¿Te despidieron de tu trabajo? Te decimos cómo puedes protegerte legalmente

qué hacer si te despiden

Estás a punto de hacer tu tercer refill de café del día cuando tu jefa te llama a su oficina, cierra la puerta y te dice al más puro estilo Trumpista: “Estás despedida”. Te quedas helada mientras decenas de preguntas cruzan por tu mente: ¿Qué hice mal? ¿Me van a liquidar? ¿Cómo voy a seguir pagando mi hipoteca? ¿Cancelo mi viaje a las Bahamas?

La realidad es que ser despedida de un trabajo es una experiencia horrible, y lo es aún más cuando te enfrentas a un empleador que no quiere pagarte lo que te corresponde. Por ello, es fundamental conocer cuáles son nuestros derechos ante un despido o incluso una renuncia.

“Independientemente de que se trate de una rescisión, renuncia voluntaria o despido injustificado, todos los trabajadores tienen derecho al pago que les corresponde por ley: aguinaldo, vacaciones y primas vacacionales. Los trabajadores de empresas privadas también tienen derecho al pago de la prima de antigüedad, que son doce días por año”, explica la licenciada en derecho Grettel Escalante Rendis. “Cuando existe un despido injustificado se paga –además de los conceptos anteriores– 90 días o tres meses de salario integrado”, que es lo que se conoce como indemnización constitucional.

Todo eso suena bastante bien. Sin embargo, a veces las empresas quieren pasarse de listas. Quizá lo has vivido en carne propia o has escuchado historias de personas a las que las obligan a firmar liquidaciones incompletas o incluso las intimidan diciéndoles que si no aceptan las condiciones de la empresa se irán con las manos vacías.

“Si el despido fue por una causa que en cierta forma consideras justificada y estás de acuerdo, puedes acudir ante la autoridad laboral a firmar un convenio o simplemente firmar un recibo y finiquito con el patrón. En caso contrario, si consideras que fuiste despedida injustificadamente, puedes demandar ante la autoridad laboral incluso pidiendo tu reinstalación o el pago de la indemnización que por ley te corresponde. Además podrás pedir el pago de hasta un año de salarios caídos a partir de la fecha del despido”.

Aunque mucha gente sabe que existe la opción de demandar a la empresa o empleador, uno de los factores principales por los que no se anima a hacerlo es por el gasto que implica tener que pagar un abogado. Sin embargo, existen opciones para obtener asesoría legal sin sangrar nuestros bolsillos. “Se puede acudir a la procuraduría de la defensa del trabajo, que es una dependencia en la que asesoran y atienden a los trabajadores en forma gratuita. Primero se invita a una cita conciliatoria entre el patrón y el trabajador, y en caso de no llegar a un arreglo la propia procuraduría elabora la demanda y lleva el procedimiento ante la autoridad laboral”, explica Grettel.

“Respecto a los honorarios, sabiendo que las personas se quedaron sin trabajo y no es fácil pagarle a un abogado, se acostumbra pactar un porcentaje de la cantidad neta obtenida en caso de ganar el juicio o llegar a un acuerdo económico, por lo que el trabajador no desembolsará ese dinero antes de obtener resultados”, añade.

Lo que es muy importante es que nunca firmes algo con lo que no estás de acuerdo. Si tienes duda o no estás segura, es mejor consultar con un asesor legal antes de tomar cualquier decisión.