Breve historia sobre las mujeres en los Juegos Olímpicos

mujeres en los Juegos Olímpicos

Ilustración de Eduardorama para Malvestida

Los Juegos Olímpicos nos permiten asomarnos a la realidad del mundo más allá del deporte: son un reflejo de la situación de cada país: de los temas de interés, cambios de mentalidad, avances en la tecnología y también de las realidades sociales.

La participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos es uno de los procesos que ha tomado años. Es por eso que te compartimos 10 datos históricos sobre la participación femenina en esta importante gala deportiva.

1. Si eras una mujer de la antigua Grecia no podías competir pero sí podías observar.

Claro, siempre y cuando fueras soltera y de buena familia.

Las jóvenes griegas eran llevadas por sus padres como observadoras a la arena olímpica con la esperanza de que alguno de aquellos atletas viriles se fijara en ellas para casarse. Era algo así como parte del kit de amenidades que incluía ser un campeón olímpico.

Cabe recalcar que, según el museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania, pudieron existir competencias sólo para mujeres (nuevamente, solteras, jóvenes y ricas) con el objetivo de honrar a la diosa Hera.

2. En la época prehispánica en México, las mujeres participaban en juegos y competencias deportivas.

De acuerdo al documento “Mujer y Deporte, una visión de género”, había ciertos deportes autóctonos o tradicionales en los que participaban hombres y mujeres de manera indistinta y en equipos mixtos. Incluso existían eventos destinados sólo para mujeres, como la Carrera de Arihueta o el juego de la Mancuerna (ambos de la comunidad Tarahumara).

Por supuesto, estas actividades formaban parte de ceremonias, festividades y rituales ancestrales.

3. El fundador de los juegos olímpicos modernos siempre estuvo en contra de la participación femenina.

Pierre de Coubertain declaró que la mujer debía ser espectadora y debía limitarse a mirar, aplaudir y coronar a los ganadores, ya que el héroe olímpico debía ser siempre un hombre.

Esta postura fue apoyada por la iglesia católica (el papa Pío X incluso hizo aportes económicos para la realización de los juegos), lo que dificultó aún más la apertura y participación de las atletas. Si eras una mujer con aspiraciones de participar, no sólo eras una libertina, sino también una pecadora.

4. Para la segunda edición de las olimpiadas modernas se consideraba que ciertos deportes afectaban la salud de las mujeres.

En París 1900 se integraron de manera extraoficial algunas mujeres para competir en tenis, croquet, golf y vela. El número exacto es incierto, aunque se cree que la cifra no va más allá de unas 22 participantes.

Se consideraba que estos deportes eran los “más adecuados” para ellas, ya que no implicaban ningún tipo de contacto directo, movimientos bruscos o cualquier cuestión que pudiera afectar su salud.

Sí, por esos años se creía que los deportes más “rudos” afectaban la salud las mujeres y las masculinizaba… o, por decirlo de otro modo, las volvía marimachas.

5. Existieron dos Juegos Olímpicos Femeninos, como una crítica hacia la discriminación por parte del comité olímpico.

Impulsados por Alice Melliat, fundadora de la Federación de Sociedades Femeninas de Francia y miembro de la Federación Internacional Deportiva Femenina, esta forma pacífica de protesta y de pedir la participación femenina fue determinante para que las atletas fueran tomadas con mayor seriedad en las siguientes ediciones olímpicas.

 6. La primera mujer en portar la llama olímpica y encender el pebetero fue una mexicana.

Enriqueta Basilio (“Queta” para los cuates) fue campeona de atletismo y pasó a la historia junto con su país un 12 de octubre de 1968, en las las primeras Olimpiadas celebradas en Latinoamérica.

Dato curioso: Queta también fue diputada federal plurinominal del PRI en el período 2000 – 2003. México lindo y querido.

7. La primera rutina perfecta fue ejecutada por una mujer.

Es memorable el papel de Nadia Comaneci en Montreal 1976 con una rutina de 20 segundos en barras asimétricas, fue la acreedora del primer 10 perfecto en la historia del deporte.

8. Hasta hace algunos años, algunos países no permitían la participación de atletas femeninas.

Arabia Saudita, Qatar y Brunei nunca habían permitido la inscripción de mujeres en la gala deportiva. Fue hasta Londres 2012 que estos países eliminaron el veto.

De acuerdo con un artículo del periódico El País, Arabia Saudita permitió la participación de dos mujeres: Sarah Attar en atletismo y Wodjan Ali Seraj en yudo. Brunei y Qatar también enviaron representantes: Maziah Mahusin en salto de vallas y Bahiya al Hamad en tiro olímpico, quien también fue la primera mujer en ser abanderada de su delegación en el desfile de apertura.

9. ¡Vamos por más!

En la actualidad, para incluir un nuevo deporte en el programa olímpico oficial se deben aplicar pruebas para ambos sexos. Es decir, debe ser un deporte apto para ambos grupos de deportistas.

10. Mayor inclusión para la comunidad transexual.

Desde 2004 la comunidad transexual podía participar, siempre y cuando se comprobara el proceso quirúrgico, acompañado de un mínimo de dos años de terapia hormonal, y siendo reconocidos legalmente en su país según el cambio de género.

Una de las características más sonadas de Río 2016 (la edición olímpica número 31) fue que por primera vez en la historia se permite la participación de atletas transexuales sin la condición de haberse sometido a cirugía de reasignación de sexo.