Entre menos empaques, mejor, la tendencia ecofriendly que cura

En México, una persona promedio genera un kilogramo de residuos al día, de acuerdo al INEGI, y lamentablemente la mayoría de estos desechos son empaques.

Por fortuna, para afrontar este tipo de acciones contaminantes, cada vez en más países se adopta una tendencia llamada “eliminación de envases”, que busca disminuir estos residuos abriendo paso a nuevas formas de comprar, unas más ecológicas.

Las abuelitas lo hacían

Hace algunas décadas —tal como narran hechos históricos contados por nuestras abuelitas—, para poder comprar en las tiendas y en los primeros supermercados cualquier alimento (desde la leche hasta el arroz) tenías que llevar tus propios contenedores. ¡¿QUÉ?! Sí, la mayoría de los productos eran locales y las empresas no contemplaban los envases como parte funcional del producto.

Por lo tanto, comprar de esta manera se convertía en una forma de ahorro, porque solo se llevaba y pagaba lo que en realidad se necesitaba.

¿Qué pasó décadas después? Que ahora esas lechugas, zanahorias, apios, cereales, frutas y lácteos nos los venden en un empaque: cortados, desinfectados, con aderezos y a veces hasta cubiertos para solo abrirlos y consumirlos.

Vuelta a ser libres de empaques

Esta tendencia ecofriendly ahora prevalece en los países europeos; comenzó en Berlín con la creación de los supermercados bio como la tienda de alimentos Original Unverpackt  creada por dos jóvenes alemanas, Sara Wolf y Milena Gimbovski, quienes retomaron esta practica.

Foto. @stilinberlin

Posteriormente París se unió con el proyecto Biocoop en donde toda la construcción y diseño de la tienda fue hecha con productos reciclados. Además —por si andas con prisas y se te olvidaron— en ellas venden contenedores que puedes personalizar y volver a usarlos.

Múltiples beneficios

Surgió cómo una alternativa ecológica, pero esta tendencia también limita el consumo excesivo, ya que por lo regular cuando vamos al supermercado compramos productos que vienen en paquetes que contienen más de lo que necesitamos y al final terminamos desperdiciando. Sin envases prediseñados, ajustas las compras a lo que en realidad necesitas.

Foto. @vivirsinplastico

Punto extra es que se reducen insumos empleados para producir botes y bolsas de plástico, como el petróleo, que  puede ser utilizado de otras formas menos contaminantes y más necesarias.

Otra de las ventajas es que al tratarse de productos sin embalaje, no existe mercadotecnia en ninguno de ellos, por lo que la experiencia de comprar se vuelve más honesta —sin aquellos que en sus empaques prometen la salvación— y tu elección se basa en un gusto nato. También abren paso a que más productos locales puedan ofrecerse, propiciando la economía de la zona.

Foto. @originalunverpackt

Pequeñas acciones = grandes diferencias

Por desgracia, en México esta cultura es aún muy pobre y no existen supermercados con este giro, sólo tiendas ecológicas de productos orgánicos que también se han vuelto una alternativa. Claro… aunque siempre se puede ir a un mercado local o a un tianguis y hacerlo justo como nuestras madres y abuelas.

Pero si tu vida no te permite alcanzar abierto ningún tianguis o mercado, tú puedes comenzar con pequeñas acciones en el supermercado.

Recuerda que entre más seamos lxs que pongamos de nuestra parte para detener la contaminación, menos difícil será la tarea.

 

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