8 secretos para comer pizza sin remordimientos, bueno, casi

En este planeta, quien odia la pizza puede ser considerado un extraterrestre, ya que esta comida italiana dividida en deliciosas rebanadas suele ser un éxito universal; sin embargo, es de esas suculencias que quien desea bajar de peso —o simplemente ya no ganar más—evita en su dieta porque la combinación de sus ingredientes suele ser una bomba calórica.

Aquí en Malvestida nos dimos a la tarea de buscar esas opciones y encontramos las declaraciones del chef neoyorkino Pasquale Cozzolino, autor del libro “The Pizza Diet”, donde él da consejos de cómo no ganar, sino incluso perder peso, comiendo pizza. Prácticamente un sueño hecho realidad.

En un texto un tanto autobiográfico donde el mismo Cozzolino asegura haber perdido 42 kilos, explica que comer pizza de forma diferente a la acostumbrada puede hacerse dentro de una dieta saludable. ¿Cómo le hizo? Aquí recopilamos ocho de sus sabios y deliciosos consejos.

1. Elige las de costra delgada

Las pizzas tipo Chicago deberán quedar desterradas, pero a cambio podrás engullir una de esas crujientes rebanadas que eliminan la mayor parte de la maldad calórica.

2. Opta por combinaciones inteligentes

En vez de pedir pizzas con embutidos como tocino, salchicha, chorizo, pepperoni (altos en sales y grasas saturadas), opta por otros toppings como champiñones, jitomate fresco, pimientos, aceitunas, anchoas pechuga de pavo o pollo. Quesos como el de cabra, panela, Oaxaca o mozarela fresco son menos engordadores que el gouda, cheddar o manchego.

3. Pide o haz un corte doble en las rebanadas

Estás en una junta interminable en la oficina y acaban de pedir pizza justo el día en que has iniciado tu dieta. No hay muchas opciones de escapar ni tiempo de plan B y tienes hambre. Como el combo mente-estómago es fácil de engañar —irónico, sí, incluso por ti mismo—, un tip sencillo es cortar las rebanadas a la mitad. Así, tu cerebro registrará que has comido cuatro pedazos cuando en realidad comiste solo dos rebanadas.

4. El buen plato pequeño

¿Estás en una reunión de amigos y ordenaron pizza? En vez de usar un plato grande, cómela en uno pequeño. Un estudio hecho por el Georgia Institute of Technology explica que comer en platos más grandes provoca mayores ansias de alimentos que uno pequeño porque tu rebanada de pizza luce gigante en ellos.

5. Comparte la culpa

Olvídate de las pizzas personales. Hay veces que lo que te sirven es la ración perfecta, pero en muchas no y puede ser más de lo que necesitas comer. Al ver una pizza solo para ti, tu cerebro comenzará a pensar que debes terminarla. Mejor ir rebanada por rebanada y controlar ese sistema (recuerda la lección del punto 3), además, el no pedir porciones individuales va más con el ánimo social que tiene la pizza, ¿no crees?

6. El peor invento

Habría que culpar de muchos casos de obesidad a quien inventó las costras de pizza rellenas de queso. Esta “genial” idea para sí comerse la costra no añade un sabor maravilloso en realidad, pero sí muchas, pero muchas calorías innecesarias. Evita las de esta especie.

7. Sin extras, por favor

Si el sujeto que está detrás del teléfono te ofrece la súper oferta de queso extra por pocos pesos, di que no. Al contrario, pide que por favor pongan solo la mitad del queso y verás que el sabor no disminuye tanto como sí lo hará tu cintura.

8. Haz tu propia pizza

Pasquale Cozzolino incluyó en su restaurante una masa de pizza que está hecha solo con harina, sal de mar, agua y levadura —sin aceite o mantequilla—; el relleno lleva salsa de tomate fresco (esta puede ser sazonada con cebolla, ajo y hierbas de olor) que no añade azúcares (como las empaquetadas y listas para comer), una fina capa de queso mozzarella, albahaca y un chorrito de aceite de olivo. Los ingredientes son tan fáciles de conseguir que perfectamente puedes hacerla en casa y tener toda la seguridad de que tu pizza será la más saludable.