando le haces preguntas. Entonces, el cuerpo responde al cerebro sin que te des cuenta y “le diga” conscientemente que lo debe hacer. Esto obliga a que los músculos de manos y brazos muevan el puntero a las respuestas que se deseas recibir.

¿Cómo sé que Malvestida no miente?

Para comprobar que este efecto sí ocurre al momento de jugar Ouija, National Geographic, en sus múltiples investigaciones, hizo un experimento para comprobar que nada sobrenatural hay en este juego.

La prueba consistió en realizar con las mismas personas una sesión de Ouija de forma ordinaria, guiados por un experto espiritista. Entonces, las respuestas fueron asertivas y claras. La segunda parte fue hacer la siguiente ronda de juego con las mismas personas, pero con ojos vendados.

El experimento demostró que el tablero de la Ouija solo funciona cuando los participantes pueden manipular —conscientemente— el puntero. Si un fantasma o espíritu estuviera en la sala, entonces podría dirigir el puntero para deletrear mensajes coherentes, sin ayuda de los humanos.

Nada nuevo bajo el sol

El término de efecto ideomotor fue usado por primera vez —según la mayoría de las versiones— por William Carpenter en 1852. Él lo investigó para explicar su teoría de que los movimientos musculares pueden ser independientes de los deseos y emociones conscientes. Después de él, otros científicos usaron este efecto para comprender lo que pasaba en esos populares fenómenos atribuidos a las fuerzas paranormales. Nada hay de cierto en esto.

Te dejamos el video para que tú mismx lo compruebes.

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