Big Little Lies: más que una serie, lecciones sobre género y amistad

Big Little Lies

⛔️ Contiene spoilers sobre Big Little Lies ⛔️

Big Little Lies es una miniserie (7 capítulos) producida por HBO y dirigida por el canadiense Jean-Marc Vallée. La historia está basada en el libro de Liane Moriarty y cuenta con un elenco conformado por Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Shailene Woodley, Laura Dern y Zoe Kravitz.

Con estas actrices podríamos decir que Big Little Lies ya poseía todo para ser un éxito, pero estos elementos se convierten sólo en el punto de partida de lo que la serie tiene para ofrecer.

Puede parecer la historia sobre la resolución de un crimen o acerca de las tensiones entre las madres de familia de un preescolar acomodado. Y lo es, pero también es muchísimas otras cosas: un soundtrack maravilloso, una fotografía impecable y un vistazo conmovedor al entramado de las relaciones de tres amigas.

A Big Little Lies se le ha definido en algunas reseñas como feminista, porque hace una cosa simple que, sin embargo, se ve muy poco: hablar de las mujeres desde ellas mismas. Además de esto, la serie genera lo que un buen producto cultural debe provocar, deja al espectador pensando en los tópicos propuestos mucho tiempo después de que se ha terminado de contemplar la obra.

He aquí tres temas/lecciones en los que Big Little Lies te puede dejar pensando:

1. El mito de la rivalidad femenina

La rivalidad tiene la posibilidad de existir y expandirse entre nosotrxs independientemente de si somos mujeres o no, sin embargo, muchos elementos de nuestra cultura como los refranes (mujeres juntas, ni difuntas) o la vieja idea de que es mejor ser amiga de los hombres porque entre ellos no hay intrigas ni malas pasadas, abonan a la noción de que no existe amistad femenina sin una rivalidad subterránea.

Recuerdo un experimento que se hizo viral hace como dos años acerca de una serie de preguntas que inevitablemente hacían que dos personas se enamoraran. Este es el caso de Big little lies, pero en cuanto a la amistad. Las protagonistas muestran lo más vulnerable de sí mismas cuando se encuentran en un entorno que consideran seguro, y prescinden de ello cuando les parece que tienen que mostrarse fuertes.

Pero, a veces, una circunstancia deja al descubierto nuestras similitudes. Y es que basta con conocer lo suficiente acerca de alguien para visualizar la fibra humana, para caer en cuenta de que las personas somos más que lo que hacemos o la forma en la que lucimos.

2. Las amigas no siempre se cuentan todo

Aun cuando vivas con tu amiga (o casi lo hagas) y compartan en emergencias hasta el cepillo de dientes, existen algunos rincones de nuestra vida que, por su alto contenido de vergüenza o culpa, no contamos del todo. Y está bien.

En Big Little Lies, Madeleine (Reese Witherspoon) le cuenta a Celeste (Nicole Kidman) que el director de la obra de teatro comunitario la besó, pero oculta que en el pasado tuvo un affaire con él. Celeste le cuenta a Madeleine que a veces su relación se pone intensa, pero no llega a revelarle que esa dinámica de intensidad incluye golpes y humillaciones.

Un componente importante de la amistad también es el respeto a estas áreas escabrosas y la seguridad de que, a pesar de no tener las señales de lo que te ocurre, tus amigas intentarán comprender tu posición y, desde ahí, apoyarte. A veces lo mejor, o lo único que podemos hacer, es dejar bien claro que estaremos ahí, física o virtualmente, en el momento en que se nos necesite.


3. La violencia doméstica no es como (siempre) la pintan

Celeste, el personaje interpretado por Nicole Kidman, es uno de los más entrañables porque nos permite observar las contradicciones de una mujer con la vida –en apariencia– ideal: tiene una posición económica favorable, un esposo que la adora, unos hijos bellísimos y un estilazo.

Lo que todos dicen acerca de ella y su esposo es que son la pareja perfecta, pero al interior se dejan ver también las sutilezas con las que él controla la relación; porque no hay prohibiciones explícitas, de esas que harían reaccionar “a cualquiera”, sino gestos de desaprobación y una dinámica en la que queda claro que las aspiraciones e intereses de Celeste son accesorios en comparación con el protagonismo de los deseos de su esposo.

Big Little Lies nos presenta la violencia doméstica sin hacer de ella un circo al estilo Mujer casos de la vida real, al punto de que para Celeste es difícil identificar que lo que hay ahí son agresiones y no una más de las manifestaciones de la pasión.

Lo raro de la serie es que como espectadoras estamos tan acostumbradas a la narrativa de las mujeres traicionándose una y otra vez, que durante los primeros capítulos estuve esperándolo. El que no pasara me hizo pensar, no sólo en lo que hasta ahora nos han vendido como trama de la amistad entre mujeres, si no cómo este discurso puede perpetuar en nosotras una posible desconfianza hacia la amistad sin reservas.